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-¿¡Ah!? ¿Re-Reiner, por qué la pregunta?- cuestioné luego de echarme bruscamente hacia atrás, quitando su agarre. -¿Qué buscas con mi respuesta?

-Tranquilo, no quería incomodarte- concilió con un tono de voz pasivo. -Simplemente tenía la curiosidad, así que no actúes tan a la defensiva.

-Perdón, fue un reflejo ante la situación. Fue lo primero que vino a mi mente.

-Ya veo- dijo sin apartar su mirada de mí; estaba analizando mis palabras y analizando mi semblante, hasta que observó su reloj. -Vamos, casi inicia.

Nada más di un asentimiento antes de bajarme del auto y seguirle la marcha al rubio, quien nos dirigió hacia la entrada, en donde validamos nuestro registro, obteniendo de paso una credencial que nos certificaba como visitantes por ese único día; bueno, al menos a Marco y a mí.

-Bien, escuchen- Reiner tomó la palabra. -Durante ésta jornada estaremos conociendo los diferentes proyectos expuestos, así como oíremos una que otra conferencia. Eso, si deciden ir conmigo; de lo contrario, tienen total libertad para ver lo que deseen.

-¿Enserio?- a Marco se le iluminaron los ojos al enterarse que podía utilizar su tiempo como se le viniera en gana.

-Sí- prosiguió Braun, -pero debemos tener un punto de encuentro. ¿Qué les parece en donde quedó el auto?

-Está bien- el pecoso respondió en nombre de los dos.

-De acuerdo. Nos vemos ahí a la una en punto para ir a almorzar. No me apetece la comida que tienen preparada acá.

Reiner se dio media vuelta para irse por su propio camino, dejándonos la vía libre.

Marco me cogió por el brazo, de modo que casi fui arrastrado por él. Mis pies chocaban de forma tosca contra el suelo mientras que mi cabeza se iba hacia la silueta de Reiner cada vez más lejana.

-Ya lo oíste, nos veremos después.

Con un último vistazo a la espalda ancha de Reiner cambié mi punto de visión para centrarme en lo que Marco decía con respecto a un sector donde estaban en exposición los proyectos de pequeñas pero influyentes empresas.







Quedaban dos horas para que las actividades del día se acabaran. Ya habíamos almorzado y, posteriormente, regresado. Otra vez Reiner nos dejó a nuestras anchas, y se me hacía complicado comprender si aquello se debía a mi brusco rechazo o si en verdad quería darnos espacio para conocer todo a nuestro ritmo.

-Presta un poco de tu atención a lo que vemos. Esto no se ve todos los días y tú estás aquí pensando en ese gorila rubio.

-¡Marco!- exclamé con un leve rubor.

-Sabes que me doy cuenta de las cosas. No es un secreto que tiendes a reaccionar brusco ante los actos de Reiner, lo cual te lleva al cuestionamiento e incluso al remordimiento.

-No es que quiera actuar así, pero no estoy acostumbrado a ese comportamiento. Temo que crea que desprecio su actuar o que me incomoda su personalidad, más cuando ésta es muy cálida y reconfortante. Como dije, es mi poca costumbre. A pesar de ello, sé que puedo habituarme, y lo trato; no obstante, mi mente se desconecta de mi cuerpo ante su confianzudo contacto, llevándome a responder como lo hago. No quiero que piense que quiero alejarlo o que debe limitar sus acciones en mi presencia.

-¿Te atrae, no?

-¡Claro que no! Me muero por Annie. ¿Cómo puede gustarme un hombre?

-¿Qué tiene de malo?

-Eso no va conmigo.

-Pues yo tengo novio y bien que te relacionas conmigo.

-Eres mi amigo, Marco; además, con Reiner quizá es aprecio lo que siento. Él me ha ayudado a confiar en mi mismo y está dispuesto a que cambie esa faceta introvertida que tanto se apegó a mi vida.

It can't be (ReinerXBertholdt)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora