Pelea y el tercer intento

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En cuanto llegó, cerró la puerta y se llevo ambas manos al rostro. Nunca en su vida se había sentido tan...idiota. Sí, esa era la palabra. Tragó en seco, mientras trataba de controlar su respiración. Había hecho el ridículo. Ahora... De seguro Hiccup también pensaría que era un bueno para nada, irresponsable. Sonrió amargamente ante la idea. ¿Por qué nadie se ponía en sus zapatos? Aunque, bueno... No había caso. Hiccup si quiera sabía lo que había ocurrido tiempo atrás. Suspiró sonóramente, como si con aquello pudiera sacarse de adentro todo lo que sentía. Una vez se sintió un poco más calmado, caminó hasta su cama y se tiró sin reparos en ella.

-¡Auch!- se quejó al sentir algo duro tocar su cuerpo con rudeza. Se incorporó un poco, y de entre las sábanas, sacó el diario que había encontrado. Lo miró serio por unos instantes, antes de encender la lámpara que había a un costado de la cama, sentarse y comenzar a leer con esfuerzo.

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"Nunca pedí ser lo que soy, sabes? Siempre me dicen que realmente no llegaré lejos siendo como soy. Bocón menciona que debería tirar la toalla y dedicarme a la pintura o la herrería. Ja. No es tan fácil."

Suspiró. Era tan ...Extraño. Fuese quien fuese el dueño del diario, realmente pasaba ( o mejor dicho, había pasado) por lo mismo que él. Eso solo le hacía sentir más empatía con el dueño del diario. Siguió leyendo otra pequeña entrada.

Xx/xx/xx

" Cuando le he dicho a Punzie como me sentía, me sonrió y me consoló con un abrazo. Como adoro a esa chica. Me dijo que era un chico valioso tal cual, y que no debía escuchar las cosas negativas que dijeran de mi. Le dije que no era tan fácil cuando todos esperaban tanto de mi. Pareció pensarlo, y me dijo que tenía una gran idea. Y... No es una muy buena idea. Mencionó que lo mejor sería desahogarme dibujando. No lo sé. Yo nunca he hecho más de veinte trazos en una hoja..."

De cierta manera, Jack se sintió algo celoso del chico que había escrito eso. Por lo menos él tenía alguien con quien pasar el tiempo y contarle las frustraciones. Él, desde que tenía memoria, había vivido encerrado en su mansión, sin posibilidad de conocer a otras personas, simplemente consolado, de vez en cuando, por la visita de sus primas. Suspiró, y se recostó, dejando el diario abierto sobre su rostro. Por lo menos...No se sentía tan solo, leyendo aquellas declaraciones escritas en el diario.

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Otro día se levantó grandioso en la mansión Haddock. Jack lo supo bastante temprano, puesto que había madrugado. Estaba decidido a dar algo más de si para impresionar al castaño. Aunque siendo sincero, no sabía muy bien hasta donde iba a poder soportar. Sin llenarse de pensamientos negativos, decidió sonreírle al nuevo día, alistándose con uno de sus trajes y tratando de verse pulcro, pero no en exceso. La hora se iba acercando. Sabía que en cualquier minuto, una sirvienta iría a por el. Por ello, se sentó en el colchón de su cama, y sacó el diario de debajo de ésta. Lo abrió en una página al azar, de nuevo.

Xx/xx/xx

" Voy a enseñarles de lo que soy capaz."

Sonrió. Decidió no seguir leyendo. Eso era todo lo que necesitaba para sentirse seguro. Así, el toque en su puerta, llamándolo, llegó.

Cuando bajó por las escaleras, sin poder reprimir su deseo por deslizarse por el pasa manos, lo vio de lejos. No se veía tan calmado como siempre. Aun así, dispuesto, caminó a su encuentro con un buen humor y predisposición.

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