Mientras oscurecía, los hermanos Novak se encontraban en la habitación de Castiel, con las luces apagadas, mientras era la luz de la calle la que les daba un poco de iluminación, aunque un poco tenue. Castiel estaba con la espalda apoyada en la cabecera y las piernas estiradas sobre la cama, y Gabriel estaba del otro lado, con las piernas cruzadas. Después de haber hablado con Lucifer, ellos dos no habían intercambiado muchas palabras.
Hacía ya un rato bastante largo que él los había llamado para contarles cómo le había ido con el psiquiatra. Primero llamó a Gabriel, y luego le pidió que lo pusiera en altavoz para que Castiel también lo escuchara. En ese momento, los hermanos no sabían muy bien qué decirle o qué preguntarle, pero de algo debían hablar con él; o simplemente esperar a que fuera el rubio quien hablara. Eso hizo. Lucifer comenzó a contarles que Wells le explicó por qué había tenido un colapso nervioso, le había pedido que le hablara un poco de sus cosas familiares y finalmente le pidió llamar a su padre para hablar un poco con él, ya que el psiquiatra alegaba que necesitaba hacerlo. No omitió el haber tenido la mala suerte de que Michael atendiera el teléfono. Ante esas palabras, Gabe y Castiel intercambiaron una mirada casi de asombro. Sabían que eso debió ser un golpe bajo para Lucifer, al punto de que casi llegaba a hablarles en susurros, pero al cabo de pocos minutos comenzó a hablarles con más claridad y les contó, sin dar muchos detalles, de la charla que había tenido con Chuck. Más allá de los segundos de tensión que hubo cuando Michael atendió, Lucifer les dijo: «nunca me había sentido mejor al hablar con mi padre.» Sentía que se había quitado cosas que le sobraban. Los hermanos no pudieron evitar sonreír al escuchar el alivio en la voz del mayor. Era algo que muy rara vez podían escuchar. O al menos de forma sincera. Eso sí: Lucifer aclaró tener sus dudas sobre volver a verlo, aun si Wells de verdad le había sido de ayuda.
Sin embargo, algo dentro de ellos les decía que las cosas no podían ir tan bien como si nada. No querían pensar que una tormenta se estaba acercando. Esos pensamientos eran pesimistas, y ellos lo sabían muy bien. No propio en esos dos.
Cuando cortaron la llamada, cada uno se puso en su posición actual.
— ¿Crees que las cosas se podrán arreglar entre ellos?—murmuró Castiel. Gabriel se encogió de hombros.
—Tengo fe en que sí. Dudo que los problemas sean eternos o que sea algo tan grave como para que no quieran ni mirarse. Pero por ahora, no le hablemos mucho a Lucifer de esto.
—Sí—suspiró el moreno.
Durante un momento, Castiel pensó: « ¿qué creerían Dean y Sam de toda esta situación?» Los hermanos Winchester siempre tenían algo que decir.
—Hay que contarle a Kali y a Anna. Ellas estaban preocupadas por todo lo que pasó—dijo Castiel, sin salir de su lugar.
—Crearé un grupo en WhatsApp para agregarlas a ellas. Balthy seguramente se enterará por Lucifer—respondió Gabriel, sacando su celular para crear dicho grupo.
—Como tú digas.
Se quedaron ahí, mientras hablaban en el grupo, contándoles a las chicas lo mismo que Lucifer les había dicho horas atrás. Ellas respondían con bastante asombro, pero también con alivio al saber que estaba bien y que había podido hablar con Chuck sin trabarse ni una vez, aunque a la vez se preocuparon cuando les dijeron que Michael había tratado de evitar dicho conversación. Los minutos se pasaron volando mientras ellos escribían y las chicas enviaban audios con sus opiniones sobre la reacción de Michael. Por momentos, pensaron que su hermano mayor no quería que tuviera contacto con ninguno de ellos, como pensando que Lucifer era una mala influencia. Ya no sabían qué más pensar.
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Quédate conmigo
FanfictionBalthazar Roché, un joven de diecisiete años que tiene una vida bastante difícil. Sus padres, dos personas bastante conservadoras, discuten mucho y no se llevan muy bien con su hijo. ¿A qué se debe? A que él es gay. Lucifer Shurley, de dieciocho año...
