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Reiner

Llegué tarde.

Apenas estacioné frente al lugar indicado por Bertholdt un mal presentimiento se apoderó de mi ser, más aún al toparme con el local totalmente violentado desde la entrada hasta su interior, donde un trabajador y el ya reconocido Marco yacían inconscientes en el piso.

Enseguida busqué la presencia de mi chico alto por la complejidad del lugar. Removí muebles, alcé mesas, corrí infinidad de objetos.

Al final no di con la imagen de mi novio y temí lo peor mientras mis manos temblaban debido a la desesperación y la impotencia por no poder hacer algo más.

—Ayuda.

Un susurro pidió auxilio a mis espaldas. Se trataba del joven empleado, el cual poseía una expresión adolorida y no paraba de acariciar su cabeza, en cuya parte supuse que recibió el impacto que lo dejó fuera de sí.

No gasté un minuto más y llamé una ambulancia. Al menos tenía que hacer algo por los dos afectados antes de centrarme en Bertholdt.

Una vez me aseguraron la pronta presencia médica, me posicioné al lado del cuerpo ya despierto del desconocido, quien me observaba temeroso.

—No te haré nada. Tranquilo— le aseguré.

—¿Dónde está el otro chico?

—¿Recuerdas alguna cosa?— me apresuré a preguntar con la esperanza de obtener así fuese un mínimo detalle del vehículo que se llevó a Berth, porque era obvio que la persona tras esto no era nadie más que Zeke.

—Estábamos tres, pero llegaron tres hombres corpulentos. Daba pánico mirarles, por lo que opté atenderlos sin demostrar el temor que causaban, entonces me atacaron.

—Y secuestraron a mi novio.

—¿¡Qué!? El dueño del negocio me va a matar apenas se entere de lo ocurrido acá.

—No te alteres, eres una víctima más.

—Él aún no despierta. ¿No habrá muerto? Dígame que no; no puedo asimilar tanto— señaló al pecoso que permanecía con ojos cerrados.

Llevé mi cuerpo hasta Bodt, al cual examiné incluso tomando su pulso y pidiendo a los cielos que no fuera grave, pues sé el papel fundamental que cumple en la vida de mi pareja.

—¿Y?— interrogó el trabajador.

—Está vivo; sin embargo, parece que el impacto fue demasiado fuerte, como si la intención no se limitara a causarle una lesión.

—¿Atentaron contra nuestros signos vitales?

—Eso me temo, al menos con ésta persona— observé a Marco.

Me levanté y caminé hacia una esquina aislada del local, en la que extraje mi celular para contactar a un hombre necesario en ésta situación.

—Reiner Braun, tiempo sin saber de ti— fue el saludo al otro lado de la línea.

—Señor Leonhardt, es un placer oírle de nuevo.

Aquel sujeto es un viejo conocido de mi madre; a su vez se caracterizaba por su perfecto manejo en inteligencias y carácter investigador.

—¿En qué puedo ayudarte, muchacho?

—Le tengo un trabajo. Necesito que ingrese al contenido de  las cámaras de vigilancia del negocio de mobiliarios llamado "Paraíso acolchado"; analice la última situación violenta, capte placas, personas, lo que considere de utilidad. Por último, rastree a los implicados. Debo saber en qué sitio están, incluyendo al joven que han raptado.

It can't be (ReinerXBertholdt)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora