Para la sociedad le resulta difícil creer o de tan solo imaginarse a dos personas que se llevan muchos años de edad puedan llegar a enamorarse.
Están acostumbrados a lo cotidiano, y si ven algo distinto suelen criticarlo, e incluso tacharlo como si...
Yo sabía que venir a Argentina y verla de nuevo me iba a colocar mal, realmente lo hice porque quería conocer a mi hija, si no viajaba probablemente nunca la fuese conocido. Pero odio esto, se supone que estoy casado y debo respetar a Abby, pero todos los sentimientos que tenia reprimido todo este tiempo salieron a flor de piel, traicionándome. Razón tienen cuando dicen que ni en uno mismo se debe confiar.
Me da rabia ver cómo tan fácil me olvido, que esta con otro pendejo y como le hace ojitos, le coquetea, y lo besa. Juro que si lo vuelvo a ver lo golpeo.
-Vamo a disimular los celos- Dijo Jared mirándome una vez Amber se levanto para contestar la llamada.
-No tengo nada que disimular- Vi como la niña poco a poco se levantaba y le sonreí.
-Los celos son los hermanos del amor, como el diablo es hermano de los ángeles (Stanislas de Boufflers)- Dijo Alejandro y me quede en shock con tremendo nombre del man.
-Yo se que tarde o temprano volverán, ahora si me disculpas, ¿Podrías darme a mi nieta? No la he cargado desde que llegue- Me sonrio y rodé los ojos, así que a regañadientes le entregue a la bebé.
20:25pm.
Sofí y Alejandro convencieron a Amber de que se quedara en el hotel con nosotros, luego de que pasáramos a su apartamento que ella fue a buscar su ropa.
-Todavía no supero lo que paso- Dijo Siane riendo, estábamos todos sentados en el piso de la sala, si Amber antes me ignoraba ahora será el doble, ni me disculpare, a decir verdad.
-Se lo merecía- Susurró Liz y Amber la miro con cara de pocos amigos.
-Yo no supero fue la excusa que Nicolás dio- Dijo Gerard riendo haciendo que todos nos riéramos también.
*Flashback*
Llegamos al apartamento de Amber luego de un largo día, todos estábamos exhaustos, mas yo por tener que aguantar a estos pendejos. Cuando entramos nos dimos cuenta que estaba Ronald sentado en el sofá viendo televisión.
Amber se sorprendió, y fue a saludarlo. Todos de inmediato me miraron, y al ver que se besaron la rabia y la impotencia se estaba apoderando poquito a poquito de mí.
-Sácalo de aquí- Escuche a lo lejos a Gerard y las chicas rieron.
- ¿Sacarlo? Ahora es cuando- Susurro Jared y para calmarme entre a la cocina a tomar agua.
Ronald saludo a las chicas, y cuando decidí salir este venia con las intenciones de saludarme, ya sentía mi sangre hervir y vi que Amber me miraba preocupada, la verdad es que si debería estarlo.
Cuando se colocó delante de mí, apreté mi puño, lo eleve y con todas mis fuerzas lo estampe en su asquerosa cara.
-¡Nicolás!- Escuche el grito de Amber y vino a ayudar a su noviecito.
-¡¿Por qué demonios hiciste eso?!- Cuando logro recuperarse, mire a todos riendo y a Eleonor grabando, tan típico de ella.
-Es que tenías un mosquito en tu nariz- Me alce de hombros y todos me miraron como si fuera la cosa más estúpida que haya dicho en mi vida.
Le sonreí, y volví a golpearlo en el estómago.
-¡Y ese por acostarte con mi sobrina!- Se escucho un fuerte escandalo mesclado entre risas, llanto y molestias.
Sali del apartamento riendo, desde que llegue tenía ganas de hacer eso, ahora sí puedo morir en paz.
*Fin Flashback*
Yo cada vez que me acuerdo me rio, ese recuerdo estará intacto en mi memoria por lo menos 5 meses.
-Bueno ya, Eleonor dijo que quería que jugáramos algo- Dijo Sofí y la chica coloco en el centro de nosotros una canasta de comida, me emocione así que me incline y vi que tenia cosas asquerosas.
-El juego consiste en que haremos unas preguntas, y si no las quieres contestar tienes que comer algo que esta en la canasta- Alzo las cejas y se sentó.
Los niños ya estaban durmiendo así que no nos molestaran por ahora, me relaje un poco y apoye mi cabeza en la pared, esperando que comenzara el bombardeo de las preguntas.
-Liz, esta va para ti- Dijo Eleonor y la chica la miro.
-¿Cuál es mi segundo apellido?, super fácil bebé- Le alzo las cejas y la castaña le sonrio.
Todos reímos al ver que la castaña no contestaba nada.
-¿Por qué no puedes hacer preguntas contestables?- Dijo Liz un poco nerviosa y le tiro el cojín.
-¡Te odio!- Le grito. -Te tragas la mayonesa- La miro molesta y esta saco una cuchara, le echo la salsa en la cuchara y se lo comió.
Que asco.
Le tocó el turno a Liz y escogió a Jared.
-Si pudieras besar a alguien de aquí, Eleonor no cuenta, ¿Quién sería?- El pelinegro se quedo pensando y miro a Eleonor y le sonrio.
-A Siane- La castaña quita de golpe la vista de su celular y lo miro con los ojos abiertos.
-Es un juego, amor- Beso a Eleonor y esta alzo de hombros.
-Bueno Nicolás...- Me miro sonriendo, sabia yo que me iba a escoger a mi el muy infeliz.
-Si Amber te dice que aun gusta de ti, ¿Volverían?-
Sentí la mirada de todos y rodé los ojos.
-¿Qué me debo comer?- Mire la canasta.
Eleonor saco una salsa de ajo y de inmediato me dieron ganas de vomitar, la maldije una y otra vez.
-Pensándolo mejor- Volví a recostar mi cuerpo en la pared.
-Tendría que pensar las cosas, tal vez si, tal vez no-
Mire a Gerard y este rodo los ojos, sabia que era su turno, Sofí se levanto a traer gaseosas junto a Liz.
-¿Alguna vez estuviste con alguien que no te gustaba por despecho?-
-Solo dos veces- Me sonrio y todos reímos.
-¿Y te parece poco animal?- Liz llego en el momento justo y lo golpeo en la cabeza.
Los juegos de Eleonor a veces me divierten porque siempre salen discutiendo, mientras a mi no me involucren todo esta perfecto, se hicieron preguntas como: ¿Te gusta el sexo? Y yo estaba tipo Uy y una sonrisa pícara, digo ¿A quién no le gusta el sexo?, otra que me dio risa fue cuando le preguntaron a Alejandro que es lo mas vergonzoso que le ha pasado, y dijo que una vez se le cayo el condón en un centro comercial, y unas monjas lo vieron y comenzaron a orar por él.
A ese man le pasan unas cosas.
-¡La ultima pregunta de la noche!- Grito Siane. -Amber- Le alzo las cejas
-Sinceramente, con la mano en el corazón- Tomo la mano de la castaña y la coloco en el pecho y reímos.
-Recuerda que Dios te esta mirando así que no puedes mentir- La chica asintió riendo.
-¿Aun amas a Nicolás?-
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.