Esmeralda miraba el mensaje y no daba crédito a lo que leía. ¿Qué había dicho para que le respondiese así?
Estaba segura de que ese, no podía ser Miguel, para empezar, ¡Miguel no escribiría con tantas faltas sin importarle en absoluto!
Así que no se dio por vencida, volvió a bombardearle con mensajes.
Hey ✓✓
Haber si tmbn te atreves a decirmelo mirandome a los ojos ✓✓
Conectate a Skype :/ ✓✓
Miguel, aún entendía menos lo que estaba pasando. Había vuelto del baño, y Ailén de repente tenía muchas prisas por irse de allí, así que acordaron quedar otro día.
Alarmado por los mensajes de Esmeralda, se fue rápidamente hacia su casa.
No entendía nada.
Encendió rápidamente el ordenador y se conectó al Skype para hacer una videollamada.
[Conversación Skype]
El rostro que estaba al otro lado de la pantalla no presagiaba nada bueno, Esmeralda le miraba enfadada y sus ojos se veían enrojecidos como si hubiera llorado.
Si ya de por sí, encontrarse con una chica molesta no era nada bueno, saber que había llorado, aún lo era menos...
—Esme, tranquilízate—dijo Miguel, pero cuando pronunció esas palabras vio que la expresión de Esmeralda aún se endurecía más, así que intentó cambiar sus palabras—quiero decir, no sé qué ha pasado, dímelo.
Esmeralda no podía creerse lo que estaba escuchando: ¿Era posible que fuese como los demás gilipollas que había conocido? o ¿A caso tenía amnesia y había escrito sin pensar?
Aquella conversación no podía ser más absurda.
—Te entrenas para ser idiota, ¿verdad?—exclamó Esmeralda mientras que creía ver a un Miguel confundido—¡estoy hablando de los malditos mensajes!
—¿Qué mensajes?—preguntó él mientras que miraba rápidamente a los últimos mensajes, y no encontraba nada fuera de lugar, ¿a caso había dicho algo mal?
Esmeralda le leyó el mensaje a Miguel, mientras que el rostro de éste, iba adquiriendo un tono más pálido cada vez que le escuchaba.
—Aunque cueste de creer, no he sido yo—dijo Miguel intentando pensar qué habría podido pasar para que aquel mensaje se hubiera enviado.
Y entonces, empezó a verlo todo más claro.
—Es una hija de puta—masculló Miguel airado, Ailén, aquel diablo que quería jugar un poco con su vida, ¿quién se creía que era?
—¿Qué me has dicho?—Esmeralda ya estaba fuera de sí, ¿qué cojones le pasaba a Miguel?—¿Estás borracho?—dictaminó finalmente ella, era la única explicación posible, aunque absurda.
—¿Eh?—respondió confuso
—Sólo me escribiste así cuando ibas borracho, así que sólo lo he supuesto—se encongió de hombros y Miguel no supo cómo decirle que no había sido él, sino una de sus compañeras.
—No quiero que te tomes a mal lo que te diré—Esmeralda quiso decir algo, empezar con esas palabras, era lo peor que alguien podía hacer... Estaba claro que si le decías eso a alguien ¡le estabas diciendo que lo que le irías a decir no le gustaría y que por tanto debía enfadarse antes siquiera de que le hubiera hablado!—Tampoco quiero que te imagines películas y pienses en lo que no es—Miguel suspiró intentando encontrar las palabras adecuadas—Ailén—cuando Esmeralda escuchó su nombre, al instante pensó que le odiaba, fue un pensamiento impulsivo pero no pudo evitarlo—es una compañera de la facultad.
—Te las estás tirando, ¿no?—dijo ella y Miguel abrió los ojos como platos.
—¡No!—exclamó sorprendido por la pregunta—te he dicho que me dejes hablar y no saques tus propias conclusiones porque entonces todo terminará mal. —Esmeralda quiso decir algo más, pero calló—Como iba diciendo, Ailén es una compañera, ¡no tengo ningún jodido interés en ella!—recalcó—sabes que nunca te haría daño, y antes de hacerte daño te diría que no nos siguiéramos hablando, pero eso no pasará—forzó una sonrisa e intentó disipar un poco el ambiente tenso entre ellos—ella es una chica muy manipuladora, no sé qué es lo que quiere, pero sin duda no es hacerme ningún bien. Estoy casi seguro que ella ha sido quien ha enviado el mensaje.
—Si es verdad lo que dices...—Esmeralda no sabía si creerle o si todo lo que le estaba contando eran patrañas—¿cómo me ha podido enviar un mensaje? ¿A caso no tienes contraseña?
—No—dijo Miguel y se sintió bastante idiota.
—¿Un futuro informático que cambiará el mundo y no tiene contraseña en su móvil? ¡Esto es inaudito!—Esmeralda rió y Miguel se relajó cuando notó que estaba mejor.
—Tendré que hablar con esa arpía, no pienso que esto quede así. Siento que hayas tenido que recibir ese mensaje, pero quiero que sepas que no he sido yo, lo siento.
—¿Te has dado cuenta de que me has dicho "lo siento" dos veces?
—Porque no quiero hacerte daño y tampoco pienso aguantar que los demás se entrometan entre nosotros.
—De acuerdo... Parece que todo está bien, ¿nuestra primera pelea?—dijo Esmeralda.
—Puede. Pero al menos ha terminado bien, ¿no?
—Bueno, por ahora, sí. Tengo que volver a trabajar, hasta otra—más tranquila, después de haberlo aclarado, Esmeralda volvió al trabajo, aún teniendo sus dudas respecto a lo que había acabado de pasar.
N.A: ¿Creen que debería seguir con el formato de mensajes o les gustan los capítulos cortos de este estilo?
ESTÁS LEYENDO
Número equivocado
RomanceSu historia comenzó con un simple mensaje: "Querida Amelia [...]", enviado al destinatario equivocado. Cuando Esmeralda lee el mensaje de Miguel, una persona desconocida para ella, entenderá cómo a veces, las personas que menos conocemos, pueden pas...
