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Y entonces caigo en que él esta acá, en serio está acá. Luego de cinco largos y tristes meses, lo vuelvo a tener frente a mí, a sólo pasos de poder tirarme a sus abrazos; pero no lo hago, sólo continuo llorando, mis manos que tapan mi boca para callar los sollozos, tiemblan ligeramente. Mis ojos no dejan de ver lo suyos, sus largas pestañas se mojan cuando parpadea y dos lágrimas se deslizan por sus mejillas hasta perderse en sus labios entreabiertos.  Quiero borrar los centímetros que nos alejan, para tocar su rostro y saber que realmente esta aquí, no que mi mente me jugo una mala pasada, y sólo es obra de mi imaginación. Pero no puedo hacer otra cosa más que mirarlo, y mirarlo, con miedo de que desaparezca.

Él sonríe mientras comienza a limpiar sus lágrimas que bañan sus mejillas, había olvidado lo bien que se sentía verlo sonreír a tan corta distancia, a sólo centímetros. Deja su guitarra apoyada a un costado sobre la puerta, y vuelve a mirarme. Sus bonitos ojos rojos por las lágrimas, sus mejillas rosadas y húmedas.

Está frente a mí, mirándome sin dejar de sonreír, y yo sólo quiero decirle que no piense en volver a irse de mi lado nuevamente porque aquí es donde él pertenece. Quiero contarle la falta que me hizo, lo mucho que extrañe sus quejas por las mañanas casa vez que iba a despertarlo, y luego como se le pasaba su mal humor cuando lo besaba. La falta que me hizo nuestras conversaciones por las madrugada, sus abrazos sin esperarlos. Su risa y su voz. Quiero contarle que paso esto y también aquello;

Pero también quiero decirle que se vaya, porque ya es tarde para volver, ya han pasado cinco meses donde no he sabido nada de él, donde me ha ignorado. Quiero pedirle que se de media vuelta y se aleje, y se olvide de mí, porqué ya me canse de sufrir. Quiero cerrar la puerta.

Da dos pasos más cerca, su aroma entra a mis fosas nasales y quiero llorar de lo mucho que extrañe su olor. Deja salir un pequeño suspiro, acompañado de una sonrisa y ojos llenos de lágrimas. Su boca tiembla ligeramente cuando la abre.

—Dios mio, Liam... Ven aquí bebé.

«Bebé» aún soy su bebé.
Mis pasos son lentos, mis piernas tiemblan cuando sólo hay pequeños centímetros separando nuestros cuerpos, puedo estirar mi mano y rozar con la yema de mis dedos sus húmedas mejillas. Entonces su sonrisa se hace mayor, y cortando los centímetros que nos separan, mando todo a la mierda y me tiro a sus brazos que tantas noches me sostuvieron. Sus delgados brazos se enroscan en mi cuello, ocultando su carita ahí. Los míos sobre su cintura lo tiran mas cerca. Nuestros pechos juntos, sintiendo su corazón ir a mil por segundo igual que el mío. Su cuerpo tiembla por su llanto y yo estoy ahí; sosteniéndolo como aquellas madrugadas cuando él lloraba sobre mí, mientras me pedía que no lo deje.

—Viniste.— Sollozo pegándome lo más que puedo a él, su aroma mezclándose con el mio. Zayn asiente aún con su cara en mi cuello. Mis manos suben hasta su espalda para poder sentirlo mejor. Dejo un pequeño beso en su cien. Quiero sentirlo, saber que realmente esta aca.— Regresaste.

Sus tibias lágrimas comienzan a deslizarse por mi cuello, sus hombros se alzan mientras solloza apretándome a él con fuerza. — Liam...

—Vamos a entrar. — Susurro cortándolo cuando noto que no puede hablar mientras que su llanto es más fuerte. Me alejo lo suficiente para ver sus ojitos rojos.

Él asiente y tomando su guitarra, entra al departamento, cerrando la puerta detrás de él. Deja la guitarra sobre la mesa, y vuelve a abrazarse a mi con fuerza. Soltando una pequeña risa, lo tomó de la cintura recibiendo su abrazo. Su cara vuelve a hundirse en mi cuello y la punta fría de su nariz comienza a acariciar con suavidad mi garganta.

Mis labios buscan su oído rápidamente. — Te he extrañado malditamente tanto.

Zayn se aleja, pegando su frente a la mía. Sus ojos se cierran y sus lágrimas se deslizan, una brillante sonrisa adorna sus labios hinchados por llorar. —Te amo.

I won't mind. ›ziamHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora