Capitulo 14

39 9 0
                                        

Eran menos de las diez de la mañana. Desde hacía una hora, Kali había estado con una expresión de sorpresa, debido a que Gabriel le había contado el pequeño «regalo» que le dio a Lucifer para su noche. Al parecer, él tenía dinero ahorrado que necesitaba para hacer un viaje con Sam en las vacaciones, pero usó una parte para poder pagar una cabaña para Lucifer y Balthazar. El rubio le había prometido pagárselo cuando regresaran a la ciudad, puesto que a él ya le habían pagado en ambos lados.

- ¿De verdad él quería hacer el amor?-preguntó, mientras se inclinaba un poco hacia delante.

-Sí. Dijo que iban a necesitar una propia para tener privacidad-respondió Gabriel-. Cuando dijo eso, lo entendí de inmediato y acepté ayudarlos.

-Es fantástico. Así que por eso Lucifer se veía tan emocionado-exclamó Kali, agitándose un poco.

-La verdad. De todas formas, dudo que su emoción dure mucho. El miércoles está esa junta, y la directora sabe que él no habló con su padre-dijo Gabriel, bajando un poco la cabeza-. Sin duda lo habrá llamado para decirle.

-No lo entiendo. Él no tiene malas notas. ¿Por qué tiene que ir su padre?-preguntó Kali.

-Él había estado faltando por devolver horas en la zapatería. Y, en dos de esos días, tomaron trabajos un poco «esenciales» para la nota del trimestre, que eran tomados para quienes tuvieran notas un poco bajas en algunas materias. No dijeron si sus notas bajaron, pero espero que no. -Respondió.

Kali se sentó más cerca de la pared y pegó su espalda en ella. No les había hablado a sus padres sobre la junta porque le preocupaba un poco que vieran sus notas en Matemáticas y Psicología. Esas dos materias estaban bajas para ella, pero todavía tenía chances de levantarlas. Sus padres no eran muy exigentes, aun si siempre le decían con firmeza que no debía reprobar absolutamente nada si quería poder entrar a la universidad con una beca. Claro que había algunas que eran públicas y no debían pagar; el tema era que ellos querían que su hija fuera a una de las mejores. Por esas razones, ella solía discutir bastante con sus padres.

Gabriel estaba al tanto de eso. Qué diablos... Él y su hermano sabían todo de todos. La vida personal de Lucifer, los problemas de Balthazar, las discusiones de Kali, las exigencias de Anna hacia ella misma. Nada se quedaba fuera.

-En fin, no hablemos de eso-dijo Kali, encogiéndose de hombros-. ¿Qué hacemos hoy?

-Podríamos ir a caminar por otro lado. A lo mejor nos quedó algo por ver-respondió Gabriel, Luego, lo pensó y dijo-: Creo que tengo otra idea mejor. Será divertido.

-Amo cuando dices eso, porque sé que es verdad.

Tendido sobre su costado, dándole la espalda al mayor, Balthazar se estaba comenzando a despertar después de aquella noche que sin dudas no iba a olvidar. Abrió pesadamente los ojos y, como era de esperar, el dolor invadió sus caderas. Pero ese no era un problema. Si evitaba moverse muy rápido o que lo golpearan ahí, todo estaría bien, y hasta podía irse más rápido el dolor. Sigo casi sin creerlo, pensó, sentándose en la cama. Él sabía de antes que Lucifer no era virgen. Un año antes de comenzar a salir, él le había contado al grupo que había mantenido relaciones sexuales con una novia que tuvo antes. Podía decirse también con toda seguridad que Lucifer era bisexual, y nunca se avergonzó de eso. ¿O es qué debía? A Balthazar nunca le molestó saber eso, porque si antes sólo eran amigos, ninguno tenía derecho de recriminarle nada al otro. Es más, cuando se enteró de que ya no era virgen, su expresión fue de completa diversión. No esperaba que el rubio fuera y dijera como si nada: «se lo hice a mi novia.»

Giró la cabeza y Lucifer también estaba durmiendo de espaldas a él. Al verle la misma, vio algo que jamás había notado: Lucifer tenía tatuadas dos alas en la parte de los omoplatos. La del lado izquierdo era el ala de un ángel; la del lado derecho era un ala de demonio. Levantó su mano y comenzó a pasar el dedo índice por el ala de ángel. Él siempre había querido tatuarse alas de ángel, no porque fuera religioso o creyente (cosa que no era), sino porque muchas veces había escuchado que las alas representaban la libertad e independencia. Él de verdad era así, al igual que su novio, pero para muchas cosas se sentía completamente absorbido por sus padres las veces que quería hacer algo para él mismo.

Quédate conmigoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora