(Narra Near)
Había pasado un mes exactamente, un mes esperando la llegada de mi hermano, un mes después de que él había confirmado que vendría, claro, aclaraba que solamente vendría por mi cabeza.
Había mandado a Mila junto con un Fenómeno a matar al primogénito de la familia del Norte como advertencia, tener la cabeza de ese niño mimado daría a entender que no estaba jugando, quería ver a mi hermano para aclarar cuentas, pero ni Mila ni el Fenómeno regresaron. Me sentía solo...
Pasé mi tarde jugando con los planos, me sentía como niño en dulceria, todo estaba a mi favor, incluso esa reencarnación me era util,solo me faltaba encontrar el punto débil de mi hermano para reclamar lo que era mío. Típico plan de villano incomprendido.
—¡Mi señor!— exclamó una azabache entrando a la biblioteca, me levanté de mi silla y caminé hacia ella—. Lamento mucho mi retraso.
—Apestas a sexo— exclamé caminando alrededor de ella, la azabache tembló sutilmente, bajó la cabeza y no agregó nada—. Vaya vaya Mila, parece que estuviste muy ocupada, te di la orden de que me trajeras la cabeza de ese Sangre Pura pero solo vienes con las manos vacías, y eso no es todo— reí al llegar a su espalda, su cabello corto ocultaba la marca que portaba en su nuca. Acaricie su cabello y lo aparte con suavidad, entonces comencé a reír fuertemente, había visto el mejor chiste de mi vida, era chusco y asqueroso, tan horrendo que daba risa. Llegué al punto de comenzar a reír con locura por solamente imaginarme a esas perras revolcándose en la cama.
—¿Puedo saber la causa de su risa mi señor?—preguntó la idiota, mi risa no pudo parar, sentía como el aire escapaba de mis pulmones y causaba un dolor en mi estómago.
—¡Me mata de risa que no cumplieras mi orden por pasar la noche con esa perra!— exclamé sujetando su nuca con fuerza, ella soltó un gemido de dolor que me hizo estremecer, era música para mis oídos —. Jamás pensé que al mandarte a matar a ese niño me encontraría con el olor de esa traidora en tu cuerpo, ¿te gusto como te cogió anoche?— pregunte con una risa que escapó de mis labios, era tan cursi que la burla era inevitable—. Dime que lograste obtener algo de información de esa perra, ¡dime que manipulaste a esa traidora para obtener algo útil!— exigi mirando con asco su marco pintada de sangre gracias a la mordida de esa pelirroja.
—Ellos... y-ya es-están listos —hablo con dificultad, yo solté mi agarre y ella callo al suelo, comenzó a llenar sus pulmones de aire, me miro con miedo y le sonreí.
—¿Alguna otra cosa Mila?— pregunte inclinandome para poder estar a su altura, tomé su mentón y acaricie sus labios, siempre la besaba para volverla sumisa, pero solamente se estaba volviendo una malcriada. Ella frunció levemente el ceño e inclinó su cabeza.
—Violetta Toer, la que mató a su padre ha reencarnado, justo como usted dijo, y eso no es todo, el Fenómeno que la acompañaba esa noche aun esta con ella, parece que todo se está volviendo a repetir, también...— guardó silencio apartando su rostro de mi mano—. No es nada importante—se puso de pie y lo le atravesé la pierna con una de mis manos, ella volvió a caer al suelo y me miró con pavor, su pierna no tardó en regenerarse, pero el dolor seguía emprectado en su bello rostro.
—No debes de ser grosera Mila, termina de hablar, estoy de rodillas para poder escucharte mejor y osas ponerte de pie, pensé que te había creado para ser obediente y una buena chica, mi único error fue crearte para que fueras marcada por Sky, si nunca hubiera puesto ese protocolo en tu cuerpo, de seguro ahora estarías tú a mis pies, ahora, termina de decirme lo que esa perra te dijo— hable intimidando a la de cabellos negros, ella desvió su mirada evitando ver mis ojos, eso me hizo enojar, entonces, la tome bruscamente de esos oscuros cabellos e hice que mi mirara, sus hermosos ojos irradiaban cobardía, el titubeo de sus labios era hermoso, me encantaba ver su rostro lleno de opresión.
ESTÁS LEYENDO
Reencarnada
VampiriSi mueres ¿en qué reencarnarías? Jade Persson es una joven que ha sufrido la pérdida del amor de su vida, siendo su único deseo, morir para acabar con su dolor. Su padre, preocupado, decide tomar cartas en el asunto, llevandola a la puerta de...
