De pie, apoyados en la barandilla de unas escaleras, los Novak habían estado esperando pacientemente que Balthazar saliera del hospital con sus padres.
Sus padres habían hablado con ellos, contándoles que ya le habían dado de alta. Apenas escucharon esas palabras, los hermanos se ducharon a toda prisa y fueron hasta el hospital para esperar a su amigo. En lo que pasaba el rato, hablaron en el grupo que tenían y le contaron la noticia a los demás. Sabían que ellos debían estar esperando desesperadamente alguna novedad con respecto a Balthazar. Cuando se quedaron fuera del hospital, el clima pareció querer llevarles la contra hasta entonces, porque la temperatura estaba comenzando a bajar casi bruscamente.
Por esas horas de la tarde, el viento no soplaba con tanta fuerza, aunque si era bastante frío. Eso no superponía un problema para ellos. Recordaban que el año pasado había sido mucho más frío, así que estar en el medio del viento en ese momento, esperando a Balthazar, no era nada comparado con el año anterior. Cuando soplaba con fuerza, levantaba tierra, provocando que entrecerraran los ojos para evitar que entrara en sus ojos, y Castiel siempre podía escuchar una queja de Gabriel por eso. No estaban muy seguros de porqué estaban pensando en eso ahora, pero no había mucho que hacer. Irse por ahí no era una opción para ellos. A lo mejor los Roché salían y ellos no estaban ahí; con eso se iban a avergonzar.
Temían que, en realidad, hubiese habido un error y que Balthazar no iba a ser dado de alta, cosa que iban a tener que contar en el grupo, llevando a Kali y Lucifer a un ataque de ira del que no se iban a salvar. Les daba miedo pensar que el rubio podía haberse puesto grave por algo que los médicos y enfermeros no notaron en su momento. Negligencia, pensaron. Al darse cuenta de que estaban siendo muy negativos, sacudieron la cabeza y se miraron, mientras negaban con la cabeza. No debían pensar eso; debían pensar en positivo: Balthazar saldría, se pondrían todos al día con algunas cosas, y luego, tal vez, el rubio podía contarles cómo se sentía con sus padres a su lado. Si es que lo estaban. Aunque desde que ellos habían llegado al hospital, ni Amelie ni Damien habían salido para decirles al menos algo con respecto a su hijo. Cuando estuvieron por entrar, Amelie les pidió que esperaran afuera mientras ellos esperaban a Balthazar, cosa que los desconcertó un poco, pero aun así, no rechistaron y esperaron. No habría sido tan tedioso esperar si no fuera por el hecho de que ni siquiera podían usar el internet de sus celulares, porque ya no tenían cobertura.
-Me comienzo a aburrir-murmuró Gabriel, comenzando a tocar el rostro de su hermano con un dedo.
-Sí, ya me di cuenta-dijo Castiel, con las manos en los bolsillos, sin hacer nada para detenerlo, por muy molesto que eso era-. Espero que esté bien.
-Deja de decir eso. Es como si dijeras que le están haciendo un trasplante de corazón-comentó Gabriel.
-Son los nervios.
La cosa no tenía gracia alguna, y Castiel se habría ido hacía un tiempo, pero tratándose de un muy buen amigo, no se sentía capaz de hacerlo. De no haber sido por eso, habría dejado a su hermano solo para que hiciera frente a lo que pasara solo. Sin embargo, en su fuero interno, sabía que si se iba y no recibía a Balthazar con Gabriel, su consciencia no lo iba a dejar en paz y eso era lo que él no quería.
Nuevamente, el viento los golpeó, provocando que Gabriel dejara de picar la cara de Castiel y se abrazara a sí mismo. El tiempo había cambiado de golpe, pasando a ser un poco más frío que antes. Se sintieron completamente aislados en ese momento. No sabían nada de los Roché y los del grupo no les habían mandado ni siquiera un mensaje de texto. No sabían que más hacer hasta entonces.
-Esto empieza a ser tedioso-dijo Gabriel, despegando su espalda baja de la barandilla-. Ven, demos aunque sea una vuelta. No creo que tengamos tanto mala suerte como para que salgan ahora.
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Quédate conmigo
FanfictionBalthazar Roché, un joven de diecisiete años que tiene una vida bastante difícil. Sus padres, dos personas bastante conservadoras, discuten mucho y no se llevan muy bien con su hijo. ¿A qué se debe? A que él es gay. Lucifer Shurley, de dieciocho año...
