"PÓKER"

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No pude ver quién interrumpió, pero por su voz supe que no era nadie conocido, al menos no para mí.
—¡Ahora voy!— exclama Adrien sin dejar de mirarme, confirmando así que la visita era para el.
—¿Instalar?— repito, aunque la respuesta no me importé y lo único que quiera es distraerme para no seder al loco impulso de hacer realidad mi fantasía. El no responde y me suelta por completo la barra. Me quedo sin aliento al intentar sostenerla y tengo que reunir toda la fuerza que tengo en el cuerpo..
—Te dejare para que continúes soñando despierta..— se levanta y me sonríe de lado antes de dirigirse sin más a la puerta.. —¡Suerte con la pesa!— me grita.
—¡¡ADRIEN!!— le gritó de vuelta, jadeando y con el rostro rojo por el esfuerzo. Me las arreglo para levantar los brazos temblorosos, al la vez que me preguntó ¿Cuanto maldito peso tiene cada disco de metal?
Después de dos intentos fallidos por fin logré dejarla en el soporte. No me levantó y jadeó hasta que mi respiración recupero más o menos su cadencia normal.
Voy dando traspiés, tengo las piernas entumecidas y los brazos hechos papilla. Aún así logro salir y dirigirme a la casa. Esto no se quedaría así, Adrien me las pagaría y de paso le haria cumplir su promesa de dejarme en paz.
Al medio día era común que el calor del sol fuera insoportable, así que buscó resguardo en el saliente del tejado, ya sudaba a chorros como para agregarle todavía más. Del otro lado, a unos quince metros de distancia estaba la cochera, por donde vi salir a mi madre. Ella nunca entraba hay, no teníamos auto y ese lugar solo servía de bodega.
Comenzé a caminar siguiendo la fina sombra que rodeaba la finca y mientras me acercaba logré escuchar con más claridad la conversación que mantenían dentro..
—Félix no bromeaba. Enserio te paseas por aquí sin camiseta. Debe haber alguien a quien quieres impresionar— me enjuague las últimas gotas de sudor y me plante en la entrada.
—No es eso. Simplemente hacé demasiado calor— le responde Adrien restándole importancia.
—Tienes razón ya veo a que tipo de calor te refieres..— los cuatro chicos posaron su mirada sobre mi, dos de ellos lo hicieron con más interés dado que era la primera vez que nos veíamos. El de cabello castaño que hablo me sonrió con picardía. No me quedo más remedio que corresponderla con timidez  y lo contemplé mientras la suya se ensancha en respuesta a la mia.
—Nena tu madre fue muy amable en permitir que la banda ensaye aquí. Por cierto soy Nino— me dijo el otro chico sentado detrás de una imponente batería. Habían arrinconado los muebles viejos contra el muro, al igual que las cajas para abrir espacio en el centro y colocar los instrumentos y amplificadores. Conque a esto se refería con instalar. Una vocecita molesta me recordó que Adrien seguía tomando terreno, pronto la granja entera sería suya.. ¡Dios que sea lo único que el rubio obtenga!
—Marinette. Y supongo que ella no tubo opción. ¿Verdad Adrien?— el susodicho ignoro mi sarcasmo y desvió la mirada, acomodando la correa que sujetaba la guitarra negra a su hombro. Posteriormente le conecta el cable del amplificador y temo por lo que tendrán que sufrir mis pobres tímpanos. El chico de los lindos oyuelos me acerca una de las sillas que apilaron en la esquina y me invita a sentarme. Vaciló, no estoy segura de soportar los horribles sonidos que Adrien producirá con su fino y costoso instrumento..
—Apuesto diez a que el idiota arrogante a dedicado su tiempo a molestarte— me dice cuando por fin me siento.
—Cierra la boca Damien. Perderías tu dinero porque a sido al revés— ¿como podía ser tan mezquino? ¿como lograba alterar mi pulsó de todas las maneras posibles? 
—Lo dudo, la señorita tiene un rostro adorable y muy hermoso..—
—¡Ella esta prohibida!. Así que deja de decir estupideces— me quedo pretrificada en la silla. Adrien me traspasa con sus ojos llenos de una mezcla que no supe identificar bien, pero me atrevía a decir que había celos en su mirada.
—¿Estas saliendo con ella?— le inquiere Damien con vos juguetona. Ambos intercambian una mirada de complicidad, y estuve segura que se estaban comunicando con ese código de camaradería masculina. (¡Trágame tierra!) Pensé..
—¡No!. ¡Y les agradeceré que dejen de hablar como si no estuviera aquí!— exclamó ofendida. Quise irme pero quería demostrarle a Adrien que no podía llegar y simplemente apoderarse de todo.. En realidad jugaría su juego y ya veríamos quien de los dos se cansaba primero.
—Lo sentimos, ellos son un par de bobos que no saben como comportarse enfrente de una chica— comento Nino haciendo girar en su mano las baquetas negras con diseño de llamas a juego con las del bombo y el resto de la bateria. Justo después golpeó el platillo. El sonido me aturdio. 
—Aprovechemos para preguntarle a Marinette ¿que opina sobre la idea de mostrar mas piel?— propuso Damien una vez que el eco cesó.
—¿A que te refieres exactamente?— preguntó solo para estar segura de que no planeaban tocar desnudos. Félix se río con disimulo. Hice una mueca, ¿porque los hermanos Agreste me hacían sentir siempre como una tonta?
—Ya sabes salir al escenario sin camiseta— me explico el de los oyuelos señalando con el pulgar al rubio exhibicionista.
Enseguida se me vinieron a la mente las espantosas notas que toco anoche y con risa contenida me presipite a responderle —Con Adrien como guitarrista principal sin duda necesitarán una distracción— al ojiverde no pareció que mi comentario le molestara de echo se río, como si hubiera dicho un chiste, del cual yo era la única que desconocía su gracia. Sus compañeros de banda lo miraron y después a mi antes de imitarlo.
Adrien pisó el pedal y rasco las cuerdas con suma elegancia. La boca y los ojos se me abrieron de par en par y solo pude observarlo mover ágilmente los dedos para marcar los cambios de notas. Los otros tres no tardaron en seguirle el ritmo hasta que se convirtió en una verdadera canción. Intento cerrar la boca pero justo cuando estoy a punto de lograrlo Adrien comenzó a cantar, con voz melodiosa, profunda y masculina. Nino aceleró los golpes sobre la bateria y mi corazón marco el mismo ritmo cuando le puse atención al estribillo.. —Se que no eres un fantasma que se esconde en mi memoria.. Eres real y se que algún día te e de encontrar..— El se aleja del micrófono y con demaciado estilo se dedica a tocar su solo. Pisa de nuevo el pedal volviendo el sonido más agudo.. Bueno ahora sabía que no mentía cuando me dijo que las chicas se desacian al verlo así.
—Aquel antifaz te oculta de mí, pero ya encontraré la forma de hacerlo desaparecer— al escuchar eso un sentimiento extrano me embargo. Yo también tenía alguien a quien quería desenmascarar. Alguien cuya identidad seguiría siendo un misterio.
La canción termino con una asombrosa combinación de bombo y platillos cortesía del mejor baterista que había escuchado en mi viva.
—¿Y bien que opinas?— me preguntó Nino parando con la mano el disco dorado que segundos antes golpeó con fuerza.
Tube que parpadear y cerrar la boca, e inmediatamente me apresure a decirle —Bueno.. Sonó muy bien..—
—No pareces muy convencida. La letra es de Adrien— me informa Félix, como si esperara que eso cambiará mi opinión sobre ella.
—Querrás decir la cursilería. Se los dije necesitamos una canción mas relajada y divertida. Algo que las vuelva locas— interfiere Damien recargandose en el amplificador.
—Estoy trabajando en una nueva letra, pero mientras tanto hay que concentrarnos en la que ya tenemos— ordena Adrien quien parece ser el líder de la banda. Damien cruza los brazos sobre el pecho y lo mira repentinamente exasperado. Tal vez me apresure y aun se disputaba el título de líder.
—¿Marinette podrías ayudarle con eso?— desvió la mirada a Nino, que fue el que me habló —Eres una chica y sabrás que clase de cosas les gusta escuchar, solo procura que las palabras no sean demasiado empalagosas— prosigue sin impotarle que dos miembros del grupo se estén desafiando con la mirada. Asiento y me pongo de pie para aclarar mejor mis ideas, los versos de Adrien se siguen agolpando en mi cabeza. Y sin darme cuenta ya me encontraba afuera de camino al viejo roble.    

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