Capítulo 37

851 125 37
                                        

Park Jimin había sentido temor muchas veces a lo largo de sus casi veinticuatro años. La primera que recuerda con lujo de detalles, casualmente, tiene que ver con Min Yoongi; fue su primer encuentro, un domingo en la tarde cuando le habían llevado a la mansión Min en su ciudad, Busan, propiedad del abuelo de éste. Podía recordar haber llorado toda la mañana por no querer ir y a sus padres amablemente intentando convencerlo de ir pues era la fiesta de cumpleaños de su socio más importante y su único nieto, cercano a su edad, iba a estar solo pues no habría niños para jugar si él no asistía.

Ese día con desgano terminó por ir, pero al conocer al dichoso nieto Min, el temor lo invadió. Cabello negro como la noche, pálido como un fantasma, rasgos de muñeca y ojos fieros como un felino salvaje, todo ello en conjunto con un ceño fruncido y una molestia plasmada en todo su rostro.

"¿Qué quieres niño? ¿Acaso te enviaron también a fingir ser mi amigo para que tu familia cierre un trato con la mía?"

Tan pocas palabras lanzadas con tanto enojo bastaron para aterrarle, pues él era un niño tímido y cobarde en realidad.

"¡Lárgate! No necesito amigos falsos como tu, no necesito amigos en lo absoluto."

Para Jimin, quién ya se estaba retirando, la última oración le sonó a una señal de tristeza, una petición de ayuda. Y, aunque estaba asustado del niño que le miraba enojado, algo le gritaba que ese mismo niño era como él. Un solitario sin amigos.

Para fortuna de ambos, Jimin hizo caso a sus instintos y terminó por acercarse a Yoongi, haciéndole saber que sí, le habían enviado para eso pero que el no quería ser su amigo solo por ello sino que lo deseaba porque él tampoco tenía amigos reales que no buscaban sacar provecho de su familia. Logrando entenderse y sellando la que no sabían sería una larga amistad, Jimin había vencido su temor.

La segunda vez que el miedo le dominó también la recordaba con detalles, porque fue un día a sus quince años, cuando decidió confesar a Yoongi el amor que había desarrollado por él hacía casi dos años. En ese punto de su corta vida ya era consciente que su orientación sexual no era la que la gente de su entorno clasificaba como normal, pero eso no le importaba, porque él no escuchaba a nadie que no fueran Yoongi y Namjoon, sus mejores amigos.

Su temor no era porque le rechazaran, pues estaba seguro que ellos no eran ese tipo de personas. No, ellos dos a los ojos de un joven Jimin eran los chicos más geniales y comprensivos que el universo podría haber colocado en su camino. Le querían, le cuidaban, uno era su hermano mayor y el otro el amor de su vida pero ambos eran lo más importante en su vida luego de sus padres y hermanito menor. Su miedo era que Yoongi no le correspondiera y su amistad se tornara incómoda.

Con el temor haciendo temblar sus rodillas, sudar sus manos y secar su garganta, decidió ser valiente nuevamente e intentar decir esas palabras que tanto le costaban.

"Y-Yoongi... me gustas."

Había dicho en un principio, rompiendo el cómodo silencio que había en la sala de música donde ambos se quedaban luego de clases para que el mayor practicara antes de sus lecciones privadas. Al ver como el mayor había tensado los hombros pensó lo peor, para su suerte éste no se andaba con rodeos y decidió hablar.

"Gustar... ¿Cómo de forma romántica?

"Si, Yoonie hyung, como amor. ¿Yo te gusto aunque se un poquito?" Recordaba haber preguntado con inocencia e ilusión; ilusión que Yoongi no se atrevió a destrozar por no perder un amigo, pidiéndole tiempo para considerarlo.

Contrario a lo esperado por el mayor, él se lo había tomado bien pues significaba que éste no le molestaban sus sentimientos sino que necesitaba tiempo para pensarlo mejor. Aunque la respuesta que recibió fue negativa, tanta fue la dulzura que puso Min al rechazarlo que no le sonó a un 'No' rotundo, dejándole la puerta abierta a una oportunidad futura, o al menos así lo veía Park.

Trophy - YoonKookDonde viven las historias. Descúbrelo ahora