Esmeralda quería cambiar.
Se había decidido de una vez por todas a transformar el rumbo de su vida.
A no lamentarse más por las situaciones que había vivido.
A no llorar más por lo que ella no había podido cambiar.
Finalmente habían cerrado la fábrica, así que todo por lo que había luchado su familia durante años, se había quedado reducido a nada.
Pero tenía dos opciones. Pensar que ahora tendría que quedarse en paro hasta encontrar un nuevo trabajo, o empezar a estudiar.
Ella quería un comienzo de cero, y supo que cualquier día era bueno para empezar con una nueva vida.
Prefería esperar al próximo trimestre para incorporarse al estudio del ciclo formativo, así que mientras, tuvo tiempo para ella, para decidir qué quería hacer con su vida, para replantearse preguntas que durante tiempo había esquivado.
Estaba en su piso, tenía un pequeño trabajo que si más no, le daba para pagar el mísero alquiler, y lo más importante, alguien la quería y aunque no estuviese a su lado, con sus palabras, lograba hacer más que cualquier otra persona que hubiese pasado por su vida.
Porque habían sido muchas las personas que habían pisado su vida, pero pocas, habían dejado huellas tan fuertes como la que había dejado Miguel con su presencia durante aquellos días.
A veces Esmeralda pensaba en hacer algo totalmente impulsivo por su parte. Quería romper con la monotonía de su vida, nunca se había atrevido a hacer grandes cambios, y sabía que aunque estaba a punto de comenzar una nueva etapa que tendría muchos cambios, sobretodo interiores, pensó que lo mejor era también algún que otro cambio exterior, porque ya se había cansado de vestir siempre de la misma manera, y ahora, cuando se miraba al espejo se veía aburrida, y aquella, no era la imagen que tenía querer de sí misma.
Así que no fue de extrañar, cuando un día entró en una peluquería y pidió que le tiñeran el cabello de azul eléctrico, también aprovechó para hacerse unas perforaciones en la oreja y decidió hacerse un pequeño tatuaje.
Cuando un día volvió a ver a su hermano, su hermano se rió de ella.
—Si antes eras fea, mírate ahora, aún lo pareces más. Y además, ese color azul de pelo... es muy emo, ¿no crees que ahora solo falta que te cortes las venas y empieces a parecerlo del todo?—rió—¿Cómo es que no te cansas de llamar la atención? Si lo que quieres es enamorar al imbécil este vas mal haciéndote un piercing que no te sienta ni siquiera bien, y tiñiéndote el pelo de un color estridente para decir: «¡Eh! Estoy aquí». —Esmeralda nunca se había sentido tan ofendida por las palabras de su hermano, o si lo había estado, ya ni lo recordaba.
Pensó que podría hablarle pero sería inútil, así que directamente hizo algo que no pensó que haría nunca, y eso fue pegarle una bofetada.
Se escuchó un fuerte sonido y después, el más absoluto silencio.
Javier miró sorprendida a su hermana, Esmeralda tampoco sabía del todo lo que había acabado de pasar, pero pensó que dar explicaciones absurdas no tenía ningún sentido, así que se limitó a hablarle:
—Escúchame bien, porque ya estoy cansada de este juego en el que lo único que consigues hacer es reírte de mí, como si me importasen tus palabras. Para empezar, no estoy intentando llamar la atención, lo único que quiero es hacer esto por mí y para nadie más, nunca he pretendido agradar a nadie, y menos a un idiota como lo eres tú, así que no empezaré ahora a querer la atención. Además, ¿alguien ha pedido tu opinión? No, ¿verdad? Entonces no entiendo porqué me dices lo que tendría que hacer, o cómo debería ir. Preocúpate de tu propia vida, pero a mí, déjame de una vez por todas.
Esmeralda nunca le había respondido de aquella manera a su hermano, pero aquella vez fue la excepción. Siempre estaba acostumbrada a ignorarle, pero aquella vez quiso terminar con aquello de una vez por todas.
Ya no era la misma persona. Ella ya había empezado a cambiar y le daba igual lo que dijeran y opinaran los demás.
Quien tenía que empezar a tomar importantes decisiones en su vida, era ella, nada más ella, nadie tenía que decirle lo que tenía que hacer.
Ya había escuchado opiniones ajenas durante demasiado tiempo, había llegado el momento de empezar de cero.
¿Cómo estás? ✓✓
Estoy bien, muy bien, y tu? ✓✓
Es extraño que me lo preguntes, pero aún me desconcierta más tu respuesta, estoy bien, pero ¿puedo saber qué ha pasado para que reacciones así? ;) ✓✓
Simplemente he decidido q hay momentos en los q tienes q tomar decisiones para ser feliz de una vez por todas ✓✓
Me alegro de que estés empezando a tomar decisiones. ✓✓
Sabes que siempre veré bien lo que hagas. ✓✓
Lo sé, gracias por apoyarme :) ✓✓
No tienes que darme las gracias nunca más, no es necesario, cariño, me alegro con saber que tú estás bien, y me alegra mucho saber que por fin, estás mejor. ✓✓
Aunque ya sabes que siempre que lo necesites, estaré a tu lado ✓✓
Me cuesta creer en todo eso ✓✓
¿Por qué? ✓✓
No creo en finales felices, lo siento, pero me parece como algo irreal. ✓✓
Pues esta vez, deberías empezar a creer en ellos ✓✓
Es complicado ✓✓
En la vida, hay muchas cosas que son complicadas, pero ¿lucharás para conseguirlas? ✓✓
Si, ahora ya estoy segura de ello ✓✓
No te imaginas la de días que hace que estaba esperando esa respuesta :) ✓✓
-últ.vez hoy 22:01-
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Número equivocado
RomansaSu historia comenzó con un simple mensaje: "Querida Amelia [...]", enviado al destinatario equivocado. Cuando Esmeralda lee el mensaje de Miguel, una persona desconocida para ella, entenderá cómo a veces, las personas que menos conocemos, pueden pas...
