- ¿En serio se molestó tanto sólo por eso?-preguntó Kali, sin poder creérselo.
Había llamado a Balthazar para saber cómo le había ido. La respuesta no fue precisamente lo que esperaba, a pesar de que el rubio ya le había explicado el asunto.
-De verdad. Creo que me afectó más el hecho de que nos etiquetara de desviados.
- ¿Te afectó eso a que dijera que eres un inútil?-soltó Kali. Al ser consciente de sus palabras, se sintió mal. Eso no era precisamente de mucha ayuda-. Disculpa-dijo. No le había contado lo que Anna le había revelado el domingo en la noche por no hacerlo sentir peor.
-Está bien. Creo que tienes razón por ese lado. Debería afectarme más lo que digan de mí y de Lucifer antes de lo otro.
-Ni siquiera lo que digan de Lucifer-dijo Kali, tranquilamente-. Balthazar, sé que siempre estás ahí para atender las cosas de los demás, pero no puede ser siempre así. No puedes vivir preocupado por los problemas de otros creyendo que los tuyos no importan. Tienes que empezar a ver un poco por ti mismo y no tanto por lo demás.
-Me tengo que ir-dijo, antes de cortar.
Las palabras de su amiga le habían llegado de golpe. Esperó pacientemente procesarlas todas y tratar de darle la razón a ella, porque él sabía que la tenía. Después de todo lo que le había dicho, no podía negar que estaba, de cierta forma, un poco deprimido. Nadie nunca le había dicho esas cosas, y menos sobre el tema de los problemas. Recordaba que una vez le había hablado un poco a Lucifer sobre eso, pero rápidamente cambió el tema y le preguntó a su novio por sus cosas, hecho por el cual, Kali se molestó bastante y Anna no pudo evitar sentirse mal por Balthazar. Hablaban de muchas cosas sin mucha importancia algunas veces, y cuando querían hablar sobre cosas un poco más personales, el rubio siempre evitaba eso. Las chicas sabían lo que él pensaba: «no quiero molestarlos con mis problemas.»
Probablemente sus padres no quieren que hable de las cosas de familia con su grupo de amigos y por eso nunca dice nada, pensaba Kali. Una vez incluso llegó a preguntarle eso, y Balthazar la miró como si fuera una extraña y negó con la cabeza, provocando que ella bufara y se fuera con una expresión molesta en el rostro, provocando que las personas se quitaran del camino para evitar cualquier cosa. Balthazar había accedido a hablar con ella cuando se sintiera cómodo haciéndolo, y justamente fue la vez que fueron al local de comida para hacer el trabajo, donde también rompió a llorar cuando le contó lo que su padre le había dicho.
El recuerdo casi hizo que se estremeciera, sintiéndose débil ante las cosas de su alrededor. La necesidad de salir y quedarse en la calle un rato para poder despejarse, sin tener que pensar por dos minutos lo que le estaba pasando, era lo que él quería hacer. Sin embargo, no iba a hacerlo, puesto que sus padres se opondrían fuertemente a que saliera después de haber desaprobado.
Con los ojos un poco caídos, salió de su cuarto y fue a la cocina. Quería hacerse un té y volver a su cuarto para quedarse ahí el resto del día y evitar estar entre más problemas. Su mamá se había ido al baño para ducharse y su padre se quedó resolviendo unas cosas de su trabajo, aunque en realidad parecía completamente agotado. El estante había quedado abierto, cuando Amelie sacó las cosas para hacer el almuerzo. Vio la caja que tenía saquitos de té y se sintió tranquilo. No iba a tener ganas de ir a comprar si no había. Se acercó caminando en silencio, puso a calentar el agua y, mientras tanto, puso el saquito de té y azúcar en una taza. Escuchó que su papá se levantaba y se dirigía a donde él estaba, pero no se atrevió a darse la vuelta. Se quedó parado al lado, teniendo una distancia considerable. Balthazar no sabía qué podía decirle en ese momento, pero fuera lo que fuera, no iba a ser bueno.
-Espero que ahora comiences a esforzarte más-fue lo primero que dijo-. Tu mamá y yo no queremos más notas así. Es lo más vergonzoso que puedes traernos.
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Quédate conmigo
FanfictionBalthazar Roché, un joven de diecisiete años que tiene una vida bastante difícil. Sus padres, dos personas bastante conservadoras, discuten mucho y no se llevan muy bien con su hijo. ¿A qué se debe? A que él es gay. Lucifer Shurley, de dieciocho año...
