Capitulo 15

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Eran las once en punto. Todos habían entrado en la cabaña nuevamente, mientras Gabriel y Kali llevaban de los brazos a Sam hasta el sofá. Él seguía con una expresión que mostraba impacto. Lo sentaron y Gabriel se quedó con él, sujetando su mano con fuerza. El segundo miró a su cuñado, que seguía aturdido e incrédulo por las cosas que pasaron.

-Chicos, yo... no sé qué pasó. En serio-aseguró, quedándose cerca de su hermano.

-Dean, de verdad te creemos-dijo Kali-. Mi reacción hacia ti no fue la mejor.

Dean asintió. Nadie podía negar que habían llegado a desconfiar un poco de él por la forma en que antes había reaccionado, lo que resultaba casi inesperado de él, sabiendo lo protector que era con su hermano. Sin embargo, la reacción hacia el rubio había sido completamente momentánea; todos ellos, que lo conocían, sabían que Dean se rompería él mismo cada hueso del cuerpo con un martillo antes de hacerle daño a Sam, así como también era capaz de dejar en el hospital a cualquiera que lo lastimara.

Sobre uno de los quemadores de la cocina, con el fuego medio alto, Anna había puesto una tetera con agua para hacerle un té a Sam. Puso una bolsita del mismo en una taza grande junto con unas cucharadas de azúcar. La llenó casi toda y se la llevó Sam.

-Gracias-dijo él, en un hilo de voz.

-Bebe tranquilo-exclamó Anna, suavemente.

Durante un rato, Sam estuvo tomando de a sorbos. Su cabeza estaba un poco baja y su mirada perdida en el suelo. Miró a Gabriel y éste apretó un poco más su mano. Dijo que cuando estuviera listo, podía contarles qué había pasado, a lo que Sam asintió. Ante eso, Dean sintió aquella familiar punzada de celos; sabía que Sam habría puesto excusas si él le pedía que le contara qué había pasado. Y de repente, una idea inquietante se le cruzó por la mente: ¿él habría sido capaz de lastimar inconscientemente a su hermano por unos celos estúpidos? Es decir, muchas personas pueden celar a sus hermanos, pero de ahí a hacerles daño sólo por estar más con su pareja... es demasiado. Si sus padres pudiesen verlo, Dean sabía qué pensarían lo mismo que los chicos del grupo: él se sometería a los peores dolores de todo el mundo antes de lastimar a su hermano menor. Recordaba un sábado en el que ellos habían salido y que un muchacho un poco más grande trató de arrebatarle el celular a Sam, pero como él se resistió, le golpeó la nariz. Cuando Dean lo vio, no se pudo controlar; con eso, todos entendieron porqué no es bueno desatar la furia divina de Dean.

Él y su hermano acordaron llevárselo a la tumba. No querían que sus padres pensaran que Dean tenía problemas con la ira.

Después de pensarlo bien, se sintió un idiota por creer que él pudo hacerle eso a Sam. No tenía lógica alguna. Él solamente recordaba haberlo dejado solo cinco minutos y, al volver, no haberlo visto donde antes estaba. Quizás por eso después lo encontró en la puerta de la cabaña.

-Dean...-masculló Gabriel, aunque no sabía bien qué decirle en ese momento.

-Ahora no, Gabriel-lo interrumpió el rubio.

Sam debió tardar al menos diez minutos en beberse toda la taza de té, pero al menos se tranquilizó visiblemente. Sus hombros se relajaron y dejó de apretar la mano de Gabriel, pero no la soltó.

Aun estando preocupado por cómo podía reaccionar, Dean apoyó suavemente la mano en el hombro de Sam y dijo:

-Sammy, ¿podrías contarnos qué te pasó cuando yo te dejé? Es importante, y lo sabes.

Sam miró a su hermano, luego a Gabriel, luego a Castiel y finalmente volvió a mirar a su hermano. En el momento de silencio casi abrumador, las chicas, Balthazar y Lucifer no le quitaron la mirada de encima, pero tratando siempre de no incomodarlo o intimidarlo. Fuera de la cabaña el viento comenzaba a levantarse y eso ponía un poco nervioso a Sam. Respiró hondo y sujetó con cierta fuerza la taza vacía en su mano.

-Se los contaré-susurró él-. Pero sigo sin entender por qué tengo esta reacción.

-Puede ser normal si viste algo que de verdad te impactó-dijo Castiel, sentándose al lado de Gabriel.

-Dinos, Sammy. Sabes que haré todo por ayudarte-dijo Dean para darle seguridad, mientras le apartaba de la frente un mechón de pelo.

-Como dije, recuerdo haber salido de aquí contigo para caminar y pasar un rato juntos en una colina, pero luego... creo que algo me pasó y...-lo miró fijamente, como teniendo miedo de decirle la verdad.

- ¿Sam?-intervino Lucifer, viendo que los ojos del menor reflejaban casi miedo-. ¿Qué pasó cuando Dean se fue?

-Pues... bueno... dijo que volvería rápido, así que simplemente me quedé ahí, mirando el paisaje. No pasó mucho tiempo cuando decidí caminar un poco por ahí y, al parecer, debí tropezarme con algo.

- ¿Te caíste de la colina?-preguntó Anna, alarmada.

-Sí-asintió Sam-. Cuando caí, antes de llegar hasta abajo, me golpeé la cabeza con algo y me quedé desmayado unos minutos, así que después de eso me habrá quedado el golpe. Sé que no fue mucho lo que estuve inconsciente porque el tiempo seguía igual cuando desperté-siguió contando-. Me sentía perdido, había olvidado por un momento que había caído rodando por ahí.

Mientras él seguía con la cabeza baja, su hermano y su novio intercambiaron una mirada de inquietud.

-No lo viste por desesperación, ¿verdad?-le preguntó Gabriel. Dean asintió.

-Sabía que él no era capaz de irse sin más.

-Sam-Gabriel puso una de sus manos en la mejilla de su novio y le giró la cabeza-, cuéntanos. Estamos contigo.

-Yo no lo entendí hasta después de haberme alejado. Pero, con cada paso que daba, comencé a darme cuenta de que me estaba alejando, en lugar de volver a la cabaña o con Dean-continuó-. Saqué mi celular para ver si tenía señal y por suerte sí, así que quise enviarle un mensaje a mi hermano para que no se preocupara, pero cuando comencé a teclear y me di la vuelta... casi me desmayo nuevamente-dijo, apretando con más fuerza la taza.

- ¿Por qué? ¿Qué viste?-preguntó Kali, quitándole dicho objeto. Todos estaban más preocupados que antes.

-Vi... vi...-sin poder hablar, sacó su celular y entró en la galería-. Alcancé a tomarle una foto.

Dean tomó el celular de su hermano y todos se acercaron para ver qué había. Al ver la foto, todos sintieron que el pavor crecía también en ellos, pero en un nivel más bajo que el de Sam. La foto era de un payaso similar al de la película It, aunque un poco más terrorífico. Su máscara, que mostraba una expresión horrible, tenía manchas rojas que se asemejaban a sangre y su ropa también tenía algunas. En la mano tenía un objeto, pero no podían distinguir bien qué era.

-Sam, ¿esto es lo que te tiene así?-preguntó Kali, un poco desconcertada.

-Lo que él siente por los payasos no es miedo, Kali-dijo Gabriel, en un susurro-. Es literalmente un trauma que tiene desde niño.

Dean se acercó por atrás del sofá y puso sus manos en los hombros tensos de su hermano.

-Fue horrible. Vino corriendo hacia mí y sacó ese objeto, que no pude ver que era, y, cuando lo golpeé, se enfureció más-contó Sam, temblando-. Pero él no me hizo el corte, yo me lo hice cuando escapaba.

-Aparte de su horrible aparición, ¿qué otra cosa te perturbó?-preguntó Balthazar, sentándose a su lado.

-Creo que el hecho de que, fuera por donde fuera, lo veía. No sé si era el miedo o algo, pero...-sintió que sus ojos estaban llorosos, pero no iba a quebrarse delante de ellos, y menos por algo así-. Lo perdí cuando subí la colina nuevamente, pero muchas veces hacia amago de subir también, por lo que corrí hasta la cabaña. Me asusté porque creí que iba a ser capaz de matarme.

-No lo creo. Pudo ser una broma pesada. Siempre veo de esas en internet. Mientras que algunas son graciosas, otras no tanto-dijo Gabriel, estrechando gentilmente el hombro de Sam.

- ¿Quién diablos haría una broma como esa?-preguntó Dean, que no se había separado de su hermano.

Lucifer y Balthazar intercambiaron una mirada. Sus expresiones mostraban que pensaban lo mismo.

-Creo que tenemos a alguien en mente-dijo Balthazar-. Vayamos todos juntos a pedir una explicación razonable.

-Espero no nos equivoquemos-dijo Lucifer, saliendo con el resto del grupo.

Quédate conmigoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora