Kali estaba poco o nada tranquila, porque poco tiempo había pasado desde que Balthazar le había dicho que iba a ir a casa de Lucifer. Algo por dentro le decía que las cosas no iban a terminar bien.
Cuando Balthazar dijo que iría a verlo, ella no pudo evitar sentir un aguijonazo extraño en su pecho, como si eso le estuviera advirtiendo que alguien saldría malparado de la situación. Los conflictos, el instituto, los finales, los problemas que Lucifer tenía con Michael, incluso Daniel... Todas esas cosas llegaron a su cabeza de golpe, logrando que la tensión que sentía en ese momento aumentara considerablemente, era como si estuviera viendo televisión con el volumen bajo y que de golpe fuera subido hasta el máximo, y eso provoca que una persona se estremezca. Pero ni con esas cosas se había convencido para quedarse en su casa y dejar que la pareja resolviera los problemas por su lado. Incluso si se había hecho tarde, sus padres la dejaron salir luego de que ella les dijera casi desesperada que era una emergencia y que sus dos amigos seguramente iban a necesitar a alguien más.
Se preguntó cuánto tiempo haría que no se metía en las cosas de la parejita, donde casi siempre terminaba amenazándolos para que hablaran las cosas y no dejarlas en la nada, sin hablarse por unos días, y a veces sin poder mirarse, no por enojo, sino más bien por sentirse avergonzados de sus cosas que para ellos, eran algo infantiles.
¿Balthazar habrá llegado ya?, se preguntó.
Esperaba que no, que ni siquiera haya salido de su casa, así iba a poder esperarlo en la vereda de enfrente. Lo que había sucedido con Lucifer no debía afectar al menor... ni a él mismo. Aceleró el paso y pensó: Que no haya llegado, que no haya llegado.
Con un repentino gesto de dolor al pisar mal y doblarse un poco el tobillo, se quedó de pie un momento, sujetándose a una reja y viendo se tenía algo, porque ella era sensible hasta con los mínimos golpes. No sensible en el sentido de dolor, sino que hasta la mínima cosa podía dejarle un moretón. Al pensar en eso se rió, ¿qué importancia tenía aquello en ese momento?
Balthazar no había atendido sus llamadas ni le había respondido un solo mensaje. Eso ya la estaba comenzando a preocupar más, ese chico era realmente cabezota cuando quería. Después se había interrumpido bruscamente al pensar que le pudo pasar algo y por eso no le respondía nada. En ese silencio que había en la calle, mientras el viento soplaba suavemente, a Kali le había parecido sentir ese aguijonazo extraño en el pecho nuevamente, tan fuerte como para que le comenzara a molestar. Al principio trató de convencerse de que se estaba haciendo demasiadas ideas erróneas, desde el hecho de que Lucifer podía hacerle algo a Balthazar, como golpearlo u otra cosa peor o menor, hasta la idea de que podía pasar algo ajeno a ellos. Al menos a uno de los dos. Y sin embargo, habiendo estado sentada en su cama, la idea de que algo de eso podía llegar a pasar le parecía cada vez más convincente. Algo realmente le olía mal.
Imaginó a Lucifer hablando con Michael sobre cosas que terminaban en una fuerte discusión, y en un posible arranque violento por parte de Lucifer, basado en palabras que su hermano mayor soltaba con frialdad. Al fin y al cabo, no sería una gran novedad.
Kali casi comenzó a correr cuando algo por dentro le gritó que debía darse prisa para llegar, pero en ese momento le habían comenzado a dolor los pies por el frío, y al correr se golpeaba, provocando que un dolor horrible le recorriera el cuerpo entero. Eso provocaba que se quejara por lo bajo, mientras agitaba las manos para no pensar en ello y poder llegar. Pasó por un kiosco que aún seguía abierto y notó algo gracias a la luz que salía por el cristal: en el suelo estaba el celular de Balthazar. Lo reconocía por unas estampas que tenía en la parte de atrás, por la foto de fondo, y las llamadas perdidas y los mensajes que ella le había enviado. Un escalofrío le recorrió la espalda al imaginarse que cualquier cosa le podía haber pasado. Sin saber que más hacer, entró al lugar y le preguntó al señor por su amigo. Se lo describió como alguien un poco alto, rubio, ojos azules y que posiblemente estaría llevando una chaqueta negra. El hombre lo pensó por un momento y dijo haber visto a un chico así bajar en la parada de autobús que estaba al lado de su kiosco, y luego lo vio dirigirse por el lado derecho, aunque dijo que en ningún momento vio que se le cayera el celular. Con esas palabras dichas, Kali volvió a respirar. Estaba bien entonces. Luego de agradecerle al hombre, salió y se dirigió al departamento de Lucifer.
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Quédate conmigo
Fiksi PenggemarBalthazar Roché, un joven de diecisiete años que tiene una vida bastante difícil. Sus padres, dos personas bastante conservadoras, discuten mucho y no se llevan muy bien con su hijo. ¿A qué se debe? A que él es gay. Lucifer Shurley, de dieciocho año...
