Capítulo 25

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El calor en la habitación había aumentado aún más. El sonido de los húmedos pero lentos besos que se propinaban era lo único que se dejaba oír entre las cuatro paredes que les rodeaban.

Con las mejillas sonrojadas el menor se apartó con lentitud de los labios ajenos, procurando tomar una mejor posición, aprovechando que ahora había quedado arriba de su esposo. Abrió bien los ojos, mirando fijo hacia los oscuros orbes de éste, a la mirada burlona que él ahora castaño mayor le estaba dando. Se resistía a separarse, pero lo hizo. Sin más, se acomodó un poco más atrás, sentándose sobre sus piernas.

-Hyung~ hoy tengo ganas de jugar. -Relamió sus ya rojizos e hinchados labios, provocando al contrario. -¿Qué debo hacer? -Preguntó con fingida inocencia.

El mencionado rió antes de acariciar las hebras de cabello que ahora eran de color negro y tirarlas hacia atrás sin llegar a ser brusci para que el dueño de ellas se viera obligado a alzar la vista, no dejándole de otra que verlo a los ojos. -Déjalo ya y continua, ambos que es lo quieres...

Tras un corto beso el menor se empujo a si mismo usando el pecho desnudo del más pálido -sin llegar a ser rudo- como impulso para levantarse, y tomar su lugar en su nuevo objetivo. Una vez tomó su posición donde quería, que era precisamente entre las piernas de Min, acercó su boca al miembro del contrario, dio una última mirada hacia arriba, buscando contacto visual, pues descubrió que si había algo que realmente le ponía, eso era el ver la lujuria rebosante que poseía la mirada hambrienta de su esposo antes de una felación.

-Te juro que me no me cansaré de esto. -Dijo entre risas coquetas Jungkook.

-Como digas, solo asegúrate de tragar todo, cariño~ -Murmuró divertido el ahora muy excitado castaño.

El pelinegro menor obedeció adentrando en su cavidad el miembro para humedecerlo con saliva, para luego liberarlo nuevamente y soplar un poco sobre la punta, provocando un estremecimiento en Yoongi. Si algo le fascinaba de sus últimos encuentros sexuales con su cónyuge, era lo mucho que había aprendido del cuerpo de éste, como por ejemplo, lo sensible que era en la zona de los genitales y las caras internas de los muslos. Haciendo uso de esa información por lo menos se divertiría jugando con él un poco.

Comenzó su juego dejando muy pequeñas lamidas desde la cabeza del glande hasta el tronco, pasando por una vena ligeramente marcada para después devolverse hasta el orificio de la punta y dejar un beso de piquito allí, oyendo gemir y jadear al mayor ante sus acciones se sintió gratificado.

Si bien toda la situación de esa mañana era meramente por la circunstancial, ayudaba a subir su autoestima saber que era capaz de excitarlo apenas al despertar. Además, creía, eso hablaba mucho de su desempeño en cuanto a sexualidad se trataba pues últimamente, eran capaz de desenvolverse mejor el uno con el otro durante en la intimidad. Esto por supuesto, llevaba a una confluencia de hechos.

Su relación marital había mejorado, ya se hablaban sin tener que buscar un tema en común para partir de allí. Tenían más contacto dentro y fuera de la casa; y lo que tenía de mejor humor a Jeon, era que precisamente luego de hacer el amor, Yoongi había comenzado con un nuevo hábito de acurrucarse en su pecho o esconderlo en el suyo por el tiempo que fuera posible.

Y cuando con curiosidad le preguntó por esa nueva acción, su respuesta fue "Porque se siento cálido".

Sin esperar demasiado, comenzó a repartir besos sobre la entrepierna y área de la cadera, sonriendo ligeramente cuando el más pálido comenzó a soltar suaves suspiros. Lamió la punta con lentitud, llevándose en ella las gotas que salían del orificio. Atrapó el glande con los labios y lamió todo lo que se le dio la gana hasta que los gemidos se hicieron presentes nuevamente. Comenzó un suave pero marcado vaiven, ya se había divertido lo suficiente, era hora de terminarlo e intentar reclamar su abrazo protector del final.

Trophy - YoonKookDonde viven las historias. Descúbrelo ahora