Capítulo 8

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Pasado el momento de euforia vivido apenas hace diez minutos ambos decidieron hablar con franqueza sobre el "incidente" -el cual acordaron olvidar-, donde Jeon sin tapujo alguno le clarificó que no solo no quería que bebiera de más en su presencia sino que en ningún momento. También tocaron aunque muy por encima el asunto importante en ese momento. Qué hacer con Park Jimin.

El castaño mientras se vestía insistió en hablar el mismo con el nombrado en cuestión pues "había sido culpa de sus torpes dedos" que este les escuchara por lo que se haría cargo de ello. Fue allí cuando Yoongi le mencionó que tal vez el más bajo estaría de un humor un tanto difícil y que le tuviera paciencia si decidía hacerlo, Jeon, dispuesto a todo hizo caso omiso a ello y se ofreció a juntar los documentos que había tirado al suelo del otro lado del escritorio -el cual ahora era limpiado con rapidez por el propio dueño- encontrando bastante interesante una llamativa tarjeta personalizada con un "Yoonie hyung, leeme~ ♡" en rosado chillón.
Fue un microsegundo en el que la curiosidad le ganó el que tomó la tarjeta y la guardó dentro de la manga de su chaqueta, todo sin que el azabache lo notara o siquiera sospechara cuando dejo los demás sobre la superficie, sonriendo con falsedad.

-Bueno, ya limpio el desastre creo que terminé mi visita con éxito. Mucho más del que esperaba. -Añadió coqueto rodeando nuevamente el inmueble para tomar el delgado cuerpo entre sus brazos, alzándolo del suelo apenas. Era la primera vez que demostraba su superioridad física de esa forma, pues siempre había temido hacer sentir menos a Min, alguien conocido por querer imponerse. -Me encantaría quedarme más tiempo pero debo irme ya, te veré en casa luego... por un segundo round~ ¡Te quiero! -Terminó mordiéndose el labio inferior antes de dar la vuelta e irse deprisa sin esperar una respuesta. Sin querer ver la reacción del mayor al darse cuenta que esa era la primera vez que se lo decía.

Cuando iba a mitad de pasillo, seguro de que su pareja no le seguía, sacó la tarjeta de su manga dispuesto a leerla. Era perfectamente consciente que lo hecho estaba mal pero esa vocecita en su cabeza le gritaba "Leela ahora, imbécil" y él no se iba a hacer de rogar.
Suerte para él que lo hizo, pues ahora entendía porque la advertencia de que estaría de mal humor con verle a continuación y la verdadera razón de que no le cayera bien.

Con la mayor decisión que tuvo alguna vez en su vida dio los pasos que faltaban para llegar al cubículo del pelirosado, golpeando la puerta con una calma sorprendente.
Descolocado, vio la puerta abrirse develando a otros dos testigos. Namjoon e Irene le miraban estupefactos, para luego colocar sonrisas pícaras en sus rostros.

-¿Todo bien? ¿Ya puedo ir a preguntarle a Yoon si quiere almorzar con nosotros? -preguntó Kim.

-Ah... claro, aunque creo que lo encontraras limpiando la escena del crimen~ -Contestó con falsa confianza.

-Bien~ como decía mi madre hace ya mucho tiempo, pájaro que comió, voló. -Tomó palabra la mayor al notar la oscura expresión del muchacho a su lado. -Vamos Nam, tenemos que preparar la sala de juntas para esta tarde.

Y cual magia el moreno captó la indirecta de la mujer, tomando la oportunidad para seguirla en su huida estratégica.

-Vaya, veo que no pierdes el tiempo en divertirte...

-Que puedo decir -Comenzó con frialdad. Tratando de moderar su voz -Yoongi y yo todavía estamos en la fase de la luna de miel y tratamos de aprovechar el tiempo al máximo. Me disculpo si fuimos inconscientes, pero todo fue tan espontáneo que cuando me empotró contra el escritorio no notamos ese detallito... -Internamente, el castaño se felicitaba por su actuación y selección de palabras, además de por la calma y madurez que estaba logrando mantener.

-No te preocupes, como buen amigo y gran conocedor de Yoonie sé cuan descuido es así que estoy seguro que fue su culpa. No necesitas disculparte conmigo. -Siendo el más joven tan brillante como era, no le fue difícil descifrar el mensaje entre líneas en esa frase: "Tu no lo conoces tanto como yo". Y eso bastó para que su calma le abandonara.

-Oh, que bueno. Así no tengo que fingir que lo siento cuando no.-Dicho esto sacó la tarjeta del bolsillo donde la había guardado luego de leerla. -No puedo sentirlo luego de esto. -Agregó ondeandola frente al contrario.

-¡¿De dónde sacaste eso?!

-Del suelo de la oficina. Eres bastante descarado como para escribirle algo así a una persona casada ¿no crees? -Con rapidez la puso en alto cuando notó el intento del otro por tomarla. Desde esa posición la abrió y comenzó a leer en voz alta lo allí escrito. -"Yoonie felicidades, siempre supe que llegarías lejos. Lo sabía pues desde siempre fui bueno reconociendo tus virtudes, y como no si paso cada segundo de mis días pensando en ti. Incluso cuando me dices que deje de hacerlo, no lo haré, pues te amo. Desde siempre tuyo, ChimChim." Audaz escrito, lo admito...

-Bien, ya lo sabes ¿Y eso que, qué vas a hacer? ¿Irte a llorar por ahí por un poco de competencia?

-Mmm... no. Lamento informarte que no tengo miedo, si te soy sincero no atemorizas más que los bullies de la secundaria y... competencia... No lo creo, después de todo él eligió a "este simple modelo" -hizo comillas con los dedos para realzar sus palabras. -Por sobre el amor que tu le ofreciste todos estos años así que... No, no le veo el sentido. -Se encogió de hombros sorprendiéndose a sí mismo de lo frío de su discurso. Y aún más de verse a si mismo rompiendo la tarjeta a la mitad frente a los ojos del pelirosado. -Si me disculpas, me voy. Ten buen día.

Apenas cruzó esa puerta se sintió tranquilo y una relajación corpórea le invadió, haciendo su camino a casa más placentero.



Dos semanas habían pasado ya de ese maravilloso día en la vida de Jungkook, dos hermosas y largas semanas en las que al fin se sentía liberado de la carga mental que se imponía a si mismo para ser un ser humano ejemplar por y para Yoongi, ya que luego de ese acalorado encuentro en el área laboral del mayor todo entre ellos llegó a volverse más natural desde el punto de vista de Jungkook.
Bueno, al menos así había sido el primer día, cuando al llegar a casa el azabache efectivamente tuvieron su segunda ronda en el sofá y otra en el cuarto.

Le hubiera fascinado seguir así... de no haber sido por el minúsculo detalle de que al despertar la mañana siguiente se encontró con la cama vacía del lado de Yoongi y una nota en la almohada que decía:

"Con las prisas olvidé decirte que movieron mi viaje a Japón para hoy... me voy por dos semanas, tal vez más. Llámame cuando despiertes"

Lo único que lo había detenido de ir al aeropuerto y viajar tras él para golpearle su bello rostro por usar el sexo como atenuante de un abandono así fue la pequeña flecha roja en una esquina, la cual le pedía que volteara la nota.

Dejando ver un "Me gusta tu nuevo y directo tu. Te quiero." y la firma ordenada del mayor. Causando por poco un colapso mental en él.




¿Tres capítulos en tres días? Alguien que me tome la fiebre, debo estar muriendo(?)
Ahre no es que la selca de Kook me inspiró

*cries in la belleza del conejo*

Trophy - YoonKookDonde viven las historias. Descúbrelo ahora