-Tal vez deberías comer algo.- mencionó la pelinegra, mirándolo desde el borde de la piscina.
-No lo sé, el agua se siente muy bien. ¿No quieres acompañarme?- preguntó Jack. Heather viró los ojos.
-Tengo órdenes de vigilarte.- mencionó. Jack para sus adentros pensó que en realidad no estaba haciendo un buen trabajo.- pero no tengo tiempo para eso. ¿Qué tal si te dejo la comida aquí, y comes? Con suerte te da un calambre, y mueres ahogado.- agregó.
-Auch. Eso dolió, lindura.- continuó Jack, ahora mirando a la chica mientras se remojaba un poco los cabellos. En seguida alargó una sonrisa, en modo de disculpa por el sobre nombre. Heather enarcó una ceja, lo miró por unos segundos, y luego pegó la media vuelta, en busca de su almuerzo. Jack, por su parte, terminó por relajarse en el agua, posando ambos brazos estirados sobre el borde de la piscina. No había recibido órdenes o algo parecido. De hecho, Hiccup si quiera le había mencionado nada sobre el entrenamiento. Sin embargo, daba por hecho que no se salvaría tan fácilmente. Cerró los ojos.
Solo por unos minutos, pudo volver en el tiempo. Fue como estar allí, de nuevo, recordando, y reviviendo todo aquello que lo había impulsado a ser quien era. El suave movimiento de las aguas meciendo su cuerpo, le conferían la suficiente tranquilidad como para dejarse guiar por su aturdida mente acallada. De a poco, terminó ahogado por sus pensamientos, rendido ante su necesidad de verse envuelto en esas situaciones. Risas, tensión, discusiones...Disparos.
-Oh, por todos...Los dioses.- aquella voz femenina lo sacó de sus pensamientos. Abrió los ojos. Justo enfrente, una chica rubia de trenzas lo miraba embobada, mientras un chico idéntico a ella se tomaba el rostro con una mano.- Me enamoré.- dijo la desconocida. Jack sintió un pequeño flujo de sangre correr a sus mejillas. Quiso hacerse el idiota, pero ya era tarde, porque ambos desconocidos se acercaban a él.
-Solo lo espantas.- escuchó decir al rubio.- Como a todos.
-Cállate idiota. Éste sí es mío.- Jack se encogió de hombros. Nunca una chica había sido tan...¿Directa? ¿Qué tipo de situación era esa?- ¿Cómo te llamas?- le preguntó la muchacha, con un tono meloso que erizó la piel del albino. En el instante, reconoció aquella otra voz.
-Uh... Jackson.- respondió. La chica dejó salir un suspiro.- Jackson Frost.
-Jackson...- repitió la desconocida, con ensoñación. Jack sonrió forzadamente.
-Sí, sí, bueno. Mi nombre es Brutacio. Y esta cosa es Brutilda.- interrumpió el rubio chico. "Brutilda", enojada, le dio un codazo en las costillas a su gemelo. - ¿Qué haces aquí?
-¿Caíste del cielo?- continuó la chica.
-Ja, bueno, no... Me estoy quedando aquí para que Hiccup me "entrene"- explicó. Al segundo, Brutacio afirmó a la idea.
-Oh, cierto, nos habían hablado de algo como eso.- continuó.- ¿Entonces, eres el heredero de la familia Overland? Que fuerte.- Jack asintió sin muchas ganas. Para su suerte, Heather llegó con una bandeja amplia de comida.
-Hey, chicos.- saludó la pelinegra, acercándole el almuerzo al albino, quien decidió que era hora de salir del agua.- ¿Cómo les ha ido?- los gemelos se miraron entre sí un rato, antes de contestar.
-Hemos...tenido mejores rachas.- explicó el rubio, con clara incomodidad. Jack no pudo dejar de sentirse algo importante al saber que en realidad, les estaba yendo peor que lo que declaraban.
-¿De qué hablan?- preguntó inocentemente Jackson, tratando de incorporarse mientras el agua chorreaba por su cuerpo. Brutilda no pudo hacer más que quedarse embobada por la imagen que se le presentaba. Brutacio y Heather enmudecieron.
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Mafia
Fanfiction"Cuentan las lenguas que no hay mal que pueda ganar, cuando cuatro corazones honestos luchan a la par. Se dice que estos son capaces de conceder milagros, gracias a la bendición de la Luna, madre de los mares y joya del cielo nocturno... Y el Sol, p...
