Treinta

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Terminé de ducharme y bajé las escaleras, el olor a tostadas llegaba a mis fosas nasales haciendo gruñir a mi estómago de forma inevitable. Habían días en que me venía un hambre horrible en la mañana, y éste era uno de esos días.

—Mi master chef me hizo tostadas —abracé a mi mejor amiga por detrás haciéndola reír.

—Y con mermelada, —dijo siguiéndome la broma— pero no tenías café así que té será por hoy.

—No he tomado mucho te últimamente, me da por temporadas —dejé el bolso en un taburete y me senté frente a mi taza— un mes me paso tomando té y al otro le doy al café.

—¿Y a Justin no le has dado? —me atragante con el té que justo pasaba por mi garganta y lo escupí en la mesa.

Comencé a toser mientras me aguantaba la risa y mi amiga reía sin parar por mi reacción. Ésta chica está chiflada.

—Estás enferma. —dije mientras me limpiaba la boca y cogía un paño para limpiar la mesa— Y no, no le he dado ordinaria.

—Pero te gustaría darle —bebí más té y la miré achinando mis ojos. Como le gustaba hablar de éstas cosas.

—En serio tu sólo piensas en sexo y en lo que se le parezca.

—No es tan así —se defendió pero no lo suficiente para hacerlo creíble, lo que me hizo mirarla con una ceja alzada y con evidente burla.

Se largó reír segundos después encogiendose de hombros.

Mi madre llegó a los pocos minutos a casa y me abrazó muy entusiasmada diciendo que estaba feliz porque me iba a ir a inscribir en la universidad, estaba más feliz que yo, así que nos montamos rápidamente en mi auto y nos fuimos.

¿Justin lo sabe? —miré a mi mamá unos segundos y negué con mi cabeza.

No hemos hablado, hoy me mandó un mensaje y le respondí pero debe estar dando el concierto. Son nueve las horas de diferencia y si aquí es de mañana, allá ya es de noche —le expliqué— como que no hemos coincidido mucho en éstos días. 

—¿De qué hablan?, saben que no entiendo bien el español —mi amiga se puso entremedio de los asientos e hizo un puchero mirándonos. 

—De que Justin no sabe que estudiaré y que cuando le diré —dije mirándola de reojo— eres tan metiche, mujer.

—Me gusta saber las cosas, no hay nada de malo en querer estar informada—dijo sentándose nuevamente como correspondía y me miró con una sonrisa a través del retrovisor.

Llegamos a la universidad y habían varias personas en los alrededores, muchos grupos de chicos y eso la verdad es que me emocionaba. Llegamos a la secretaría tras perdernos un poco, y luego de reunir los papeles necesarios, pasé hablar con una de las secretarias que se encargaba de hacer las inscripciones a los nuevos alumnos. Firmé algunos papeles y después de hablar varios minutos con ella, nos despedidos y salí al encuentro con mi mamá y mi amiga. 

Me habían dado algunas copias de los papeles así que se los pasé a mi mamá para que los leyera. Todo era como quería y me entusiasmaba comenzar con ésto el próximo semestre, que sería mi primer año.

Recorrimos el campus unos minutos, más o menos para saber como era por fuera, ya que no podíamos entrar al edificio en donde estaban los salones porque habían muchos chicos en clases. Estaba entusiasmada por que pasaran los meses y poder comenzar con ésto. Así que fuimos a celebrar ésta nueva etapa con un rico almuerzo para las tres.

Que mejor que tener una salida madre, amiga e hija. 

Hace mucho tiempo no tenía una salida con mi mamá, estaba muy ocupada con todo lo que debía hacer en la universidad y apenas tenía tiempo cuando llegaba a casa. Se la pasaba todo el día revisando pruebas y trabajos y armando información para el resto de sus clases, así que era fantástico que por fin le hayan dado un día libre. 

The Interview (Terminada - SIN EDITAR)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora