Apago el televisor cuando de lo único qué vienen hablando desde hace semanas es sobre mí y mis supuestos "novios". Desde que sali del closet, cada chico que esta por lo menos de un metro de mi, ya lo consideran mi novio. Lo cual es un poco divertido para mi, pero no para mi madre, que llama cada vez que me ve en las noticias, enojada por no contarle de mi nueva relación, o mis nuevas por que cada semana es una distinta.
Las semanas pasaron cada vez más lentas -para mi- de la última vez que volví a ver a Zayn, las primeras fueron las más dificiles, extrañarlo y tratar de no llorarlo por las madrugadas, al igual que tratar de no llamarlo y pedirle que vuelva a mi, decirle que aceptaría volver a ocultarme de todos con tal de saber que todavía lo tengo. Pero entonces recordaba las lágrimas y el dolor de tener que ocultarnos y ya no queria eso. Quiza por eso las primeras semanas fueron las peores. Sus llamados no paraban de llegar al igual que sus mensajes, no respondí a ninguno, entonces optó por dejar mensajes a mi teléfono fijo, su voz resonando en toda la casa cuando, siempre se lo oía llorando y pidiéndome otra oportunidad.
Las semanas se hicieron un mes, y luegos dos y tres. Pude avanzar de apoco, borre nuestra conversación, cambie su nombre, y lo agregue como al principio en que lo conocí. Ya no lo extrañaba tanto, podía soportar el no verlo. Ya sus mensajes llenos de "te amo" no me emocionaban, ni tampoco los esperaba. Quizá era el fin.
—¿Hoy también?— se queja Louis cuando entra a mi habitación abriendo la puerta sin permiso-otra de las cosas a las que yo ya estaba familiarizado.- al verme cambiado listo para salir.—¿donde iras?
—Tengo una cita.— contesto poniendome perfume detrás de las orejas. Louis rueda los ojos dejándose caer en mi cama recién tendida.
Él es al único de los chicos que veo tan seguido, ya que prácticamente vive conmigo, además de que Niall y Harry estaban concentrados en su carrera como solistas. Con Louis eramos todo lo contrario, aprovechábamos nuestro descanso para salir a divertirnos. Aunque muchas veces tuve ganas de empezar a componer, todas las letras que llegaban a mi cabeza, tenían que ver con mi historia junto a Zayn, así que opte por no escribir aún.
—¿Sam?
Asiento, al final no había sido solo algo de una "noche" lo mio y Sam.—Sip.
Luego de semanas de vernos en mi departamento o en el suyo, Sam sugirió salir en una cita. Mis sentidos se alarmaron al notar que para él no había problema en que la gente nos vea por la calle juntos, y eso comenzaba a gustarme. Su seguridad y lo libre que era. Necesitaba algo así.
—Realmente te gusta, ¿eh?— pregunta mientras enciende la tele.
Alzo los hombros dejando el perfume en el mueble, veo la hora, aún falta más de una hora. Me dejo caer al lado de Louis.—Es lindo.
Siento los ojos de Louis en mi perfil, mientras los mios continúan en la pantalla. Se aclara la garganta queriendo mi atencion, a lo que me giro quedando frente a él, está sonriendo tan grande que las arruguitas a los costados de sus ojos azules se hacen presentes.
—Es un buen candidato. Tienen mi bendición.
Dejo salir una risa.—¿Desde cuando la necesitaba?
—Desde siempre, fui yo quien le dio la bencion a...—se corta a media oración negando rápidamente. Vuelve la vista a la televisión.
—¿A quien?— pregunto. Louis no me responde, parece que el programa de cocina es más entretenido que nuestra conversación. Alzó la mano y con una de mis dedos, toco su cachete, la sombre de una sonrisa se hace presente en su cara mientras se aleja de mi tacto.—¿quien?— vuelvo a insistir.
—Zayn.— responde en un bajo susurro. Mi ceño se frunce mientras lo miro, Louis ahora se encuentra mirándome.—¿que? ¿pensabas que iba a entregar a mi hijo a cualquiera?
