59. Terror

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Abby y Jerry se conocieron en un viaje escolar de ella, cuando ésta se acercó al lobby del hotel para registrarse con sus amigas. Jerry trabajaba de empleado, y no pudo evitar fijarse en la bella chica de los ojos verdes. Había quedado impactado con su sublime belleza, así que hizo lo posible por seguirla hasta su habitación, pero fue descubierto por las amigas de ella.

-Abby, tienes un stalker- dijo una de ellas muerta de risa.

-Es algo guapo- dijo su otra amiga.

Abby se acercó a Jerry, quien estaba muerto de la vergüenza, con la cara roja.

Ella lo ayudó a levantarse.

-Si querías hablarme lo hubieras hecho. Soy Abby.

-Yo soy...

-Jerry.

-Oh, ¿cómo lo sabes?

Las amigas echaron a reír.

-Tienes un gaffette con tu nombre...- señaló Abby, reprimiendo una sonrisa.

-Oh, yo... Lamento haberte seguido. Quería hablar contigo, siento que te conozco de hace tiempo...

-Bueno, no estaría mal charlar un rato...

Y así, Jerry y Abby se enamoraron, y estuvieron juntos incluso durante la época del trágico accidente que dejó estéril a Abby. Después de eso, Jerry pensó si quería seguir con ella, pero la amaba inmensamente, así que jamás la dejó sola. Muchos años más tarde, se casaron en Washington.

Jerry siempre creyó que había llegado al mundo para nunca ser olvidado. Que ese era el propósito máximo de vivir, el éxito y la fama. Pero el día que su esposa le entregó en brazos a su nuevo bebé, un niño que no era suyo, sin embargo sentía un enorme instinto paterno hacia él, y haría todo lo posible por cuidarlo y darle amor. Para Jerry, sólo el dinero y la fama podrían darle ese cuidado y ese amor.

Se mudó con su pequeña familia a Los Ángeles, el lugar donde todos los sueños se hacían realidad.
Jerry empezó una banda de rock por puro ocio, pues la mayor parte del tiempo la pasaba en casa, jugando con su pequeño bebé, mientras su dulce esposa preparaba waffles de cenar, y miraban una o dos películas antes de acostarse.
¿Por qué la vida no podía ser así de sencilla todo el tiempo?

Cuando Wilhem comenzó a tener problemas médicos, y sus padres se enteraron de la pequeña anomalía residiendo en su diminuto corazón, decidieron jamás separarse de él, y hacer todo lo imposible por conseguir un donador.

Ni todo el dinero de Jerry logró encontrar a un donador que evitara la muerte de su hijo. Muchas personas estaban en lista de espera, y mientras, Wilhem tendría que vivir como un niño normal, hasta que la muerte lo alcanzara.

El día que Abby y Wilhem partieron hacia Washington, Jerry se dió cuenta finalmente, de que aunque ganara millones de dólares en ese tour, no se compararían con la dicha de estar cerca de su amada familia, de amarlos hasta el mero final.

Jerry maldijo todo el tiempo que su trabajo le quitó con su hijo, y se di cuenta de que el dinero y la fama no estaban salvando a Wilhem, sino alejandolo más de él.
Canceló sin más todo el tour, y recibió muchas opiniones de desaprobación por parte de sus fans y amigos, pero qué importaba. Su hijo podía irse en cualquier momento.

Tomó su jet privado hasta Washington, y buscó lo más pronto posible a su familia.

Exactamente al mediodía, mientras Salma y Adul almorzaban silenciosamente en el jardín de un restaurante privado, Wilhem se desmayó en casa, justo antes de entregarle a Abby un plato de palomitas, para ver una película con ella.
Abby se puso de pie como resorte, y no le importó nada más que su hijo. Su piel se encontraba muy pálida, y se sentía frío. Tomó el pulso y prestó atención, con mucho miedo.

No sentía ningún pulso.

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