Mi tío Gerard me acompaño a tomar el primer vuelo hacia Argentina, me sentí mal por un momento ya que fue el quien corrió con todos los gastos, inclusive me dio dinero hasta dos meses y cubrir las necesidades básicas.
Necesitaba irme, no aguantaba un día mas en esa casa, tenia que dar un giro drástico a mi vida.
Me quedaría en la casa de su tía, por ende es mía también, no la conocía, no sabía qué tipo de persona me iba a encontrar y tenía miedo, pero confió en el, no creo que me mande con una persona que me haga daño.
Tome la decisión de marcharme porque hacia estorbo a mis padres, inclusive para Nicolás, ver esa escena con esa mujer hacia que mi pecho se oprimiera.
Mi Tía Katia, su esposo Diego y su hija Wendy me fueron a buscar al aeropuerto, parecen buenas personas, no parecen, de hecho lo son, son escasas las personas que ayudan a otras en una situación en la que me encuentro.
Me encontraba en mi habitación, meditando qué diablos haré con mi vida, no estaré aquí para siempre, necesito un trabajo para poder mantenerme a mí y a mí bebe.
Salí de la habitación y encontré a Wendy que parece de unos diecisiete años, sentada en el sofá. Al verme me sonrió y me hizo una seña para que me sentara con ella, obedecí y un poco tímida me senté.
-¿Por qué nunca me habían hablado de ti?- Frunció el ceño, y apago el televisor.
-Yo tampoco tengo idea- Reímos, y toco mi estómago.
-¿Cuánto tiempo tienes?- Sonrió, y frotaba mi estómago.
-Dos meses- Dije un poco nostálgica.
-¿Y el padre?- Dijo sin dejar de mirarme, y los ojos se me cristalizaron, el recordarlo a él, recordar lo que me hizo, el saber que me estaba engañando quien sabe desde cuándo, hacía que todo mi mundo cayera, pero ahora no me permito hacerlo, tengo que sacar a mi bebe adelante, tengo que ser fuerte por él o ella.
-Pues, es difícil de explicar- Dije secando mis lágrimas y la mire.
-Creo que soy capaz de comprender, dime- Me miro.
Le conté todo, desde que nos hicimos novios cuando estaba pequeña, hasta ahora último.
No dijo nada, solo se quedó en shock, o meditando no lo sé.
-Los hombres son unos imbéciles- Rodo los ojos y me sonrió.
-Hey, no todos- Repico su padre y las dos reímos.
Recién llegaban de hacer la compra, y trate de ayudarlos con las bolsas.
-No no no y no señorita, usted no puede hacer mayor esfuerzo, más bien ayúdame a cuidar a la señorita que esta allá, a veces es muy tremenda, creo que con eso es mayor ayuda- Dijo Katia, torciendo la boca, y fui donde Wendy.
Estuvimos hablando de nuestras vidas, es más, me contó que hace dos años también había quedado embazada pero lo perdió en un accidente, y me hizo recordar a Eleonor.
En la cena, me hicieron miles de preguntas algo así como cuantos años tenía, que carrera estaba estudiando, porque nunca los había visitado, y que si pensaba trabajar.
La ultima me pareció estúpida, obviamente que lo haré.
-Tu Tía Liz es un poco loca- Dijo Wendy a punto de soltar tremenda carcajada, estábamos sentadas en la terraza.
-Siane es peor- Le guiñe el ojo y ella abrió la boca.
Solo llevaba dos días de que me fui de la casa y ya extraño a esos idiotas.
El celular de Wendy sonó, y de inmediato me lo paso.
-Hola Tío- Sonreí.
-¿Cómo estas Cariño?- Susurro y me pareció un poco raro.
-Bien, ¿Por qué susurras?-
-Aquí esta Nicolás, y no quiero que me escuche que estoy hablando contigo, ¿O tú quieres?-
-¡No!- Me sobresalte y como Wendy estaba escuchando me hacía seña de que sí.
-Aja, sí o no- Dijo un poco exaltado.
-No, y tío me llamas cuando el no este, por favor- El solo asintió y colgó la llamada.
Wendy me miro con cara de pocos amigos, y juraría que me quería golpear.
-Que aguafiestas eres, lo fueras insultado, boba- Reí, y esta solo rodo los ojos.
-Niñas, a dormir, en especial tu Wendy, mañana tienes que ir a la escuela- Dijo Katia y las dos entramos a la casa.
Entre a mi habitación y tome una toalla, para luego entrar darme una ducha, dure alrededor de media hora y Salí.
Mire mis dedos y estaban arrugados por el agua, me cambie y me coloque una bata, escuche cuando tocaron la puerta de mi habitación y Salí a ver de quien se trataba.
-Descansa pipona- Dijo Wendy, me dio un beso en la mejilla y se fue.
-Te la ganaste- Dijo Diego riendo y entro a su habitación.
-Descansa- Susurre, y entre a mi habitación y apague la luz.
Cerré los ojos y las lágrimas no tardaron en salir, la imagen se repetía en mi mente, una y otra vez, torturándome de la peor forma.
Los gritos de mi padre, saber que lo decepcione, ver esa mirada triste de mi madre me partía el corazón.
Saber que tendré un hijo de él, que verlo y se parezca sé que dolerá, que crecerá sin esa figura paterna.
No entiendo que hice mal, por qué tenía que engañarme, me prometió tantas cosas, que me apoyaría en las buenas y las malas, pero, esas promesas quedaron en el olvido, pero con ellas dejaron una herida, Yo.
Llore como siempre lo hice, llore por él, por todas las heridas que dejo en mí, por todo lo que me había enseñado en mi corta vida, inclusive llegue a considerar que era menos doloroso que me fuese abandonado, como la última vez.
Llore porque sabía que no tenía a nadie que pudiese escucharme, o que me aguanten, como lo hacían mis tías y Siane, y aunque Wendy me inspira confianza, no creo que sea lo mismo.
Me aferre a la almohada, porque sabía que no tenía opción, porque sé que será una noche larga, que mis pensamientos no dejaran de torturarme.
Entonces entendí que el problema no es el amor, el problema son las personas...
Aquellas como el, no luchan por lo que aman.
............................................................................

ESTÁS LEYENDO
Stay By Me.
Teen FictionPara la sociedad le resulta difícil creer o de tan solo imaginarse a dos personas que se llevan muchos años de edad puedan llegar a enamorarse. Están acostumbrados a lo cotidiano, y si ven algo distinto suelen criticarlo, e incluso tacharlo como si...