Paso a paso el malestar de Yoongi aumentaba, y en consecuencia, la presión que ejercía su mano cerrada sobre el antebrazo del pelinegro también. -Yoongi, me lastimas. -Balbuceó intentando acompasar la marcha que éste le imponía al tirar de él. -Por favor cálmate, no sirve de nada ya el enojarse. -Le intentó hacer saber en vano. Pues aunque le hubiera oído a la perfección, su juicio estaba nublado a ese momento.
Se podía observar en su actuar el comportamiento de una persona que muestra enfado, cosas como la expresión característica de su rostro, los cambios a nivel muscular por la tensión en ellos, su postura al caminar, los movimientos bruscos que realizaba mientras lo arrastraba lejos de ese hombre y fuera de la casa, el tono y el volumen de la voz que uso minutos atrás, todo lo comunicaba claramente. Min Yoongi estaba pasando por lo que se denominaba como un ataque de ira.
-¡Él dijo esas cosas y tu-! ¡Agh! -Gritó al aire apenas se detuvo por reaccionar a lo dicho por Jungkook. -¡¿Cómo puedes estar tan tranquilo?! -Consultó exaltado, soltando con violencia el brazo del menor y llevando sus manos a su rostro, cubriéndolo en un intento de calmarse a si mismo.
-Porque nunca esperé nada de él, vine sin pretensiones o esperanzas. Si no esperas nada no pueden decepcionarte hyung. -Mencionó con total frialdad. Al oír ésto, Min alzó la mirada conectándola con los ojos cafés que le miraban con dulzura. Bufó. -Toma el aire que necesites, yo conduciré. -Con toda naturalidad, tomó su mano derecha entrelazándola con la suya y le guió el tramo que faltaba para abandonar el hogar del que ahora sabían, era el candidato a intendente de la ciudad con el partido político representante de la iglesia, al cual era muy obvio que no le sería favorable tener en su vida a un hijo abandonado en el divorcio de un matrimonio anterior y mucho menos, si éste estaba casado con un hombre, sobre todo por el hecho de que no podía comprar el silencio de ellos con un soborno.
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-Esta no es la casa... -Dijo con obviedad Yoongi alzando una de sus cejas mientras miraba de soslayo a un sonriente Jeon. -¿Por qué estamos aquí?
-Porque estás gruñón y eso me molesta, así que vas a compensarme con una estúpida cita. -Concluyó casual desabrochando su cinturón de seguridad y bajando del vehículo sin dar tiempo a que le pidiera alguna explicación. -Será divertido, podemos pasear para despejarnos y sentarnos a conversar mientras comemos, después de todo, aún tenemos cosas que hablar ¿No? -Mencionó en cuanto vio al mayor seguirle desde cerca mientras caminaba rumbo al centro comercial al otro lado del estacionamiento exterior.
-Me parece una pésima idea, ¿Cómo podremos hablar tranquilos o calmarnos si esa gente rara que tanto te ama nos acosa como siempre sucede? -Recriminó con la molestia aún palpable en su voz pero aún así, más tranquilo de lo que anteriormente se encontraba. -De todos modos, ¿Dónde diablos estamos? Ni siquiera sabía que conocieras un lugar así por aquí...
-Lo vi en un cartel cuando pasamos temprano, aunque si voy a admitir que adiviné un poco el trayecto. -Sonrió intentando alivianar el tenso ambiente. -Y estoy seguro que nadie nos molestará, es decir, no estamos en Seúl. Nadie espera encontrarnos aquí. -Explicó con paciencia.
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Aunque el castaño odiara admitirlo, el paseo por el centro comercial había funcionado en cuanto a apaciguar su molestia se trataba. Ese tensión en su cuello y hombros en conjunto con las punzadas en su pecho y la amargura alojada en su garganta se habían esfumado dando paso a la tranquilidad de la compañía del menor.
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Trophy - YoonKook
RandomJeon Jungkook es el nuevo vecino, un vecino perfecto, si le preguntaban a los demás residentes. Siendo un joven de tan sólo 21 años logró lo que la mayoría solo soñaría; se abrió paso en el mundo del espectáculo como modelo predilecto de su patrocin...
