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Liam

—¿Estas bien?—Susurra una vez que apago la televisión después de que la entrevista termina.

—¿Él realmente...

—Sí.—Afirma dejando salir una escandalosa risa interrumpiendo. —Él realmente acaba de salir del closet confesando su amor por ti.

—¿Por que ahora?—susurro sin poder despegar la vista de la pantalla frente a mi. Su mano se apoya en mi hombro dando un ligero apretón. Lo miro.—¿Por qué?

—No lo sé.

—Yo estaba bien.—Afirmó tratando de sonreír mientras siento las lágrimas en mis mejillas comenzar a secarse.—Tu me viste, elegí ayudarte a ti luego de la pelea, te curé a ti. No a él.

—Sí. —Afirma suavemente.

—Estaba comenzando avanzar. ¿Por que ahora?

—Tu lo sabes bien, Li.—Murmura sacando su mano de mi hombro para dejarla en mi rodilla.—No podía hablar de ustedes, lo tenia prohibido.

—¿Realmente piensa eso de mí?—pregunto sin salir del asombro ignorando lo que dijo. Muerdo con fuerza mis labios inferior sin saber que más decir en esta situación.

—Tu lo escuchaste, está enamorado de ti.

Niego con rapidez.—Pero yo estoy comenzando a olvidarlo.

Sam deja salir una risa sin gracia. Lo miro confundido.

—¿Cuantos meses pasaron desde la ultima vez que lo viste? ¿casi tres?—pregunta. Asiento. — dejame decirte, que en tres meses cuesta mucho olvidar de alguien que amaste como tu lo amaste a Zayn. —dice suavemente. Su mano en mi rodilla deja un apretón.—No soy Louis, yo si te entiendo, y sabes que si necesitas hablar siempre voy a estar.

—Aún lo amo.—corrijo dejando salir una sonrisa nerviosa esperando por su reacción. Sam me sonríe y los nervios de apoco se desvanecen. —Gracias.

Sam tira de sus cabellos mientras ríe. Mi ceño se frunce sin entender la causa de su risa tan repentina.

—Qué pasó.

—No me lo creo.—Responde negando sin dejar de reír.—Realmente Zayn hizo eso por ti.

—Lo sé, fue muy tonto.—Murmuró.—él tiene contrato y tiene que hacer todo lo que diga ahí, porque firmo.

—No creo que fuese tonto, tu lo escuchaste, está cansado.

Asiento mientras mis ojos se llenan de lágrimas, Sam se apresura a abrazarme cuando lo nota. Escondo mi cara en su cuello y parece no molestarle las lágrimas que mojan su tibia piel porqué me pega más a él.

—Estoy cansado también.—admito.

—Lo sé.

—Quiero poder ser feliz algún día, Sam.—pido dejando salir un sollozo.

—Quizá llego el momento.—Susurra. Una de sus manos llega a mi cabello dejando suaves caricias.—Quizá este es el primer paso para que ustedes vuelvan a ser lo que fueron.

—No.

Su tacto se pierde, sus brazos me sueltan y se aleja para verme. Confusión es lo que noto en su cara.

—¿No?

—No puedo.—Murmuró limpiando las lágrimas que bajan por mis mejillas. Vuelvo a negar.—él me lastimó tanto Sam, no puedo perdonarlo.

I won't mind. ›ziamHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora