Capitulo 6

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Dean Winchester, el hijo mayor de John y Mary Winchester, con su ropa casual y sus pocas ganas de hacer la tarea del instituto, fue hasta el cuarto que compartía con su hermano menor, Sam, y se lanzó a su cama, mientras su hermano dormía tranquilamente. Era de noche, y ese día habían ido con sus padres a la casa de sus abuelos. El viaje había sido el mejor para ellos. Siempre que iban en los asientos traseros juntos, se peleaban, ya sea porque Dean estaba poniendo sus pies en el regazo de Sam o porque éste no le prestaba mucha atención. Sus padres se reían cuando veían a Dean jalarle sin mucha fuerza el pelo a Sam y cuando él le tiraba de las orejas con la misma fuerza. No era hasta más tarde que su papá se cansaba y los amenazaba con dejarlos en la carretera para que caminaran el resto del camino. Ahí se calmaban durante el resto del viaje, pero nunca dejaban de hacerse caras.

Miró a Sam y no pudo evitar sonreír. A pesar de que ya eran grandes, rara vez se olvidaban de esas tonterías. Muchas veces hasta sus padres se unían y terminaban haciendo caras raras que terminaban con Dean sacando una foto grupal de caras chistosas.

Eran las diez del miércoles y el frio no había tardado mucho en atacar. El tiempo estaba un poco extraño, puesto que ese día había hecho calor durante la mañana y una parte de la tarde. Cerró la ventana que Sam había dejado abierta y volvió a su cama. Tomó su celular para llamar a Castiel y hablar un rato, pero cuando marcó el número, de inmediato sonó la contestadora, señal de que estaba llamando o hablando con alguien. Decidió esperar unos minutos para ver si luego podía contactarlo.

- ¿Dean?-lo llamó la voz de su madre.

-Pasa-contestó, no muy alto para dejar dormir a Sam.

-Cariño, Castiel está en el teléfono-dijo, sonriéndole amorosamente a su hijo mayor. Al cruzar la puerta del cuarto, Dean giró la cabeza y vio que Mary entraba a la habitación para besarle la frente a Sam y luego salió, cerrando la puerta detrás.

Bajó las escaleras y tomó el teléfono.

- ¿Cas?-dijo, esperando escuchar la voz de su chico.

-Hola, Dean-saludó, con la voz un poco forzada.

- ¿Estás bien? Te escucho raro-exclamó Dean, preocupado por él.

-Sí, sí, sólo estoy algo cansado y mareado-respondió.

-Ah, por las cosas del instituto, ¿verdad?

-No, por toda la marihuana que me...

- ¡Gabriel! ¡¿Qué diablos haces con mi celular?!-se escuchó de fondo. Dean alejó el teléfono de su oído, mientras lo miraba con un gesto extrañado y luego volvió a pegárselo.

- ¿Qué? ¿Cuál celular? ¿De qué hablas?-preguntó Gabriel, fingiendo sorpresa.

- ¡Deja de bromear, Gabriel! Te lo guardaste en el bolsillo, ¡así que dámelo!-exigió el moreno, mientras se escuchaban pisadas rápidas-. ¡Ya dame mi celular!

En eso, Dean escuchó a Gabriel hablar de un modo extraño:

-Mí no conocer a Gabriel. Yo no saber quién ser chico de altura media, gracioso y atractivo. Mí no saber de qué celular hablar tú.

Dean no pudo evitar reírse fuerte ante esas cosas. Esos dos eran personas inigualables.

- ¿Es la voz de Dean?-preguntó Castiel, alarmado.

-Disculpadme, querido hermano, pero no sé de quién habéis hablado. Con su permiso, me marcho-dijo, con acento español ahora.

- ¡¿Quién te crees?! ¡¿Balthazar versión español?!-exclamó Castiel, más irritado que antes-. ¡Si no me lo devuelves, voy a tirar tus dulces a la basura!

- ¡No te atreverías!-exclamó Gabriel.

- ¡Pruébame!-lo desafió. Pasaron los minutos y ninguno dijo nada. Dean se quedó completamente callado, queriendo saber qué iba a pasar.

- ¿Dean?-esa era la voz de Castiel, ya más tranquilo-. Disculpa, él está algo hiperactivo.

-Está bien, Cas. Fue gracioso-contestó Dean, entre risitas-. Aunque en verdad te escucho cansado.

-Habría dormido un poco de no ser ¡por la molestia de hermano que tengo!-dijo, gritando lo último para que Gabriel lo escuchara.

-Qué dices... Si soy un angelito-dijo Gabriel de fondo.

- ¡Mi pesadilla viviente es lo que eres!-exclamó Castiel, mientras Dean escuchaba que caminaba.

- ¡Al menos esta pesadilla estuvo con Sammy y no quedó marcado para ser una burla!-ante esas palabras, Castiel cerró la puerta bastante fuerte, mientras pudo escuchar como Dean apretaba con fuerza el teléfono.

- ¿Dean?-preguntó, preocupado.

-Luego hablaré con ellos-respondió, pasándose la mano por la cara-. En fin, ¿cómo has estado?

-Bastante bien, aunque...-se quedó callado de repente, como si estuviera dudando.

- ¿Cas?

El moreno suspiró y comenzó a contarle sobre los mensajes que había visto en los grupos de la escuela. Decidió no guardarse detalles para que Dean pudiera entender bien qué pasaba. Le dijo cada cosa que decían de ellos, quitando a Anna y a Kali, puesto que de ellas no decían nada, y le dijo que Daniel le había enviado unos mensajes poco amigables a Balthazar. Agregó que se había enterado porque Gabriel no era muy discreto hablando por teléfono. Pero para que no se preocupara, le contó la idea que Lucifer había tenido para demostrarles algo a los tontos que hablaban de mal del grupo.

-Voy a hacerme un traje de rockero-exclamó.

- ¿Todos irán así?-preguntó Dean, interesado.

-No. Pero bueno, no te llamaba sólo para eso-dijo Castiel, acostándose en su cama-. Verás, el sábado que viene, haremos un pequeño viaje con los chicos, ya que es el único día que Lucifer tiene libre, ¿les gustaría venir?-preguntó tímidamente.

- ¡Claro que sí! Además, tal vez tengamos la noche para nosotros solos-comentó con picardía.

- ¿Eh?

-Nada, déjalo-exclamó con una risita suave-. Se lo diré a Sam mañana. Gracias por avisarme, Cas. Te dejo para que descanses. Te quiero-dijo.

-Yo también, Dean. Nos vemos-contestó Castiel antes de cortar y dejar su celular en la mesita de noche.

-No eres muy bueno guardando secretos, por lo que veo-dijo Gabriel, abriendo la puerta.

-Sabes que confío en él. No le dirá nada a Lucifer ni a los demás-aseguró el menor, sin levantarse.

Gabriel suspiró y fue a su propio cuarto. Tenía que prepararse las cosas para mañana en la escuela. Todos iban a quedar sorprendidos. Siempre lo hacían cuando una idea salía de Lucifer.

Quédate conmigoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora