Rastros de cordura (parte I)

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Dedicado a Javimendezk


(The Greatest/ SIA)


Tenía las manos aferradas al palo de madera con tanta fuerza que mis nudillos parecían apunto de estallar, estaba tan dispuesta a partirle el cráneo a aquel chico que las articulaciones me dolían. 

Esperé en silencio atrás de la puerta mientras esta se abría despacio, dándome la sensación que pasaban horas en vez de segundos. Podía oír mi corazón palpitar y temía que incluso él lo escuchase, pero me auto convencí de que no era momento para temer.

—¿Bini? —preguntó él con un tono de disculpa antes de voltear a verme por irrumpir en el baño sin permiso, con delicadeza, como si no quisiera pasarme a llevar, porque de algún modo intentaba respetarme. 

Moví mis manos sin terminar de analizar lo que hacía, impulsada por la desesperación y la rabia, esperaba darle de pleno en la nuca con la fuerza y rapidez suficiente para dejarlo al menos inestable antes de salir corriendo. 

¿Recuerdan lo que dije antes? Respecto a como erramos por no vernos actuando, bueno, al parecer mi vida se había vuelto eso, un montón de equivocaciones que me llevaban a terribles términos una y otra vez. Quizás de no haber dudado habría conseguido algo, pero la cosa es que mientras mis brazos recorrían la distancia entre su cuerpo y el palo, una punzada de culpa me hizo temblar desde los pies a la cabeza, incluso antes de encontrarme con sus ojos, sabía que vería en ellos la disculpa por la irrupción, la extraña preocupación y la acusación por la traición a aquel individuo que al menos intentaba no torturarme.

La duda, el cuestionamiento de si estaba haciendo bien me atacó con tal intensidad que el pulso me falló y el golpe se desvió un par de milímetros, lo suficiente como para que la madera solo le rozara.

Comencé a histeriquear por dentro, donde podía oír las versiones de mí misma discutiendo por mi accionar, una parte decía que me rindiera y pidiera disculpas, la otra que luchara, "Evolución, hay que hacer lo que haga falta", me recordé antes de que fuese demasiado tarde y con el mismo impulso del movimiento previo, alce nuevamente el arma contra él, intentando darle en bano a la cabeza, pues ya había salido de la impresión inicial y sus brazos lograron bloquear el golpe en su cráneo, ni siquiera se desequilibró, solo necesitó gastar segundos en el bloqueo.

A la velocidad de la luz comencé a analizar las opciones, debía hacerlo caer, por ende atacar la parte inferior resultaba lo más conveniente, la entrepierna era una muy buena, pero la probabilidad de que bloqueara el golpe era grande, la segunda opción era un tobillo, si le daba con la fuerza suficiente no podría evitar caer. 

Y tuve razón, en cuanto mi mirada se desvió hacia abajo, sus brazos intentaron cubrir lo que él pensó sería mi siguiente jugada, pero erró, mi ataque fue directo a sus pies, y el sonido de la madera contra su tobillo izquierdo fue tan ensordecedor que por un momento pensé le había roto algo. No pudo resistir el impacto, cedió ante el dolor y cayó al piso atravesándose en la puerta mientras yo iniciaba la carrera.

La sentí, la libertad me golpeó el rostro mientras saltaba sobre su cuerpo para cruzar el marco de la puerta que me separaba del pasillo, logré apoyar un pie del otro lado, pero de pronto vi mi cara contra el suelo, ni siquiera logré prevenir que desde allí él me cogería por el pie para no dejarme huir. 

Intenté patearlo para que aflojara su agarre, pero en lugar de ello, cogió el pie libre y me arrastró de vuelta, me tomó por la cintura y me hizo rodar junto a él hasta que estuve nuevamente dentro del baño con su cuerpo a horcajadas sobre el mío. Vi de reojo que la madera estaba a mi alcance, así que llevé mi mano hasta ella y en un movimiento ya estaba nuevamente intentando golpearlo con ella, atrapó el palo en el aire y lo torció de forma que mi muñeca se lastimó, no dejándome más opción que abrir los dedos para liberar la madera de mi agarre. 

La respiración me salía irregular, mi pecho subía y bajaba ante la descarga de adrenalina que había liberado y de pronto mi idea de escapar ya no lucía tan buena como antes. Él seguía reteniéndome bajo su peso, observando mi rostro, deseando leer lo que pasaba por mi cabeza.

Lo vi arrojar mi arma improvisada a metros de nosotros, el palo cayó al suelo con un tintineo agudo, mientras él seguía asimilando lo que estaba sucediendo. 

Con lentitud se puso en pie y yo lo imité, en silencio, mirándolo, esperando alguna reacción de su parte. Entonces un ataque de pánico me empezó a golpear y sin saber que decir, moví las manos nerviosas frente a él como si intentase tomar los pedazos destruidos de la confianza que tenía en mí, para montarlos uno sobre otros.

—Lo lamento —balbuceé sintiendo que los ojos se me humedecían llenos de temor.

El rostro de Harry estaba completamente confundido, la pequeña arruga que se formaba entre sus cejas mostraba que aún no se formaba una clara idea de lo que había pasado, así que intentando excusarme solté lo primero que se me ocurrió en medio del caos que era mi mente. 

—Fue instintivo —mentí—, no sabía quien era y no tocaste la puerta, pensé que podía ser alguien más y estaba asustada... —Las palabras salían atropelladas, desesperadas, mis manos temblaban y lo vi agacharse para recoger el palo que había soltado minutos atrás. Retrocedí presa del pánico, sabía que si seguía tratándolo mal dejaría su faceta de príncipe rescatando a la damisela en apuros, alcé las manos hasta la altura del rostro como si intentase protegerme.

El observaba el palo con que había pensado golpearlo y luego me miró a mí incrédulo. Se acercó lentamente mientras yo no dejaba de caminar de espaldas, lo hice hasta que choqué contra la sucia pared de azulejos  donde me encogí para quedar en cuclillas, cubriéndome la cabeza con las manos, intentando protegerme de lo que venía. Otro ataque de llanto me entró, incontenible, abismal y desgarrador. Ya podía sentir los golpes en el cuerpo, la madera partiéndome el craneo.

Desde mi posición lo vi detenerse a mitad de camino y volver en dirección a la puerta, la cerró con llave para que nadie molestase, eliminando los posibles testigos de lo que estaba por venir mientras yo cerraba los ojos y me cubría los oídos. 

<<No existo, nada de esto existe>>, me recordaba una y otra vez en aquel rincón para no enloquecer, no estoy segura si lo pensaba o lo decía en voz alta, sentía la inestabilidad mental avanzar más rápido que la cordura, me jalé el cabello liso intentando controlar lo que sentía.

Pero en lugar de acercarse a mí, como pensé que haría, fue hasta el lavamanos, no sabía que estaba pasando por su cabeza, qué querría hacerme al terminar de asimilar que quise golpearlo con aquel palo para escapar, ¿Por qué aún no me había golpeado?. Lo vi tomar la venda que había dejado ahí y ponerla bajo la llave de agua corriendo, la sangre comenzó a mezclarse con el chorro mientras sus manos estrujaban el género muchas veces seguidas.

Ya no sollozaba desconsoladamente, pero me mantenía en aquella posición como si ser una bolita me protegiese de lo que él quisiera hacer, los ojos aún estaban nublados con lágrimas y probablemente tenía una pinta de animal herido que mi orgullo evitaba visualizar. 

Con la venda limpia en las manos volvió hacia mí.

Me ahorcaría.


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Buenos días!!!! espero que este haya sido un hermoso fin de semana, bueno lo prometido es deuda y traigo este cap nuevo, espero que lo disfruten mucho. Gracias a los nuevos lectores, a DivaalAm y a CarlaLorenaPerez. Espero que sigan disfrutando la historia y me cuenten que les parece todo <3.

yo creo el proximo finde estoy trayendo un nuevo capitulo.

Además dedico este capitulo a Javimendezk porque no importa que haga, siempre vuelve! jajajaja <3 eres lo más.

Ahora si me despido y que tengan una gran semana.

CautivaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora