«XXXIV»

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Esmeralda estaba sentada en la cama mientras que acariciaba su minino y tomaba una taza de té. Se disponía a empezar la lectura de uno de los libros que le había regalado Miguel, Madame Bovary, cuando el sonido de un mensaje entrante le sobresaltó. 

Imaginó quién era y sonrió al instante. 

—¿Cómo estás?—escuchó una voz al otro lado de la línea y miró hacia el calendario mientras pensaba que hacía bastantes días desde la última vez que habían hablado. 
Esmeralda sabía que podía hablarle de cualquier cosa y Miguel siempre estaría para decirle algunas palabras de confort, así que aquella vez, no fue la excepción para decirle lo que había pasado últimamente. 

—Ahora estoy en la casa de mi amiga—quería decir algo más cuando se dio cuenta de que no había respondido a su pregunta. No le había dicho si estaba bien o mal, se podría interpretar que estaba bien, pero en el fondo, no se sentía con el ánimo por las nubes, más bien, se sentía bajo tierra. 
Nada había seguido según lo planeado. 

—¿Qué ocurre?—Miguel por las veces en las que había hablado con ella, ya había aprendido a saber qué era lo que sentía, y aquel día, con tan solo escucharla hablar, supo que no estaba bien. 

—He actuado como una verdadera cobarde. Después de que mis padres se enfadasen conmigo por irme de casa, me di cuenta de que aunque ya no viese más a mi hermano, continuaría viéndole cada día en el trabajo. Ahora, continúa incluso molestándome más. Se despreocupa de su propio trabajo y me pasa el muerto a mí. 

—Tú no tienes que hacer su trabajo—replicó él sintiéndose molesto por la actitud de su hermano. 

—Lo sé, y le he intentado decirle muchas veces que no tenía que hacer su trabajo pero solo sabe que reírse de mí, llamarme idiota e incompetente, y ¡siento que ya estoy harta de todo esto! —Mientras se sentía enfadada, Esmeralda solo sabía que sentir la rabia aferrándose a ella, pero al instante, se dio cuenta de que Miguel terminaba siempre por ser su paño de lágrimas, y se sintió aún peor. ¿Cuántas veces él había ido a llorarle los problemas? 
No recordaba haberle escuchado hablar de sus problemas (y seguro que él también los tenía), y en cambio, ella era una quejica que solo sabía que lamentarse de su situación. Cuando comprendió sus palabras, cambió su tono de voz para decir:—Lo único bueno de todo esto, es que he ahorrado suficiente para poderme pagar un alquiler. Es una casa que tiene bastantes humedades, y la calefacción ni siquiera va, pero cuando llegue el frío ya me preocuparé por eso. Tampoco quiero aprovecharme de la hospitalidad de mi amiga, así que no planeo quedarme mucho más aquí.

(1 mes más tarde...)

Esmeralda cargaba las cajas que había llevado desde el piso de su amiga. La mayoría de los libros que tenía, los había dejado en su momento en casa. 
Así que lo único que llevaba eran sus pertenencias más importantes, ropa y poco más. 

Cuando abrió la puerta que le llevaría a su piso supo que había tomado la decisión acertada. Ella lo único que quería era llevarse bien con su hermano, ¡era su familia! Se suponían que tenían que quererle, pero en su caso, no había sido así, y lo mejor había sido recoger las maletas e irse. 
Y no se arrepentía en absoluto. 

Se había llevado consigo Bigotitos, sentía tal afecto a su gato que desde que le había adoptado, se había pasado a sentir un poco menos sola. Aunque el gato no le pudiese hablar, sentía que estaba siendo acompañada.

Era un piso pequeño, contaba con menos de 50m2, pero para ella sola, aquel espacio era perfecto. Era una casa con una decoración inexistente, las paredes pedían a gritos que fuesen pintadas y en algunas zonas el papel pintado se había descascarillado.
Suspiró apenada pensando en todo el trabajo que tenía por delante, pero con lo que podía permitirse, aquello para ella ya era un castillo. 
Hizo un esfuerzo por pensar que aquel piso de aspecto descuidado, tenía potencial y lo comparó con una planta cuyas hojas estaban marchitas, a la espera de ser regadas. 

Una vez hubo acomodado todo lo que llevaba consigo, tomó asiento en el sofá que venía con el piso, era uno de los pocos objetos del mobiliario que le habían entregado junto con el piso. 

Pensó que podría ser peor. Entonces, se dio cuenta de que a unos metros de donde estaba pasaba el tren, así que cuando durante aquella hora pasó cerca de la casa, se dio cuenta de que el suelo parecía temblar ligeramente bajo sus pies, pero pensó que con el tiempo se acostumbraría. 

Cuando fue a preparar la cena, al abrir un armario, se quedó con la manija de la puerta en la mano. Y poco a poco empezó a entender porqué aquel piso estaba tan tirado de precio. 

Eran las cuatro de la madrugada, y justo cuando había logrado quedarse dormida tras dar muchas vueltas mientras sentía que estaba en un lugar que no le pertenecía, escuchó unas sirenas de policía que pasaron de largo de su casa, pero que bastaron para desvelarla. 

En la mesita de noche, la pantalla de su móvil estaba iluminada. 

¿Cómo ha ido tu primer día de independencia? ;) ✓✓

Pensó en no responderle, pero después pensó en que en Venezuela no eran las cuatro de la madrugada así que podrían hablar. 

Sinceramente, me siento sola y un poco miserable, como si me hubiese recluido en algun lugar del mundo, a las afueras de la ciudad donde habia vivido, en un poligono industrial q esta abandonado y me he ido a vivir a una casa q parece una caja de zapatos. 
A parte de eso, estoy bastante bien. 
✓✓

Tengo que decirte algo ✓✓

Dejame pensar en lo q me quieres decir.
Ibas borracho y atracaste un banco, a la mañana siguiente no recordabas nada hasta q no te contaron lo q habias hecho, no era eso lo q me querias decir? 
✓✓

En un mes, iré a España ✓✓

Queeeeee???? ✓✓

¿No te alegras? ✓✓

Q si no me alegro? Estas de broma! Es genial!!!!! ✓✓
Me has alegrado el día, en serio :) 
✓✓

-últ.vez hoy 4:37-

Número equivocadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora