— ¿Vas a decirme que te pasa o vas a seguir corriendo tu cara cada vez que quiero besarte?
Trago saliva volviendo mi vista a sus ojos, lucen tristes. Una de sus cejas está elevada, sus brazos cruzados, mientras espera mi respuesta. Rasco mi barbilla sin saber bien que decir. Ahora es Liam quien está inseguro, y es mi culpa. El mal humor que me da la distancia que ponen entre nosotros, me hacen agarrarmela con él, cuando Liam pasa lo mismo que yo. Mi humor me hacen rechazar sus besos, y sus abrazos, y en esos momentos no soy consciente de cuanto le duele, no cuando estoy enojado.
—Nada, no me pasa nada. ¿Por qué tendría que pasarme algo?— Cruzo mis piernas, y vuelvo la vista a la tele. Liam suspira, y se sienta a mi lado. Toma el control de mis manos, y la apaga. —Qué
—En serio, algo te sucede. ¿Hice algo mal yo?— Su voz suena insegura. Niego rápidamente. Su cara parece relajarse, pero aún se nota preocupado.—¿Por qué ya no me besas? Desde hace unas semanas has estado distante conmigo, y no puedo parar de pensar que es mi culpa.
Me acerco más a él, apoyando mis manos en sus muslos, pegando mi frente a la suya. Sus ojos se cierran por unos segundos, para luego volver a mirarme. Le sonrió levemente.
—Estoy estresado, sólo es eso.—Trato de tranquilizarlo. Acaricio con mis pulgares sus mejillas frías. —Todo esto de no poder estar juntos frente a nadie, me está ganando.
Liam rueda sus ojos, bufando. Se cuando le cansa el mismo tema de conversación. Pero es inevitable no querer quejarme siempre por lo mismo.
—¿No vas a deja que ellos ganan, no?
Inclinándome a él, busco sus labios. Dejo un pequeño beso en ellos. Me separo y vuelvo a pegar mi frente a la suya, sin abrir los ojos.—Nunca, bebé.
Abro los ojos, veo los suyos ahora brillando, como pequeños soles mientras me mira. Y no puedo imaginar mi vida sin esos ojos mirarme de esa manera tan especial; a sólo centímetros de mí.
—Lo prometo.—Aseguro nuevamente.
Sonríe sin mostrar sus dientes, asiente, y se abraza con fuerza a mi, escondiendo su cabeza en mi cuello. Paso mis brazos por su cintura, acostándome en el sofá, llevando a Liam a conmigo, se acomoda en mi pecho, ambos acostados. Sus piernas se entrelazan con las mías, y comienza a dejar pequeños besos por mi cuello, haciéndome cosquillas. Una de mis manos se mete bajo su remera, acariciando su espalda con la yema de mis dedos. Liam se acomoda mejor sobre mi, poniendo ambas piernas a mis costados, quedando sobre mi regazo. Saca su cabeza de mi cuello, y me mira.
—¿Que?—Susurro al notar que pasan los segundos, y aún continua mirándome. Sus mejillas se ponen rosadas.
—Realmente estoy enamorado de ti, Zayn.—Responde de la misma forma. Mi corazón late con fuerza, y lo único que quiero hacer es traerlo de nuevo a mí y besarlo. Pero él vuelve a hablar.-—Te juro que miro tus ojos, y me enamoró un poco más. Sé que es muy cursi, pero así me haces sentir. Siempre me has hecho sentir de esa manera. —Una risa nerviosa escapa de sus labios, y su mirada baja a sus manos.
Sonrió, aunque él ya no me mire.
—Te amo.
La cabeza de Liam se alza con rapidez, sus mejillas aun más rosas, y una gran sonrisa adorna su linda cara. Poniendo sus manos sobre mi pecho, se tira más cerca de mi, y me besa. Mis manos lo toman de la cadera, pegándolo más a mi como si fuese posible. La punta de su lengua lame el contorno de mi labio inferior, abro la boca, y con rapidez nuestras lenguas se encuentran. Succiona suavemente mi lengua, y no puedo evitar el gemido, Liam tira de mi labio inferior con algo de fuerza, haciendo que apreté su cadera entre mis dedos.
