(Down / JASON WALKER)
Fue demasiado rápido para poder hacer siquiera algo en realidad, no pudo acercarse, se llevó el arma a la sien mientras un gemido de dolor se le escapaba del pecho, ante los ojos aterrados de su hermano dijo lo último que Harry recordaría de ella.
—Duele Harry... Y haré que pare.
...
Fue más lento que la bala, no terminó de dar el paso para lanzarse hacia ella cuando el arma le voló los sesos, salpicando su rostro de gotitas rojas, paralizándolo ante el horror de los hechos, ante la negación de lo que estaba pasando.
Gritó y lloró, rompió cosas para luego quedarse allí junto al cuerpo de su hermana los dos días siguientes, sin alertar a la policía, ni a ningún familiar, simplemente lloró junto a ella hasta que se le entumecieron los músculos.
Tampoco fue a buscar a sus padres, porque no necesitaba verlos para comprender lo que había pasado con ellos.
Cuando el olor a descomposición empezó a aparecer en el ambiente, el chico salió de su letargo, se alejó de la casa y no volvió a entrar, simplemente se dedicó a vagar entre plazas y bares de la zona, preguntándose una y otra vez por qué él seguía vivo, sintiendo la desesperación por no comprender lo que realmente había sucedido.
¿Cómo podría esa mujer ser la solución a sus problemas?
Rió con amargura mientras distinguía una figura que él conocía muy bien entrando al bar.
No podía creerlo, el hijo de puta entraba con el pecho inflado mientras una chica se colgaba de su brazo al igual que si fuese un jodido llavero. ¿Era justo? ¿Era justo que el mal nacido de Zackarias llevara una sonrisa socarrona en el rostro mientras su hermana y sus padres habían muerto por los caprichos de ese cabrón desvergonzado? Se puso en pie de un salto, no lo suficientemente borracho para caer, pero si lo suficiente como para intentar golpearlo y fallar.
Lo hizo, se lanzó como una fiera hacie él intentando partirle la mandíbula en dos, pero simplemente pasó de largo ante la fácil esquiva que el hombre le hizo.
—¡La mataste! —le gritó en medio del lugar, reflejando el profundo dolor y el odio que sentía hacia Zack —¡Tú te la llevaste!
Nuevamente intentó darle un puñetazo, pero solo terminó por caer y golpearse la cabeza contra una de las mesas que repletaban el lugar.
¿Por qué ni siquiera podía tener la gracia de vengar a su hermana?
La mujer que acompañaba a Zackarias lo miró con asco, como si fuese él la basura y no el malnacido que la acompañaba. La risa del hombre lo sacó de su análisis mientras observaba como los guardias de la entrada se acercaban para arrastrarlo fuera.
—Yo no la maté, no es mi culpa que la zorra de tu hermana fuera una Yonkie.
Nada más fue necesario, la rabia bulló como la efervecencia de las burbujas en el agua gasificada, y se arrojó sobre él para molerlo a puñetazos.
En realidad solo pasaron dos segundos antes de que los guardias se encargaran de llevarlo fuera del bar, arrojándolo al piso con tanta brutalidad como les era posible mientras el chico rompía en un llanto impotente que no le dejaba más que amargura. Solo, en un mundo podrido.
Lo supo en aquel momento, comprendió cuál era la ayuda que aquella mujer podría entregarle y sin dudar ni un solo segundo más, se levantó para caminar en dirección al teléfono púbico más cercano.
Cinco veces sonó el tono antes que alguien contestara del otro lado.
—¿Aló? —la voz madura sonó con fuerza del otro lado, sin un atisbo de debilidad. Harry se secó las lágrimas con el dorso de la mano izquierda mientras intentaba controlar la ansiedad de su voz.
—Ya sé en qué puedes ayudarme —soltó con decisión, mirando las gotas en el vidrio de la cabina.
La imaginó sonriendo del otro lado de la línea, regocijándose en su rendición voraz.
—Ahora si hablamos en el mismo lenguaje Harry.
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—Espera... ¿Me estás diciendo que le pediste ayuda para vengarte de alguien y pensaste que sería gratis? —lo observo estrechando los ojos mientras el corazón se me aprieta al comprender que ha terminado aquí por el simple hecho de ser un crío herido y lleno de coraje.
—Por supuesto que no —dice sonriendo sin alegría—, pero yo solo quería que pagara por lo que había hecho.
—Entonces... ¿lo mató? —cuestioné sintiendo que iba a vomitar lo que no tenía en el estómago.
—No, ya te había dicho que yo lo maté... —observo que pierde la paciencia y quiero reírme de su actitud, pero definitivamente no es el momento. Me siento extrañamente distraída, como si mi cabeza estuviese en una dimensión distinta, intento concentrarme en lo que dice, en la seriedad del asunto, aunque cada vez me cuesta más —Pero ella me cubrió.
—¿Estás pagando tu deuda? —lo cuestiono con los ojos abiertos entre la impresión que tengo al entender de una vez lo que dice y en parte porque me impacta lo lenta que siento mi mente avanzar.
>>
Podía sentir el frío invernal penetrarle los huesos con solo ver el cielo gris que cubría el cielo detrás del enorme ventanal de la oficina.
Esa jodida sonrisa conciliadora que llevaba ella lo perturba al punto de desear golpearla, pero no podía hacerlo, claro que era imposible, porque simplemente era tal cual desde el primer momento en que la vio. El chico se paseaba de un lado a otro como un león enjaulado intentando decir algo para salir de aquello, intentando negarse a la petición absurda que aquella mujer le hacía... Petición no, orden.
—¡No puedo hacerlo! —respondió ofuscado, golpeando el denso escritorio de roble barnizado en el que Clara se encontraba serena, de espaldas al vacío que había fuera del edificio, acentuando su figura y engrandeciendo su poder.
La puerta a su espalda se abrió mientras ella suspiraba, una chica veinteañera entraba con una bandeja en las manos, un café espresso y un azucarero. Pero su intervención duró menos de un minuto, porque ni siquiera levantó los ojos; con un escueto "permiso" y sus manos temblorosas, dejó la bebida para retirarse tan pronto como le fue posible.
—No haré tu trabajo sucio —dijo él jalandose los rizos repleto de frustración.
—Venga Blackely, conmigo no te hagas el santo ¿O necesitas que te recuerde quien tapó tu mierda la última vez? —por supuesto, nada en la vida era gratis y mucho menos un favor como aquel.
Fue practicamente una epifanía, pareció que Dios mismo hubiese bajado junto a él para decirle que todo cuanto intentara estaba demás, sus decisiones ya habían sido tomadas y no tendría forma de escaparse, por tanto no quedó más que rendirse ante la postura socarrona y los ojos de ave rapaz que la mujer posaba sobre él.
—Quiero volver a Inglaterra —la sonrisa blanca de Clara simplemente se amplió aún más, como una niña consentida que luego de una pataleta consigue lo que quiere.
—Por supuesto, haré lo que tu quieras —indicó, siendo ambos conscientes de que era una mentira, la única persona en aquella sala que conseguía lo que quería era la rubia altanera que cerró sus ojos al escuchar el primer trueno de la jornada.
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Holaa!! Lamento muuucho la tardanza, pero las clases ya empezaron y es duro, así que me queda poquito tiempo para actualizar, de todas maneras aquí está el nuevo cap. Agradezco como siempre los comentarios y votos jojo... También gracias a los nuevos lectores que dan apoyo <3 ya saben que eso anima a seguir publicando. ¡Son lo más! Ahora me voy a dormir porque estoy muerta de sueño y mañana hay mucho que estudiar. Que tengan un lindo domingo <3
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Cautiva
Teen FictionEl frío distrito universitario de Cambridge es el único hogar que Lepbinia Miller conoce, criada por dos padres preocupados, tres hermanos hermosos y una vida llena de amor, esta chica universitaria no sabe los múltiples caminos a los que la vida pu...
