William salió caminando con caso fuerte y dejando huellas de sus pies en el piso, sus ojos verdes irradiaban odio, sus dientes eran colmillos y la marca de su mano se tornó roja. Al salir encendió su auto e hizo rugir el motor acelerando fuertemente y apretando el volante.
El recorrido sería largo y si continuaba con la misma velocidad llegaría al amanecer. Aunque estaba el rubio echando humo por las orejas no sentía tristeza por el acto de su pareja y su única amiga, mas bien era coraje por lo irresponsables que podían ser ese par como para que se drogaran.
—Si no haz muerto por la droga yo personalmente te mataré—gruñó pisando a fondo el acelerador y cambiando la velocidad con la palanca.
~4 horas después~
William había estacionado el auto y al salir azotó la puerta al grado de casi romperla, al intentas abrir la puerta recordó que había dejado las llaves hace unas 2 semanas atrás, así que la arrancó del marco de la madera y entró encontrándose con un terrible desorden.
En la sala, la televisión estaba rota, había botes de cerveza votados por todas partes, pizza en el techo y en una de las paredes estaba escrito es graffiti la palabra “livertad”. William no se sintió frustrado por el desorden en la sala, sino por la falta de ortografía en un intento de independencia fallida.
Siguió caminando por la casa hasta llegar a la cocina que estaba llena de manchas de quemaduras y cubierta de cenizas, como si alguien hubiera prendido fuego. En la pequeña isla había un sandwich que parecía muy normal a simple vista, pero al ver el contenido William se encontró con su pequeña mascota dormida entre ambas barras de pan.
—Lamento todo lo sucedido pequeño—habló con tristeza tomando al pequeño animalito y llevándolo a su jaula—. Te prometo que mataré a tu estúpido padre.
William tomó todas la botellas y escombros que había en la casa y salio con ellas al patio trasero. Ahí, se encontró a Leonard y a Jade dormidos en el césped. Tomó los escombros y los dejó caer sobre la cabeza de su pareja haciéndolo levantarse por el golpe.
—¡Pikachu yo te elijo—gritó al despertar y encontrándose con su novio—. Hola Will, ¿qué sucede?—preguntó frotándose los párpados y bostezando. William se inclinó un poco para tomarlo de su camisa y darle un golpe a puño cerrado en el rostro, Leonard que quejó del dolor y sobo con cuidado el lugar donde había sido golpeado—. ¿¡Y eso porqué!?.
—Por ser un idiota—contestó William señalando la mano derecha de Leonard—me sorprende que no te hayas dado cuenta.
Leonard confundido miró su mano para quedarse sin aire al ver como la marca de William aparecía en su mano. El no recordaba lo que había hecho para que la marca de William apareciera en su cuerpo, pero debía de hacer algo para que la marca no desapareciera.
—No recuerdo mucho de anoche—murmuró Leonard destrozado al ver la marca en su mano—. Perdon, perdoname por cualquier cosa que haya hecho.
Leonard no pudo darle la cara a William,había cometido el peor de los errores sin darse cuenta. Aquellos que compartan una marca se vuelven un solo cuerpo, una sola alma, una sola pareja, por eso mismo tu cuerpo le pertenece a tu otra mitad y al mancillar tu cuerpo con otra persona, le estas siendo infiel a tu pareja y la marca desaparece poco a poco y regresando a la persona que otorgó la marca.
Las personas que habían perdido sus marcas por ser víctimas del engaño de sus parejas son tachadas y son vistas ante la sociedad como personas prostitutas. Y sin darse cuenta, Leonard había cometido ese acto.
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Reencarnada
VampireSi mueres ¿en qué reencarnarías? Jade Persson es una joven que ha sufrido la pérdida del amor de su vida, siendo su único deseo, morir para acabar con su dolor. Su padre, preocupado, decide tomar cartas en el asunto, llevandola a la puerta de...