Celebración, pasado y comienzos: Parte 1.
-Ya me voy madre, por favor... piensa bien las cosas. -Dijo observando como la mujer limpiaba sus lágrimas con ayuda de un rosado pañuelo de seda. -Ya lo hice Yoongi, y ya te lo dije. Soy tu madre, mi trabajo es apoyarte y aconsejarte; ya oíste mi pensar, queda en ti si lo sigues o no... sólo voy a pedirte que trates de no lastimar a Jungkook. -La mujer clavó su felina y penetrante mirada en los oscuros ojos del menor. -Trataré. -Fue lo único que dijo mientras pasaba saliva. -Entonces yo me encargaré de que lo cumplas. Tu fallaste en tu trabajo como esposo una vez, no permitiré que los hagas dos veces cariño. Yo protegeré al pequeño. -Aclamó levantándose de su silla, antes de darle la espalda a su hijo para retirarse. -No me veas como una amenaza, porque no lo soy, sólo procuraré que ninguno de ustedes salga herido. -Sin más comenzó a caminar hasta perderse en el umbral delimitante del comedor. A lo lejos oyó un "Nos vemos el sábado, no olvides traer a Jungkookie".
Los días pasaban deprisa y antes de poder pensar con claridad, Yoongi despertó el viernes nueve de Marzo, con un muy demasiado cariñoso Jungkook sobre su cuerpo besando cada ínfima facción de su rostro hasta alcanzar su nariz. -Feliz cumpleaños número veintiséis, amor. Nuestro primer cumpleaños juntos~ -Dijo con voz melosa antes de rozar ambas narices a modo de caricia y bajarse de allí. -Como dijiste que no querías nada, no hice nada, pero no dijiste que no querías un saludo especial ¿Eh?
-Me atrapaste. -Bufó el azabache antes de darse vuelta en la cama para dormir nuevamente. -Ya cumpliste tu objetivo, ahora yo cumpliré el mío. -Dijo sin más, tomando las mantas para volverse a esconder bajo ellas. -¡Oh no, no señor! Si no puedo hacer una fiesta por lo menos celebraremos juntos.
Con jalones de sábanas y cargadas de estilo princesa en apuros, Jeon Jungkook cumplió su meta luego de llevarlo hasta el baño y arrojarlo en la tina caliente que le había preparado con antelación. Una hora más tarde tenía un arreglado Min listo para desayunar a su lado.
-Feliz cumpleaños señor Min, tenga usted buen día. -Acotó Seokjin apenas lo vio sentarse en la mesa frente a las delicias que ambos muchachos habían preparado para él. -Espero le guste, recibí algunas recetas de su ama de llaves hace unos días~
-Tu madre me pidió su número. -Clarificó Jeon. -¿Y como te lo pidió si no-? -Fue interrumpido con un "Tiene mi número"
-Debí imaginarlo.
Tras terminar la deliciosa comida ambos se alistaron para salir, por orden del menor. Pues ni lento ni perezoso, él tenía el día planeado para ambos.
La emoción podía más que su disimulo, estaba feliz de que su cónyuge finalmente aceptara salir a algo que él planeara. Siempre ponía pretextos como el trabajo o el cansancio, o excusas, como que no le gustaba la zona, incluso una vez dijo que tenía fiebre para quedarse en casa, lo cual terminó en una pelea cuando lo encontró usando su laptop para trabajar desde la cama donde lo había obligado a quedarse. Así era antes, eso deseaba pensar el joven de cabellos cafés.
-Bien~ ¡vamos! -Exclamó Jungkook abriendo la puerta. -De acuerdo, ten. -Agregó con desinterés el más bajo, dejando en sus manos las llaves del auto. -Ya que es una sorpresa, por lo menos conduce.
Yoongi pensaba que los ojos del menor eran muy expresivos, sabía cuando estaba feliz al verlos, predecía cuando tendría que dormir en la habitación de huéspedes sólo con darle un vistazo al brillo en ellos y cuando comenzaban a cristalizarse entendía que tenía que pedir perdón. Pero ahora, la mirada que allí se reflejaba lo confundía.
"¿Por qué sus ojos brillan como aquella noche? No he hecho nada tan grandioso."
Pensaba Yoongi mientras veía en los ojos del muchacho el mismo brillo que había visto cuando lo besó por primera vez. Y no podía entender que ese detalle tan simplón para él, significa el mundo y la confianza depositada en su persona para Jungkook.
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Trophy - YoonKook
RandomJeon Jungkook es el nuevo vecino, un vecino perfecto, si le preguntaban a los demás residentes. Siendo un joven de tan sólo 21 años logró lo que la mayoría solo soñaría; se abrió paso en el mundo del espectáculo como modelo predilecto de su patrocin...
