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—Joven Justin, ¿está todo bien? —se escuchó la voz de William del otro lado de la puerta.

              Me paralice, solamente podía sentir cómo el cuerpo de Justin se volvía más liviano, como aire, hasta que sentí como arena se posaba en mis brazos y piernas. Justin del Norte había perecido ante mi.

            El miedo fue lo primero que vino a mi al entrar en razón, había matado al último sucesor de los Sangres Puras y estaba a punto de saberse.

—Abre la puerta—susurró Near haciéndome estremecer, mi cuerpo se movió por inercia, pero al instante me detuve. Si abría la puerta la guerra se iba a desatar en ese mismo lugar, debía de sacar a Near y huir.

—No—dije en voz baja, ni siquiera yo pude escucharme, tenía miedo, que mi amigo me encontrara ahora convertida en un monstruo, en un vampiro que le había arrebatado la vida a su superior, sin duda William me mataría por lo último.

—Vamos hermosa, todos deben de ver en lo que te has convertido— su voz sonó como si lo estuviera disfrutando, como si mi desespero fuera una comedia—. Tu metamorfosis debe de ser digna de admiración, él es tu mejor amigo ¿no?, los mejores amigos no son objeto de prejuicios y críticas, son los que se encargan de poner en un pedestal tus diferencias.

         Se escucharon tres golpeteos seguidos en la puerta.

—Mi señor, ¿se encuentra bien? —volvió a insistir la voz de William. No había tiempo, no tardaría en abrir por su cuenta la puerta y abrir fuego.

—Debemos huir— susurré poniéndome difícilmente de piel, mi cuerpo dejó de sentirse propio, caí y fui suspendida por mis brazos, Near dio un paso frente a mí, mi mirada pudo ver sus zapatos y luego lo vi a los ojos, él sonreía y eso me causó escalofríos—. Dijiste que ibas a usar me, si abro la puerta te matará y por más que quisiera que eso no pienso arriesgar mi vida al abrirse esa puerta.

—Estás siendo prudente— sonrió extendiéndome la mano, yo la miré indiferente, no necesitaba su ayuda, podía levantarme sola.

—Estoy preocupándome por alguien al que le deseo la muerte—sincinié entre dientes poniéndome de pie, mis piernas eran igual es a las de un venado recién nacido, eran frágiles, al igual que mi cuerpo recién evolucionado, la sangre que corría por mi cuerpo se sentía como un rayo, era estimulante y no dejaba de sentir en el pecho un sentimiento de fortaleza.

—¡Puede entrar! —exclamó Near sin dejar de mirarme con su estúpida sonrisa, mi cuerpo sintió un escalofrío, pero era diferente, puse sentir como la puerta era abierta y como la luz del pasillo entraba a la habitación en cámara lenta, los pasos silenciosos de William sonaron con estruendo en mis oídos, mi débil cuerpo dio media vuelta y mi mano tomó con fuerza mi estada.

            El sonido de su pistola cargándose me puso alerta y coloqué mi espada en posición vertical, los disparos no se hicieron esperar por parte de William, al entrar por completo comenzó a dispara, pero cada bala fue partida en dos por el filo de mi espada, mi cuerpo pudo sentir una leve risa por parte de Near. Lo que Justin había dicho era cierto, todo esto era una simple diversión para él.

—¡Basta William! — exclamé sin dejar de esquivar sus disparos.

—Sabía que algo raro pasaba, pude sentir a dos Sangres Puras, pero nunca pensé... —hizo una pausa para mirarme con repulsión, al mismo tiempo que reflejaba su tristeza por verme en tristeza—¡Nunca pensé que se trataba de ti! —gritó con furia lanzando dos dagas, las cuales atrapé sin esfuerzo, mi cuerpo se hacía fuerte, a diferencia de mi cuerpo humano ahora podía moverme con agilidad, estaba al mismo nivel de William, y no quería pelear con él.

ReencarnadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora