-Va a matarme. -Murmuró a medida que caminaba a hacerle frente a su inevitable destino. Era lo mínimo que podía hacer para compensar las casi cuatro horas de retraso que llevaba.
Una vez que ingreso al estudio del mayor, sintió su corazón tratando de abrirse camino fuera de su pecho y escapar. La imagen frente a él era mucho para digerir.
Antes de poder hacer nada, tuvo que tomar aire para contener sus impulsos antes de hacer algo que no debía.
Y es que, ¿Cómo controlarse poder cuando ante sus ojos se presentaba la hermosa vista de Yoongi, yaciendo dormido sobre su escritorio con un adorable puchero bastante sobresaliente sobre encarnado en sus labios? Era mucho pedirle.
Con lentitud camino el tramo restante para estar a su lado, y, sin perder más tiempo, buscó en su bolsillo trasero su celular para conmemorar el momento con material fotográfico que podría atesorar a futuro y encendió la pequeña lámpara de escritorio que se encontraba a la derecha del mayor. Ya estando satisfecho con varias fotos de distintos ángulos, comenzó a prestar más atención a su entorno, viendo como debajo de los brazos de Min se encontraban distintos documentos que identifico con el logotipo de su empresa en la esquina superior. No hizo falta mucho más para deducir que su esposo había traído nuevamente trabajo a casa y, que ésta vez, no había alcanzado a terminarlos ni siquiera usando el tiempo extra que él se tardó.
Suspiró recordando la charla que tuvieron días atrás, en los cuales le había quedado claro que, sin Jimin e Irene en la oficina, ésta podía llegar a tornarse tediosa y caótica, más teniendo en cuenta que al Namjoon estar molesto con el menor de sus amigos, suponía que tampoco se encontraba al ciento por ciento como para disminuirle algo de la carga.
-Yoongi~ -Le llamó con voz dulce, lo más suavizada que pudo, mientras rozaba apenas su hombro. Observó, con su corazón subiendo a su boca, como el mayor arrugaba la nariz, fruncía los labios y soltaba pequeños quejidos sutilmente audibles, molesto por ser despertado. -Vamos, Yoongi, no puedes quedarte aquí y arriesgarte a babear tus documentos.
-Ya no babeo. -Le escuchó murmurar con una voz ronca que denotaba perfectamente lo adormilado que aún se encontraba. Un escalofrío más que involuntario recorrió su espina; no le gustaba admitirlo, pero la voz de Yoongi tenía cierto poder sobre él y su cuerpo, el cual jamás debía saberse sino sería su perdición. -¿Cuando llegaste? -Consultó despegando al fin su rostro del inmueble. -¿Qué hora es...?
-Ah... -Soltó. -Tarde -Carraspeó. -Como sea, hay que subir, se te nota cansado y mañana ya es sábado, por lo que podremos-
Todas sus palabras murieron antes de siquiera lograr ser articuladas por su boca, pues, la mano del mayor deslizándose lenta y con gracilidad, envolviendo la zona con totalidad y dominancia, era algo que le distraía. Lo que más le llamaba la atención era el hecho de que todo había sucedido tan repentino y natural, que no le sintió siquiera acercarse o comenzar el contacto. Le gustaba eso. Más cuando el agarré ejerció presión para mover su centro de gravedad y acercarle. -Yo estaré muy dormido, pero mi olfato no me engaña, apestas a alcohol... -La voz ajena se mantenía con la misma tonada baja y ronca. Sólo que ahora le pegaba de golpe muy cerca de su oído, pues habían terminado sumamente cerca. -Y precisamente, ese olor tan fuerte que traes, lo conozco bien... -En menos de un segundo, sintió el roce involuntario de los labios resecos del castaño en la parte izquierda de la zona que conecta su hombro y cuello; Yoongi estaba inhalando su aroma sin nada de sutileza. -¿Estuviste con Jimin? -Preguntó al fin.
-¿Si digo que sí... vas a...?
-No, es asunto tuyo si quieres ir y dejarte arrastrar a espiral de alcohol, llanto y abrazos llenos de mocos. -Una risilla se hizo presente, aminorando el ambiente. Pero no lo suficiente para prepararlo para lo siguiente. -Sólo recuerda guardar algunos para mi, sin los mocos, claro~
ESTÁS LEYENDO
Trophy - YoonKook
DiversosJeon Jungkook es el nuevo vecino, un vecino perfecto, si le preguntaban a los demás residentes. Siendo un joven de tan sólo 21 años logró lo que la mayoría solo soñaría; se abrió paso en el mundo del espectáculo como modelo predilecto de su patrocin...
