Pichit trataba de ignorar las marcas que tenía Yuuri en sus muñecas, pero mientras más lo intentaba más pensaba que aquel suéter de cuello alto que llevaba el moreno, era para cubrir las marcas que también debían llenar la piel de su cuello.
Quería protestar y defender a su amigo, más no podía hacerlo. Seung le había pedido muchas veces que se mantuviera al margen de la situación, el hombre con el que salía no deseaba que fuera objeto del desagrado del rubio, y eso -por desgracia- implicaba quedarse callado ante las evidentes marcas de la crueldad con la que trataba a Yuuri.
El tailandés entendía que en la sociedad donde vivían, los omegas como Yuuri y él eran comúnmente menospreciados, así que a pocos les importaría ver el maltrato que su amigo sufría en manos del rubio. Como si aquello no fuera suficiente, el poder y las influencias de las que Plisetsky gozaba, lo convertían en un ser intocable.
Sin embargo, Pichit admiraba la forma en la que el japonés se sobreponía a su situación; su amigo siempre tenía una sonrisa en su rostro cuando se encontraban, no tocaba el tema y se concentraba en su esporádica felicidad. Eso llevaba al tailandés a preguntarse si más bien, Yuuri no negaba su triste realidad.
-Yuuri, ¡vayamos a bailar! -le dijo Pichit tratando de ignorar la fría mirada verde que se posaba en él-. ¿Podemos ir, Seung? ¡Sólo por unas horas, será divertido!
-No tengo inconveniente -contestó el alfa de negros ojos.
-Lo siento, Pichit, debo entregar una presentación para el jueves y no la he empezado -se disculpó Yuuri. No miró al alfa que estaba a su lado con un evidente aburrimiento.
- ¡Yuuri! ¡Vamos, sólo será un rato! -insistió Pichit sujetando la mano de su amigo-. Te ayudaré con tu presentación, en serio.
Sin embargo, el japonés no tenía intenciones de ceder.
-Eres muy amable, Pichit, pero de verdad no puedo -una amable sonrisa se posaba en Yuuri-. Quizás para la próxima…
-Está bien, ¡Pero debemos ir a bailar! -Pichit cedió, totalmente convencido de que nada lograría cambiar la opinión de Yuuri.
- ¿Quieres ordenar un postre? -le preguntó Seung a su pareja-. Escuché que las tartaletas de aquí son muy buenas.
Ante esa mención, Yuri sonrió de lado, lo que extrañó bastante a los omegas.
Pichit le hizo caso a Seung y probó la tartaleta de durazno, su favorita. Frente a él, su japonés amigo rechazaba pedir algún postre y lo escuchaba hablar sobre su trabajo. Pichit se preguntó qué tipo de cosas soportaba el chico de anteojos azules, para que se viera tan melancólico y triste cada vez que se reunían.
Estuvieron juntos por otra hora, tiempo en el que el tailandés se esforzó en animar a Yuuri y en conseguir que aceptara que se reunieran lo más pronto posible. Pero el japonés sólo le respondía evasivamente, como si no quisiera interferir en su relación con Seung.
Ojalá le pudiera decir que a Seung y a él no les molestaba su compañía.
-Yo invito -le dijo Yuri a su hermano cuando trató de pagar la cuenta. En realidad, era la cuarta o quinta cosa que decía en toda la noche.
-Qué amable -repuso Seung con burla, mientras pasaba su brazo izquierdo por la cintura del tailandés.
Pichit observó la incomodidad del japonés ante la situación, a decir verdad, el ruso no solía tener contacto con él, simplemente caminaba delante suyo esperando que Yuuri siguiera sus pasos. El omega de piel morena pensó molesto que al menos el rubio debía ser un poco más considerando con su amigo.
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¿Quién eres?
Fiksi PenggemarYuuri le temía a aquel frío y cruel hombre, sin embargo lo amaba. ¿Quién eres realmente, Yuri? Editado por la bellisíma @Aoi0000 Ninguno de los personajes de Yuri on Ice me pertenecen, solamente los tomo prestados a modo recreativo.
