¡Una semana antes del baile!
En esta semana me encuentro mejor, el dolor de las costillas y el pecho ha disminuido y solo tengo la cara un poco morada, nada comparada a como estaba antes.
Solo me quedan restos de moratones por el pecho y el costado, a los cinco días retomé las clases, me inventé la típica excusa de que tenía un resfriado y con eso le he añadido que me caí porque me mareé y me di con la cara en el suelo, así nadie sabrá lo de la paliza.
Hoy va a ser un día diferente o al menos eso me ha dicho Trevor, hemos quedado después de las clases y hemos acordado que allí me lo contará todo. Bueno eso en verdad lo ha decidido él, yo quería que me lo dijese pero él ha insistido en esperar. De nada han servido mis amenazas, es demasiado cabezón cuando tiene una idea en mente no hay nadie que se la quite.
Hoy hemos tenido gimnasia y he sufrido más que en toda mi vida, nos han puesto a hacer abdominales y por así decirlo mis costillas no estaban preparadas para hacer un ejercicio físico más intenso que el de levantarme de la cama.
Me he tenido que aguantar el dolor y por la cara del profesor no creo que esté muy contento con mi rendimiento, últimamente solo me muevo en longboard, es más rápido y no me duele tanto el cuerpo como al andar.
Hoy hemos terminado el proyecto de hacer el videojuego, lo hacía junto a Trevor y hemos sacado muy buena calificación, noventa y ocho sobre cien. A última hora hemos tenido historia, la aburrida e interminable historia de cómo ha sido la evolución del revelado de las fotografías, algo tan poco interesante como puede ser mirar una piedra.
Intento evitar encontrarme con André y si lo hago intento ir acompañado de amigos o estar cerca de algún profesor.
André tiene un arañazo en la cara, debe ser mío y eso me hace subir de ánimo aunque sea un poco aunque a él no le haga ni pizca de gracia.
Estoy sentado en una mesa tragándome la historia del revelado de fotos, esta clase dura una hora pero a mí se me hace eterna, parece que llevamos días hablando de esta mierda.
Faltan 5 minutos y la gente ya está harta, hay gente que se queda dormida y otras están tan aburridas que se quedan mirando al profesor sin ninguna expresión en la cara pensando en sus cosas, digo yo.
Yo me he pasado la clase dibujando, tengo una hoja llena de bocetos que tiraré al final de la clase.
Finalmente ocurre lo esperado por todos, la sirena empieza a sonar y esto indica el final de la clase de historia y con esto el final de la jornada de clases de hoy.
Se produce una estampida y yo me espero mientras que los demás salen corriendo apretándose y empujándose para ser los primeros en salir.
Cuando solo quedan diez personas, una de ellas está hablando con el profesor y las demás están recogiendo sus cosas, yo cojo mi longboard que lo tenía debajo de la mesa y salgo de clase.
Ha sido cuestión de segundos, en el aulario no queda casi nadie, todos están fuera y algunos están en las taquillas. Decido dejar las cosas en la taquilla, no quiero cargar con la mochila, ya luego vendré a por ella.
He quedado con Trevor en la cafetería allí me explicaría el plan que tiene para esta tarde, solo llevo mi móvil, mi longboard y un gorro porque ya hace frío.
Voy todo el trayecto en la tabla, voy esquivando a la gente y escurriéndome por medio de la gente que tengo delante. Hay bastante gente paseando y en los parques.
A los árboles se les han caído la mayoría de hojas, me paro y me quedo mirando un árbol, es el del parque de al lado del pabellón, al que casi siempre voy. Me fijo en el árbol, le quedan pocas hojas y el césped está teñido de las hojas marrones del árbol, la estampa es bastante bonita pero no tengo tiempo de pararme, Trevor me está esperando en la cafetería y así me lo confirma un mensaje suyo.
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Lo Invisible LI#1
FantasyPRIMER LIBRO DE LA SAGA LO INVISIBLE Peter Mitrholl, un chico de 18 años, creía llevar una vida normal, no buena pero si normal. ¿Qué pasará en el Campus Masistor para que su vida de un giro radical? ¿Crees en los espíritus? ¿Y en los espectros? Él...
