— ¿Te encuentras bien? —pregunta mi madre cuando estamos en la cocina a solas.
Ella sabe que ocurre algo pero no me animo a confesárselo. No quiero escuchar el "te lo dije" de siempre.
— Estoy bien —contesto con una sonrisa tan fingida que duele.
— A los niños les encantó la sorpresa. Veo que Marie se encuentra bien, ella es una pequeña muy fuerte... —comenta cambiando de tema, entendiendo que no quiero hablar sobre mi estado.
— Pensé que iba a ser más difícil hacerla entender pero creo que lo aceptó, aunque yo todavía no puedo asimilarlo.
— Era lógico que ocurriera, tu abuelo y tu papá tienen esa enfermedad, incluso... El padre de Marie —su voz se vuelve fría y distante cuando nombra a Alex.
Sé que no lo tolera... Si supiera que Alex está más cerca de lo que ella cree.
— Tienes razón, sólo que deseaba que no ocurriera con ella, o que sólo... No sucediera tan temprano.
— ¿Tienes preparado algo para la fiesta de cumpleaños? —niego con la cabeza—. Querida, falta poco para el cumpleaños de los niños. ¿Necesitas que te ayude?
— Sí, será muy difícil haciéndolo sola, mientras cuido a los niños y trabajo.
— ¿Necesitas dinero?
Pongo los ojos en blanco y resoplo.
— Soy tu madre, por más que tengas cincuenta años, estés casada y tus hijos ya puedan manejarse solos, voy a seguir ayudándote. ¿Crees que lo hago para molestarte? Bueno, en parte sí porque me gusta ver cuando te enfadas... Pero no es el caso. Lo hago porque te quiero. Eres mi hija, sangre de mi sangre. No puedo dejar que mis hijos vivan en la miseria sabiendo que puedo hacer algo para ayudarlos... —toma un poco de aire y continúa—. Si tu padre sabe que necesitas ayuda con el dinero, sabes perfectamente que te llevaría a vivir con nosotros de inmediato y te volvería a tratar como una niña de tres años. En cambio, yo te estoy dejando vivir tu vida pero hay veces que necesitas un pequeño empujón o que te sostenga para no caerte. Digas lo que digas, voy a estar aquí para ti y para mis preciados nietos.
¿Por qué todo el mundo se empecina en dar discursos emotivos hoy?
Mi madre se levanta y busca algo para tomar, encuentra una jarra con jugo de naranja en el fondo de la heladera.
— De acuerdo pero sabes que quiero hacerme valer por mí misma. No quiero que estés detrás mío como un perro guardián, ya suficiente tengo con Al...—me detengo justo a tiempo.
Trago saliva y ella voltea a mirarme extrañada.
— ¿Con quién, hija?
¡Mierda! "Metiste la pata". Siempre apareces para burlarte de mí... ¿Verdad? "Es un de mis pasatiempos favoritos".
— John... Ya tengo suficiente con John.
"Eso no lo cree ni el mas idiota".
— Está bien. De acuerdo... Y... ¿Cómo se encuentra John? La última vez que lo vi acababa de romperle el corazón a una modelo rubia, que a decir verdad, parecía una versión barata de una barbie.
Suelto una carcajada al escucharla, mi madre es tan parecida a mí, sólo que ella no tiene ningún problema en decir todas esas cosas a las personas en la cara.
— Bueno, lamento decirte que John ya no es el mismo... Tengo miedo mamá, creo que me lo cambiaron en algún momento. Seguro fueron los extraterrestres que planean dominar el mundo y el primer idiota que encontraron fue John.
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Doblemente Problemáticos
Dragoste[COMPLETA Y SIN CORREGIR. Escrita en el 2012] Megan creía que se había alejado del pasado y que su nueva vida era perfecta pero a pesar de todos los cambios, los problemas siempre van atados a su espalda. Sobre todo si tiene a un par de gemelos que...
