Colette Toussaint observaba atentamente al lindo extranjero que había logrado captar la atención del jefe del departamento de bomberos de la ciudad. Con una pequeña sonrisa, la omega se dijo que el chico aprendía rápidamente; un poco más de esfuerzo por parte de él, y no habría alfa capaz de resistirse a sus encantos y belleza.
El exótico chico de negro cabello se abría paso con gracia entre las mesas del salón donde estaba, para llegar a la pista de baile. Su pálida piel quedaba al descubierto, pues parte del ceñido vestido que usaba dejaba ver su espalda, ajustándose en su cintura con un cinturón de seda negra. La falda del vestido caía con gracia por la cadera del moreno, dejando ver las firmes piernas del chico gracias al pronunciado escote que nacía justo por debajo de sus tentadores glúteos.
El chico mantenía una mirada un tanto ausente mientras recordaba las enseñanzas de Madame Toussaint, debía mantener distancia entre el hombre que lo seguía y él, pero tampoco podía parecer desinteresado o de lo contrario, la atención del hombre cambiaría hacia otra persona. “Se tímido, corazón, esa puede ser una de tus armas. Los alfas creen que todos los omegas somos tímidos y vulnerables, así que hay que usar eso a nuestro favor”, le había dicho Toussaint en varias ocasiones, así que él seguía al pie de la letra sus enseñanzas.
Por eso, con una tímida sonrisa, Yuuri volteó a ver al alfa que lo había seguido a la pista de baile, para confirmar que bailaría con él. “Se está excitando” pensó Yuuri al percibir el cambio en el aroma del hombre; bien, ahora debía mantener el control y fingir no darse cuenta de ello.
Yuuri iba a fingir no saber bailar bien, para distraer la atención del alfa.
—Disculpe, no soy tan bueno bailando —dijo Yuuri desviando la mirada.
—No te preocupes, nadie nace sabiendo bailar —repuso el alfa de negros ojos mientras tomaba con suavidad la cintura del moreno—. Yo tampoco era muy bueno, pero la práctica hace al maestro.
—Gracias, es muy amable –la pequeña sonrisa de Yuuri fue coqueta, pero no tanto como para que el alfa pensara que sería fácil avanzar con él.
—¿Ves? Sólo hay que saber seguir el ritmo de la música —repuso el hombre que encontraba delicioso el olor de Yuuri—. Dime, Hiroko, ¿Usas algún tipo de perfume?
—¿Disculpe? –Yuuri se mostró confundido.
—Tu olor… es diferente y agradable, por eso me preguntaba si usabas algún perfume —contesto el alfa intentando acercarse al cuello del chico de delgado y lindo cuerpo.
—Por favor, no lo haga… —pidió Yuuri fingiendo sentirse avergonzado por el actuar de su compañero; incluso puso sus manos sobre el pecho del hombre tratando de buscar detener al hombre.
El alfa sonrió al percibir vergüenza y cierto nerviosismo en Yuuri, pues pensaba que aquel omega extranjero era una delicia para los sentidos. Sin embargo, el hombre que estaba totalmente fascinado con Yuuri, ignoraba que estaba cayendo bajo el juego del omega.
—Disculpa, creo que te incomodé –le dijo el hombre con voz seductora a Yuuri—. No tienes que ponerte nervioso, Hiroko.
—Por favor… deme un poco de tiempo… —pidió Yuuri agachando la vista pero sosteniendo la mano que seguía en su cintura aunque momentáneamente ya no bailaban.
—Claro, Hiroko, tómate todo el tiempo que necesites…
—Gracias… —Yuuri se despidió del hombre con un suave y fugaz beso en la mejilla del alfa. Después se alejó con la cabeza un poco inclinada hacia el piso.
Lentamente, Yuuri volvió a su lugar junto a la bella omega que durante las últimas semanas, lo acogió bajo su tutela. La mujer le sonrió cariñosamente al moreno que tímidamente le devolvía la sonrisa y la miraba ansioso, pues quería saber si había actuado correctamente.
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¿Quién eres?
FanfictionYuuri le temía a aquel frío y cruel hombre, sin embargo lo amaba. ¿Quién eres realmente, Yuri? Editado por la bellisíma @Aoi0000 Ninguno de los personajes de Yuri on Ice me pertenecen, solamente los tomo prestados a modo recreativo.
