Apenas abrió los ojos, con sus sentidos aún adormilados percibió un peso extra sobre sus piernas y pecho, eso sin mencionar algo húmedo en éste último. Sin tardar mucho supo que era lo que sucedía.
-Kookie~ éstas babeándome. Muevete o cierra la boca. -Inquirió con dulzura, pellizcando las mejillas regordetas ajenas. -No intentes engañarme, sé que acabas de abrir los ojos.
Un empucherado pelinegro, con el cabello totalmente revuelto y un camino blancuzco de saliva seca en la comisura de sus labios gruñó perezoso en cuanto se levantó para verlo a los ojos y decir: -Estaba cómodo así, ¿Tienes que aguar mi disfrute siempre?
-Claro que sí, para eso estamos casados. -Replicó divertido sacando una brillante sonrisa a su pareja. -Andando, ya deben ser como las cinco de la tarde. Nos pasamos un poco.
Con un quejido audible y una mueca de dolor, el menor le hizo saber que efectivamente, él se había pasado un poco, pero no con la siesta precisamente. -¿Te duele mucho? -Preguntó sintiéndose algo culpable. -¿Tu que crees, hyung? -Respondió sarcástico llevando su mano a su pelvis, dónde ahora había mordiscos y chupones nada lindos de ver. -Cuando dijiste que harías que olvidara los rasguños pensé que sería por los besos y caricias que ibas a darme, no porque me ibas a dar otro motivo para quejarme del dolor...
-En un principio fue así... -Explicó. -Pero después de unos cuantos besos comenzaste a suspirar y gemir, ¡me provocaste Kookie! -Añadió en un tono de fingida inocencia. -Además yo estaba ahí, entre tus piernas y... me dejé llevar...
-En resumen, como siempre, ¿Es culpa mía? -Cuestionó sentado en la cama cruzándose de brazos. - Si vas a ser así lo que resta de nuestra vida juntos, quiero el divorcio. -Continuó inflando los mofletes y volteándole el rostro en un pequeño y adorable berrinche -A los ojos del mayor-, el cual no duró mucho pues no pudiendo seguir con la farsa, rió. -Hyung, eres un tonto~ -Golpeó suavemente con su puño el pecho del castaño, poniendo cara de asco al notar sus nudillos húmedos luego de ello. Generando una carcajada débil en el contrario, seguido de un beso depositado en su mejilla izquierda.
-No te quejes, es tuya. -Besando el nuevo puchero formado apenas dos segundos antes, decidió que no le vendría mal a la atmósfera otra ronda de cursilerias y mimos. Tomando con su mano izquierda la cintura del menor, la cual hasta ahora no había notado era realmente fina a pesar de lo trabajado de su cuerpo, lo acercó hacia si mismo plantando dulces y castos besos de piquito, produciendo un divertido sonido, además de claro, una resplandeciente sonrisa de conejo acompañada de unos pómulos teñidos de un rosado bebé.
¿Qué le estaba sucediendo a Yoongi para que estuviera haciendo ese tipo de cosas melosas que antes no haría ni por asomo?
Jungkook no lo sabía, pero en definitiva él no sería quién lo detendría para preguntarle. No señor, él se disponía a disfrutar a éste nuevo y consentidor Min Yoongi. Estaba dispuesto también a ignorar esa voz en su cabeza que le murmuraba "Sólo lo hace por miedo a que creas todo lo que su abuelo dijo antes.", si, incluso pasaría por alto ese sentimiento extraño que había tenido esa mañana en la oficina de aquel hombre. Esa desconfianza momentánea que se hizo lugar en su mente.
Porque Jeon no quería, no.
Él no quería volver a sentir que no podía confiar en nadie pues los demás solo le buscaban para sacar provecho de su persona. Ya suficiente lo había experimentado luego de escapar de Busan y mientras era una celebridad; ya había abandonado esos sentires para entregarse por completo a esa etapa de felicidad que deseaba fuera su nuevo comienzo en una familia que él mismo formaría al lado del joven de piel pálida que le sedujo aquella lejana noche en la que se mostró como él mismo por primera vez.
Y nadie se interpondría en el camino que llevaba hacia su futuro perfecto. Nadie, ni siquiera sus propias inseguridades.
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Trophy - YoonKook
RandomJeon Jungkook es el nuevo vecino, un vecino perfecto, si le preguntaban a los demás residentes. Siendo un joven de tan sólo 21 años logró lo que la mayoría solo soñaría; se abrió paso en el mundo del espectáculo como modelo predilecto de su patrocin...
