La tarde había pasado rápido, al punto de que el horario de visitas acabaría pronto, lo cual significaba que ya debía retirarse. Con pesar, dijo su frase típica.
-Madre, ya me voy~ -Sonrisa en sus labios, se acercó a ella. Depositó un beso suave en la frente de la mujer, donde ella siempre se los daba a él.
-Vuelve pronto hijo mío, y trae algo de comer la próxima~ -Lo dicho le sacó una risilla. En defenitiva era hijo de su madre, no había como negarlo. -No me mires así Jinnie, no es que me queje, pero la comida de aquí...
-Entiendo~ a la próxima será.
Finalizadas las despedidas ya comunes, salió al fin de la habitación donde yacía internada desde hacía ya año y medio la señora Kim. Un suspiro de agotamiento puro se escapó de entre sus belfos. Cada vez le era más difícil el visitarle y disimular su mirada de preocupación, de lástima y sobre todo, de miedo.
Miedo y pavor a entrar en ese lugar y encontrarse con cada visita una imagen más demacrada de su madre, que de por sí ya no era más que una sombra de la gran mujer que fue en el pasado. Ella estaba muriendo a un paso terriblemente lento y rápido a la vez. Lento porque su enfermedad avanzaba cada día pero no se notaría si no fuera porque él le visitaba muy seguido, pero rápido, porque el promedio que le daban se iba acortando con cada revisión. Hasta que en algún momento no muy lejano les dirían que ya no quedaba tiempo.
Sacudió la cabeza, como queriendo que con esa simple acción, se movieran también esos pensamientos negativos. Cerró los ojos, suspiró una última vez para dejar de pensar y los abrió, encontrándose de lleno con algo inesperado.
-¿Jung... Kook? -Murmuró para sí mismo, dando una segunda mirada en dirección del joven pelinegro que se encontraba encimado al mesón de la estación de enfermeras de ese piso. Al ver la característica sonrisa de conejo del menor pudo corroborar su identidad, eligiendo ocultarse detrás de una de las columnas del lugar para observarle mejor.
"¿Qué hace aquí?" Pensó mientras observaba tranquilamente como el joven conversaba amenamente con una de las enfermeras para luego retirarse sin más.
Algo no encajaba. Era consciente que ese lugar era reconocido por su buen servicio de cuidados paliativos a nivel nacional, no por nada dejaba la vida trabajando y estudiando duro para poder pagarle la estadía a su madre, pero así mismo, tampoco era el número uno, por lo que, teniendo cuenta que Jungkook era hijo adoptivo de un CEO y esposo de otro, realmente no tenía sentido su presencia allí.
Ya tendría tiempo para averiguarlo en cuanto volviera a trabajar a la casa Min.
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G
olpeó una, dos y tres veces. Nada.
Cansado, pasó al plan B, sacando su celular y abriendo Kakao. -Su última conexión fue... ¿Hace un minuto? Maldita sea. -Tomó aire y presionó para iniciar la llamada. Uno, dos y tres pitidos bastaron para que le atendiera.
-Si eres tú el que está queriendo tirar mi puerta abajo, largo. No quiero lidiar contigo ahora.
-Abre la puerta o llamaré a Yoongi para que me acompañe a la siguiente. -Cortó la llamada y esperó. Tal y como planeó, comenzó a escuchar los cerrojos siendo removidos minutos más tarde, pero para su sorpresa, quién le abrió no era el Park que esperaba, sino la versión más joven y desconocida. -A-Ah... -Pronunció apenas, ahora encontrándose incómodo. Por alguna razón, la mirada del contrario analizándole le resultaba inquietante y no le permitía pensar lo suficientemente rápido. -V-Vine a... tu hermano...
-Lo sé. Dijo que te haga pasar a su cuarto. -No hubo más intercambio verbal, lo siguiente que sucedió es que tenía una vista directa de la espalda de Jihyun, quién sin decir nada había comenzado a andar, como si eso fuera una manera tácita de invitarlo a pasar y pedirle que cerrara la puerta detrás suyo. -La puerta de la izquierda, está algo irritable por lo que te recomiendo ser breve y no molestarlo mucho, supongo que ya lo sabías pero tiene algo de carácter cuando...
-Oh si, lo descubrí a las malas. -Bromeó, tratando de romper la atmósfera de extrañeza que les rodeaba. Aparentemente, fallando, al ver como el menor regresaba haciendo caso omiso a él y sin darle oportunidad de preguntar que hacía ahí y no en Busan.
Sin esperar más, fue directo a la puerta indicada, abriéndola por completo, luego recordando que esa no era su casa y que tampoco era tan cercano a Jimin como para hacer aquello. Sintiéndose cohibido rápidamente, golpeteó la puerta ya abierta suavemente para hacerle saber a un Park recostado boca abajo con los ojos aparentemente clavados en el respaldar de la cama (Que estaba opuesto a él, y por lo tanto también la vista del contrario) que ya estaba allí.
No hubo respuesta alguna; se dispuso a hablar entonces. -Jimin, yo-
-¿No aprendiste nunca que debes golpear antes de entrar? -La voz ajena sonaba extrañamente ronca. -¿Qué ibas a hacer si me encontrabas desnudo, eh? -Sin querer, soltó un "Iugh" en voz alta. No iba a disculparse por ello, era lo que pensaba. -Grosero.
Comenzó a caminar dentro de la habitación, llevándose la sorpresa, de que el fuerte aroma de allí le diera una explicación totalmente clara del porqué de lo ronco de la voz de Jimin. -¡Ugh, ¿cuanto y qué estuviste tomando?!
-Cerveza, Vodka, Whisky y Soju. -Respondió simple. -Todo. En un vaso. -Clarificó aún sin moverse. Jungkook tomó aire, pues supo con esa corta frase que nada sería fácil de ahora en adelante, sobre todo, porque él estaba allí única y específicamente para arrastrar a Park de compras con él, para que le ayudara a elegir la ropa que Yoongi usaría el sábado en la fiesta de Kim Kibum.
-Bien... -No sabía por dónde empezar, por lo que decidió tratar de organizar prioridades, siendo la principal, el ponerlo decente antes de salir en público con él. -Iniciemos con darte una ducha mientras yo te preparo una sopa para la resaca... Sí, eso será. -Afirmó para si mismo. -Tú ve y quítate el olor a muerto, yo iré a comprar lo necesario.
-Jungkook... -Habló de nuevo el pelinegro. -Gracias.
Hubo un momento de silencio. No le agradaba la idea de que le agradeciera, porque, si le agradecía una acción que de hecho era lo mínimo en un acto de decencia -Al menos para él, el ayudar a otro en un mal momento como ese, era algo de sentido común- significaba que el contrario no estaba acostumbrado a que hicieran ese tipo de acciones por él.
O que se encontraba tan deshecho por dentro, que cualquiera acto de bondad por más mínimo que fuera, le conmovía.
Al oír el llanto suave proveniente de la pequeña silueta que comenzaba a despegarse de la cama y caminar hasta la puerta del baño, supo que era lo segundo. Con velocidad tomó su celular y marcó a su esposo. -Hola, Yoongi, ¿Te molesta si hoy compras algo para cenar? -Escuchó la voz de su cónyuge, pero hizo caso omiso a lo que le decía, pues se concentró más en ver los lentos y lastimeros pasos del pelinegro. -Es que un amigo me necesita, y no creo volver a casa hoy...
No lo creía y sabía que no lo haría. Iba a escuchar lo que le aquejaba para que liberara presión. Iba a ayudar a Jimin con eso y si estaba en la medida de lo posible, darle el apoyo necesario para que comenzara a poner los cimientos para reconstruir su corazón roto, porque él en el pasado también había estado en esa situación y sabía que hacerlo solo era un asco, así como sabía por boca de Yoongi, que Jimin preferiría hacerlo así a hablarlo con sus amigos.
Suerte que ellos no lo eran.
Ya voy a empezar a actualizar más seguido~ Also, ya vuelvo al lado de la historia del YoonKook 😌👌
¿Qué creen que pase?
Tema aparte, ¿Les gusta el vmin?
Es que estoy pensando en escribir algunos 👀👀👀
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Trophy - YoonKook
De TodoJeon Jungkook es el nuevo vecino, un vecino perfecto, si le preguntaban a los demás residentes. Siendo un joven de tan sólo 21 años logró lo que la mayoría solo soñaría; se abrió paso en el mundo del espectáculo como modelo predilecto de su patrocin...
