No doy crédito a lo que ven mis ojos, fue a Jackson al que vi todas esas veces cuando estaba inconsciente. ¿Ha sido él el que ha estado siendo el protagonista de mis principales pesadillas?
No sé muy bien lo que tengo que hacer ahora pero algo me dice que se lo tengo que contar a alguien.
Voy hacia la planta de abajo con el dispositivo entre las manos, me tiemblan tanto que tengo miedo que se me caiga y se haga añicos.
Llego frente el despacho de Marine y no sé muy bien lo que hago, entro y dejo rápidamente el dispositivo encima del escritorio y me voy corriendo asegurándome que lo pueda ver una vez entre. Me he quitado un peso de encima al soltar esa cinta que no he notado hasta que he salido del despacho sin embargo, una pequeña parte de mi no piensa que haya sido buena idea habérselo dado. ¿Estoy haciendo de esta manera participe a más personas de mi problema?
Llego sano y salvo a mi habitación, doy gracias de que no hay nadie, lo que menos me apetece es empezar a dar explicaciones.
Cojo el móvil y tengo un mensaje de Sandy, dice de si nos podemos ver, la hora es dentro de cinco minutos en la cafetería, es de noche pero no pierdo el tiempo.
Cojo un abrigo y me apresuro a bajar las escaleras, ya ha vuelto la gente del autobús y me encuentro con una marea de gente yendo en sentido contrario, me abro camino entre la masa de personas pidiendo perdón cada vez que doy algún codazo.
No sé como consigo salir de esa marea de gente y salgo fuera, voy corriendo a la cafetería y nada más entrar apoyo las manos en las rodillas para coger aliento, me arden los pulmones.
Veo que Sandy está sentada en una mesa sola, me acerco y me siento sonriéndole, ella también intenta sonreír pero se queda en una media sonrisa.
— ¿Qué pasa? — Le pregunto algo molesto.
— Últimamente no nos vemos nada —Endurece un poco más el rostro. No puedo negarlo.
— Supongo que hemos estado muy ocupados — Respondo para zanjar de alguna forma el asunto.
— Eso no me vale, se supone que estamos saliendo — Lo dice haciendo caer toda la culpa sobre mí.
— ¡Oye! Esto no es solo cosa mía, tu también estas muy distante — Respondo indignado.
— Lo siento —Agacha un poco la cabeza, me gustaría decirle todo lo que está pasando pero no puedo, no puedo meter a más personas en esto
— ¿Te apetece ir a algún lado? — Le ofrezco cogiéndole el abrigo.
— Sí, donde no haya tanta gente — Noto como una sonrisa se le escapa de su boca, necesito relajarme, necesito estar con ella.
Vamos hacia uno de los parques y Sandy extiende una toalla que traía con el abrigo, nos sentamos los dos y miramos las estrellas.
Noto como acerca los dedos con los míos y los entrelazamos, le paso una mano por las caderas y ella se agarra a mi torso.
Nadie habla, solo estamos ella y yo en la oscuridad. No debería besarla con todo lo que le estoy ocultando, pero ¿A quién le importa eso ahora?.
Le agarro por la cintura y junto mis labios con los suyos, son suaves y cálidos, me agarra el cuello y se junta más a mí. La calidez de sus besos pasa a convertirse en pasión, le dibujo un camino de besos hasta llegar al cuello. Succiono y me gano un tímido gemido, estoy muy cachondo joder.
Separo nuestros cuerpos y la monto a horcajadas sobre mis piernas, el espacio que nos separa es mínimo y sus manos buscan temblorosas mi entrepierna.
ESTÁS LEYENDO
Lo Invisible LI#1
FantasíaPRIMER LIBRO DE LA SAGA LO INVISIBLE Peter Mitrholl, un chico de 18 años, creía llevar una vida normal, no buena pero si normal. ¿Qué pasará en el Campus Masistor para que su vida de un giro radical? ¿Crees en los espíritus? ¿Y en los espectros? Él...
