Capitulo 30

35 6 2
                                        

Lucifer se estremeció al ver a su padre ahí, mirándolo de una forma triste. Sus pensamientos seguían llegando de golpe, y la voz del hombre, tan suave y tranquila como siempre, le hablaba de aquella forma que él recordaba, lo hacía cuando era pequeño:

-Pasó tanto tiempo, hijo. Ya te extrañaba.

De pronto, sintió que regresaba a aquel tiempo en el que su padre podía dedicarle cinco minutos de su tiempo antes de irse a trabajar, y era con esos minutos con los que él se sentía completo, porque podía estar un poco con su padre.

Inmóvil, se quedó junto a la puerta, mirando fijamente al hombre, con una expresión casi de impacto. No estaba muy seguro de cómo debía reaccionar con él, porque hacía ya bastante que no lo veía, y pensaba que actuar como si no pasara nada no era justamente lo suyo. Su padre parecía completamente atento a sus expresiones, por lo que no tardó en darse cuenta que su hijo se encontraba muy incómodo, y eso lo entristeció más de lo que estaba. ¿Debía comenzar a hablar? ¿O simplemente disculparse con él e irse de nuevo? Pero... si se iba, corría el riesgo de que Lucifer no quisiera verlo después, porque a pesar de que Lucifer se fue, Chuck sentía lo contrario; sentía que fue él quien lo abandonó. Aunque el hecho de verlo convertido en una persona completamente independiente lo llenaba de orgullo, debía admitirlo.

-Sí, la verdad... pasó bastante-contestó, rascando nerviosamente su nuca.

Chuck asintió. Se acercó con pasos ligeros a su hijo hasta quedar a poca distancia. Le sonrió cálidamente, sintiendo una presión en el pecho cuando notó el esfuerzo de su hijo para tratar de devolverle el gesto. Se sintió decaído.

-Acabo de hablar con el doctor que está atendiendo a Balthazar-exclamó su padre.

- ¿Sí? ¿Qué te dijo?-preguntó, con los ojos muy abiertos.

-Ven, vamos a la cafetería-pidió Chuck.

Se sentaron en una de las mesas. Ambos se pidieron algo rápido y, mientras Lucifer trataba de tragar una parte de su comida, Chuck parecía estar pensando las palabras que iba a decirle.

-El doctor dijo que Balthazar fue muy afortunado. Como el auto frenó, el impactó no fue tan brusco como se creyó. La herida en su cabeza no fue grave y, a pesar de que uno de sus brazos está roto, no es completamente alarmante, puede moverlo y usar su mano-explicó el hombre-. Tiene algunos moretones en el cuerpo, pero no tiene ningún problema interno. Tuvo mucha suerte de poder salir de esto.

Lucifer sintió como su alma ingresaba nuevamente en su cuerpo. Saber que Balthazar ya estaba fuerza peligro lo tranquilizó completamente. Debía contarle a su grupo, pero antes tenía que saber porqué su padre estaba allí.

- ¿Por qué viniste? Y más importante, ¿cómo sabías que Balthazar estaba aquí?

-Gabriel habló conmigo-respondió, con los brazos apoyados en la mesa-. Me contó lo que había pasado y que no estabas en tu mejor momento. Michael me contó sobre su discusión cuando fue a tu departamento.

-Era lógico-espetó Lucifer, con una mirada seria-. No puedo creer que pensaran que podía aceptar volver a vivir con ustedes.

-Después de saber lo del psiquiatra, creímos que el momento podía estar siendo más crítico de lo que imaginamos, por eso pensé que tal vez te estaba afectando estar solo.

-Nunca lo estuve realmente-dijo Lucifer, encogiéndose de hombros-. Mis amigos siempre me apoyaron mucho, ellos son como mi familia, aunque...

- ¿Aunque...?

-Creo que nunca pude olvidar lo otro-reveló.

-Nadie te pide que lo hagas-dijo Chuck, suavemente-. No creo que ella lo quisiera.

Quédate conmigoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora