17. Perdón

4.7K 346 14
                                        

Alguien llamó a la puerta temprano por la mañana.
Miranda abrió y se tranquilizó al ver que era su mejor amiga, Abby.
-Pasa.

-Miranda... lamento no saludarte debidamente, pero necesito que me digas qué te está sucediendo. Tengo como diez llamadas perdidas tuyas, y apenas las vi pospuse mi luna de miel para otra semana.

-Abby, no debiste hacer eso... ¿Jerry no se enojó?

-No. Entendió perfectamente que mi mejor amiga me necesita. Ahora dime, ¿qué está pasando?, creí que habías muerto.

-Claro, y por eso te llamé desde mi teléfono.

-Ya dime qué pasa...

Miranda se sentó en la sala, en uno de sus sofás.

-Abby, estoy embarazada...

Abby casi tuvo un ataque nervioso.
-¿Estás bromeando?, ¡es maravilloso!, es lo que necesitas para salvar tu matrimonio con Ray.

-¡Abby!, no lo entiendes... mi matrimonio no puede salvarse. Ray seguramente ya se ha mudado con su nueva novia, y los papeles de divorcio ya están firmados. No puedo tener un bebé ahora. Me está yendo tan bien en la embajada, y no quiero una responsabilidad tan grande como es tener un hijo. No sé qué clase de broma del destino es ésta, ya que durante toda nuestra vida de casados jamás quedé embarazada, y ahora que precisamente nos hemos separado, sucede esto...

-¿Entonces para qué me llamaste?, creí que sería una buena noticia para ti...

-No lo es Abby. De hecho, quería decirte que pienso dar al bebé en adopción...

-Pero Miranda, un hijo es un hijo. No puedes castigarlo por algo que no es culpa suya.

-Abby, ¿ya compraste tu casa en Los Ángeles?

-No... Pero Jerry ya está tratando de hacer negocios con algunas agencias de ahí...

-Abby... cuando mi bebé nazca, adóptenlo y llévenlo a Los Ángeles, lejos de esta locura...

Abby se quedó estupefacta.

-Miranda, no podría hacer eso...

-Recuerdo lo que me contaste... que nunca podrás tener hijos, debido al accidente que tuviste de joven.

-Miranda... ¿por qué me haces recordar eso?

Miranda abrazó a su amiga, mientras algunas lágrimas corrían por el rostro de ésta última.

-Es tu oportunidad de ser feliz, Abby. Hazlo por mí, por el bebé y por ti misma. Cuando te mudes, no me hables jamás, pierde total contacto conmigo. ¿Puedes hacerlo?

Abby esbozó una sonrisa pequeña:
-¿De verdad dejarías que adopte a tu hijo?

-Sí, lo haré. Así puedes ahorrarte muchos papeleos.

-Oh, Miranda. ¡Llamaré inmediatamente a Jerry para decirle!

Mientras Abby hacía una llamada por teléfono, Miranda miraba al vacío, aliviada de haber encontrado la solución a su pequeño problema.


Llantos De Arabia Donde viven las historias. Descúbrelo ahora