Capitulo 27

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Yo sabia que esto de jugar a las preguntas era una mala idea, porque se como son ellas, y estaba consiente que me iban a hacer esa clase de preguntas, aunque me la esperaba mas por parte de Liz.

Los mire a todos, incluso a Nicolás y este tenia la mirada en su celular, a lo mejor estaría hablando con su esposa y le vale mierda lo que yo fuera a decir.

Cuando estaba a punto de responder sonó mi celular, y agradecí al cielo. Cuando iba a contestar, mi mamá estampo mi celular contra la pared y la mire asustada.

-Ay mi niña lo siento, pero es que tengo curiosidad y sabia que le ibas a responder la llamada al pendejo de Ronald- Me sonrió y todos rieron, excepto yo. Pobre de mi celular.

-Luego te compro otro, pero responde sin quitarte la mano del pecho- Dijo mi papá y ya me estaba sintiendo un poco incomoda.

-Pues la verdad no lo he pensado, tal vez si tal vez no- Respondí tal cual, y él lo hizo, así que me alcé de hombros.

-Eso no es de pensar, es de sentir. Así que, si no respondes, tienes que comerte esa hamburguesa echada a perder- Dijo Jared y mire la hamburguesa y luego a Nicolás. Suspiré y dije.

-Pásenme la hamburguesa-

-¡ C mamooo!- Grito Eleonor y todos reímos. Me miraban con expresión de asco y no estaba tan mala la hamburguesa, tomaba gaseosa de vez en cuando.

-Esto se volvió extremo- Dijo Gerard y todos reímos, aunque yo seguía comiendo la hamburguesa.

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Nos levantamos medianamente temprano, como a las nueve de la mañana, yo dormí con mi mamá y mi papá durmió en el sofá porque no cabíamos los tres, Nicolás durmió con la niña y ni modo de decirle nada porque al parecer estaba molesto, no sé con quién o de que, no es asunto mío de igual manera.

Luego de alistarnos, y desayunar decidimos salir a el Parque 3 de febrero, mejor conocido como Bosques de Palermo, consta de un conjunto de parques que se destacan por sus arboledas, y lagos.

Una vez que llegamos, Jared, mi papá y Siane rentaron unas bicicletas. Los niños iban adelante para no perderlos de vista.

Nosotros en cambio, nos sentamos en unas bancas que estaban al frente del lago, Eleonor no paraba de tomar fotos, al parecer cambio de cámara. Nos tomaba fotos a nosotros y al paisaje.

Nicolás se sentó junto a la niña y mi mamá en el pasto, mientras comían un sándwich que habían comprado antes de llegar acá.

Mi mamá me presto su celular y decidí llamar a Ronald ya que debe estar preocupado.


-¿Hola?- Dijo Ronald, apoye mi cuerpo en el respaldar de la banca.

-Hola cariño-

-Hasta que te dignaste en llamarme, ¿Por qué apagaste el celular?- Se notaba que estaba molesto, aunque esta en todo su derecho, pero tampoco es la manera.

-Se me daño, y si no quisiera hablar contigo no te fuera llamado- Dije un poco molesta y se escuchó cuando susurró mierda.

-Está bien, lo siento, pero estaba preocupado por ti Amber Patricia- Reí, y rodé los ojos.

-Vale, ¿Qué has hecho?-


Hablamos solo cinco minutos más ya que me daba pena con mi mamá que podría gastarle los minutos, aunque en parte es culpa de ella por haberme dañado el celular.

Mi papá me dijo que mañana antes de ir a la playa iríamos a comprar el celular que yo quisiera. Ya estoy sintiendo en mis manos el IPhone que pediré.

Extrañamente la niña no se quería despegar del infeliz digo de Nicolás, cada vez que me acercaba se colocaba a llorar, me toco regañarla porque aja, también tengo derecho para estar con ella, aunque a mi mamá le causo gracia a Nicolás no tanto, según él, no le parecía justo que la regañara, ese muchacho me volverá loca.

Luego de que los chicos llegaran, compramos helados y fuimos a un centro comercial que estaba a pocos metros de donde estábamos, decidimos entrar a cine y en carteleras estaban solo dos películas de muñequitos. Eleonor se llevó a los niños a ver "Coco", mientras que nosotros decidimos ver "La noche del demonio". Me senté bien lejos de Nicolás, porque a pesar de que hablamos muy poco, es capaz de asustarme.

Me senté con mi mamá y llegue a pensar que no seria capaz de hacerme nada, fue una triste mentira, mas de una vez me asusto seguido de un "Amber, tu si eres pendeja" y se reía de mí, la muy descarada.

Salimos del cine tipo ocho de la noche y decidimos ir a comer algo, yo pedí una hamburguesa con papita frita.


Mientras los demás hacían sus pedidos, decidí darle el tetero a la bebé, ella me miraba y coloco su mano en mi rostro y le sonreí.

-Oye, yo te dije que quería darle el tetero- Escuche la voz de Nicolás en mi oído, este se sentó a mi lado un poco molesto y la miro.

-Estaba llorando mucho, y no aguantaba a que tu llegaras- Lo mire y este asintió.

-Bueno, pero al menos me dejas sacarle los gases- Me miro a los ojos y asentí.

-Mira, nosotros solo nos quedaremos una semana más- Asentí con el ceño fruncido y lo miré.

-¿Y?-

-¿Cómo haremos con la bebé? También quiero verla, que sepa que tiene un padre, pero el biológico, no al idiota de tu novio- Me miro molesto y rodé los ojos.

-No se...-

-Tu me la quitaste mas de un año, así que creo que es justo que yo también haga lo mismo- Abrí los ojos y este me seguía mirando, y negué. No puede quitármela

-No Nicolás, no puedes quitármela- Cuando termino de tomar el tetero, lo deje en la mesa y este la tomo para sacarle los gases.

-¿Quieres ver?- Me sonrió cínicamente y mis ojos me picaban con llorar.


Llegaron los chicos con la comida y se me formo un nudo en el estómago, sentí que me estaba ahogando así que me levante y comencé a caminar por todo el centro comercial, escuche la voz de Eleonor y mi mamá muy lejos de mí, pero no me importo así que decidí seguir caminando.

Mis lagrimas salían sin previo aviso, coloqué la mano en mi boca tratando de contenerme, así que me senté en una de las bancas frente a un local de venta de zapatos, me sentía realmente mal, creo que en cualquier momento iba a vomitar.

Pasaron solo cinco minutos cuando sentí la mano de alguien en mi espalda, levante la vista y note que era Eleonor, me miro preocupada e hizo que colocara mi rostro en su hombro y paso su mano por mi cabello.

Mis ojos ya ardían, estaba cansada de llorar así que la mire.

-Lo siento, moje tu camisa- Seque mis mocos y solo se alzó de hombros.

-¿Qué pasa?- Solté un suspiro al recordar sus palabras.

-Nicolás quiere quitarme a la niña- Y volví a romper en llanto.


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