Hay veces en las que los individuos nos vemos presionados a tomar acciones contrarias a nuestra voluntad, ya sea porque no nos gusta o porque no es algo con los que nos sintamos cómodos.
Eso era algo que Jungkook tenía muy en claro, como ahora, por ejemplo. Si a él le preguntaran si quería estar sentado en la sala de juntas de la empresa de su esposo, observando a los ojos del joven de rosados cabellos.
La respuesta era no, pero, había veces que se debían hacer ciertos sacrificios.
-¿Qué quieres qué? -Preguntaba nuevamente haciendo una mueca que sólo lograba hacerlo rodar los ojos hastiado.
-Como ya dije, tu ayuda, quiero tu ayuda.
Como daba vueltas la vida, se decía mentalmente. Hace menos de un mes estaba declarándole la guerra de forma directa y casi amenazandolo para que se alejara y ahora, allí estaba, pidiéndole un poco de su tiempo para hablar.
Cuatro horas antes.
-Déjeme ver si entendí señora... ¿Usted quiere que vaya a pedirle a Jimin y a Namjoon que nos ayuden también? -Repitió frotándose la sien. -No creo que sea necesario, yo sólo podría hacerlo...
-Mira cariño, no dudo que puedas hacerlo, sino que dudo que puedas mantener tus sentimientos por fuera de esto. -Explicó la mujer con tranquilidad. -Ellos dos son quienes conocen más a mi hijo, y si les explicas bien todo seguramente ayudaran.
-¿Está segura? No sé si lo traicionarían tan fácil...
-Claro que lo harán, todos tienen un precio pequeño. -Respondió con tanta normalidad que le sorprendió. -Sólo hay que averiguar el correcto de cada uno. Ese será tu trabajo, después de todo sé que eres un joven brillante~
-¿Por qué debería ayudarte? ¿Acaso cambiaste de opinión con respecto a mi? -Inquirió Jimin divertido por la situación, colocando sus manos debajo de su barbilla y apoyándose con sus codos sobre la mesa para sostenerse.
-No, de hecho aún me caes mal. -Concluyó antes de argumentar. -Pero mi suegra me pidió que los reclutara en nuestra causa, además no voy a negar que ustedes dos son los mejores para esta tarea. -Con tranquilidad elevó hasta Namjoon, quien ahora frente a la máquina de café, se había mantenido al margen durante la explicación. -¿Que opinan?
-Yo opino que podría hacerlo... dependiendo que hay para nosotros, claro~ -Respondió el mayor de la habitación dándole un sorbo al caliente líquido recién preparado. Causando que Jungkook sonriera y Jimin volteara a verlo exaltado. -¿Qué? Debes admitir que Yoongi tenía razón, el chico es persuasivo.
-¡No puedo creer que te vendas con sólo unas palabras! ¡Yo jamás-! -Comenzó a quejarse el pelirosado, más sus palabras quedaron en el aire cuando una nueva persona se hizo presente en la habitación.
-Señor Jeon, acabo de recibir una llamada del señor Min. Pregunta si nos falta mucho tiempo en el supermercado -Comentó Seokjin -quien había acompañado y hecho de coartada a Jungkook en su escapada a la oficina- haciendo comillas. -Ah, sí, ya casi termino e iremos al supermercado de verdad... por favor espera en el pasillo ¿Si hyung?
Apenas el castaño mayor salió Jimin giró su silla encarando a Jungkook. -¿Quién es él? -Preguntó deprisa. -Seokjin, mi ayudante hogareño. -Respondió este con simpleza. -¿Qué, quieres saber si juega para nuestro equipo? -se burló ante la obviedad en las expresiones del más bajo.
-Supongo que ya tienes nuestros sí, Jeon, realmente eres un negociante hábil. -Bromeó Kim. -Deberían temerte.
-Lo harían, si yo no fuera tan bueno disimulando. -Replicó con una sonrisa ladina mientras se ponía de pie y caminaba a la puerta. -Esta noche, después de su horario de trabajo, vayan a mi casa. Allí hablaremos mejor, la señora Min invitó a Yoongi a la mansión por lo que no habrá problemas. -Concluyó saliendo de allí, victorioso.
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Trophy - YoonKook
RandomJeon Jungkook es el nuevo vecino, un vecino perfecto, si le preguntaban a los demás residentes. Siendo un joven de tan sólo 21 años logró lo que la mayoría solo soñaría; se abrió paso en el mundo del espectáculo como modelo predilecto de su patrocin...
