Si mueres ¿en qué reencarnarías?
Jade Persson es una joven que ha sufrido la pérdida del amor de su vida, siendo su único deseo, morir para acabar con su dolor. Su padre, preocupado, decide tomar cartas en el asunto, llevandola a la puerta de...
—¿¡Qué carajos fue eso!?— gritó William dando la cara a Armando.
Todos estaban perplejos por lo que había sucedido. Todos se pusieron de pie para ver el cuerpo de su amiga, todos rodearon la cama, observando muy curiosos el cuerpo de la chica.
—¿Alguien podría darme una explicación?—preguntó Sky realmente confundida, nunca había visto tanto drama en su corta vida.
—Ya no pude detenerla—contestó Armando acariciando el cabello de su hija-. Lo lamento Leonard, el plan no tuvo éxito, ahora más que nunca debemos de cuidarla.
—Tranquilo, en parte sabía que esto sucedería, pero, es mejor que les expliques las cosas a Jade y a Jason, así no sufrirán cuando sepan todo esto—contestó Leonard mirando a Jade con algo de lastima, las cosas se pondrían algo frágiles, y lo peor, era que todos estaban involucrados.
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(Narra Jade)
Abrí los ojos lentamente, despertar para volver a desmayarme ya se estaba volviendo cansado, ya no me importaba nada, solamente quería dormir, todo el cuerpo de dolia, en especial el hombro, pero a esas alturas ya no me importaba.
—¡Jade!— me sonrío una pelirroja, ella saltó hacia mi abrazándome fuertemente. Era lindo volver a la normalidad. Acepté el abrazo y comencé a ver a mi alrededor, todos estaban ahí, mirándome.
—Hola- volví a saludar—. Necesito respuestas—le pedí a mi padre, ya había evadido mucho el tema, necesitaba saber qué le pasaba a mis ojos.
—Despierten a Jason por favor—pidió mi padre acercándose a mi, yo lo evité como un reflejo, no tenía ganas de acercarme a él, me era difícil confiar en él.
Wesh se acercó al Jason el cual se encontraba noqueado gracias a la espada que se encontraba en su garganta, cerré los ojos y me di vuelta cuando el peli plateado tomó el mango de la espada, estaba acostumbrada a ver sangre, pero no estaba de humor para ver ese tipo de escenas. Me levanté de la cama torpemente y me diriji al baño, me lave la cara sin ver mi reflejo, ya no quería ver mis ojos o el rostro de otra persona. Cuando la idea de bañarme se me cruzó por la cabeza alguien tocó la puerta. Abrí con cuidado y me encontré con William, el cargaba una mochila en sus manos.
—Aquí tienes algo de ropa, te esperamos en el salón, por favor ignora los alrededores, aquí está abandonado, así que abstente de huir— me advirtió entregándome la mochilas con mis cosas.
—¿Dónde estamos?—pregunté, ya me había despertado muchas veces en una cama que no era mía, la noche anterior me habían traído aquí sin decirme nada.
—En el castilo del Este—me contestó con algo de nostalgia. Entonces recordé los relatos, en ese castillo había iniciado todo.
Una vez renacida de las cenizas gracias al agua fresca de ese ducha, me dispuse a ir a ese salón donde todos estaban. William no mentía, realmente eran ruinas, los pisos estaban rotos, la paredes estaban grises y las ventanas eran solo agujeros entre las paredes, podía ver loa jardines en perfecto estado al igual que alguna de las muchas habitaciones, algunas manchas de sangre se hacían presentes en las paredes. Era una auténtica casa del terror.