Capítulo 12

609 58 42
                                        

Damon visitó y asistió a Graham hasta que estuvo recuperado. En todo ese tiempo, el reacio paciente se cuidó mucho de permitirle observar el estrago dejado por su trabajo.

Del mismo modo, Damon se abstuvo de cualquier innecesaria pregunta acerca de lo ocurrido y tampoco volvió a referirse a sus ansias personales. No tenía caso hacerlo. Las palabras parecían tener poco valor para Graham. "Vete", era todo cuanto decía cada vez que lo veía llegar...aunque nunca se había negado a abrirle.

Decidió que el viernes de esa semana se reintegraría al Crimson. Se lo dejó saber a Damon, dándole así a entender que ya no lo hallaría en las noches. Creyó que encontraría oposición de su parte pero para su sorpresa, no fue así. "Me alegra que ya estés bien", le había dicho. "Me diste un gran susto".

Ese viernes se preparó como siempre lo hacía, dispuesto a retomar su rutina. Antes de marchar, abrió el refrigerador en busca de un poco de agua fresca y encontró los víveres que Damon había dejado. Cosas que él nunca compraba, pues no hubiese sabido cocinarlas, se amontonaban en los estantes. Sonrió recordando las cenas que preparaba y pensó que extrañaría su comida...y su compañía. "Lo bueno es breve", se dijo.

Llegó al club y Steve le dijo que necesitaba verlo en su oficina.

-Graham, quería avisarte que hay varios cambios en tu agenda. Tienes un cliente nuevo.

-¿Alguien nuevo? Creí que tenía cubiertos casi dos meses...¿tantos cancelaron en mi ausencia?

-No, nadie canceló. He sido yo quien ha cancelado y reprogramado.

-¿Por qué? ¿Sucede algo, Steve?

-Nada malo, tranquilo. Es que...apareció alguien pidiendo por ti. Dijo que te necesitaba por dos semanas, a tiempo completo. Incluso dijo que podía requerir que lo acompañes fuera de la ciudad. Le respondí que era imposible, que estarías ocupado. Y de inmediato ofreció duplicar el monto que ganaríamos en ese lapso. Pensé que no sería bueno desaprovecharlo. Es la segunda vez que viene por ti.

Graham permaneció pensativo, preguntándose quien podría ser.

-No estoy seguro- agregó Steve- pero creo que está esperándote en la habitación.

Graham se encaminó hacia allá. Se detuvo frente a la puerta, suspiró y tomó coraje, como siempre lo hacía cuando debía alternar con alguien nuevo. Entró con su mejor sonrisa dibujada en los labios.

-¡Damon!- dijo casi gritando al verlo sentado al pie de la cama.

-Hola, Graham.

-¿¡Qué significa esto!? ¡Tú no puedes estar aquí! ¿¡Quién te dejó entrar!?

-No conozco a quien me dejó entrar pero te aseguro que sí puedo estar aquí...

Graham no terminaba de comprender.

-Damon, espero a alguien. Por favor, vete ya.

-La persona que esperas ya llegó.

Graham lo miró estupefacto.

-Soy tu nuevo cliente.

Sus ojos ardieron de ira y bochorno.

-Debí suponer que lo harías...está bien. Ahora tienes derecho a tener lo que pidas. Para eso has pagado...

-Te equivocas, Graham- dijo poniéndose de pie- he pagado para no volver a verte como te vi.

Graham bajó la cabeza.

-Y pagaré por ocupar cada día que trabajes aquí, si es necesario. No dejaré que otro enfermo como ese vuelva a tocarte.

-¿Quién crees que eres, Damon?- preguntó con los puños cerrados.

-A partir de este instante y por las próximas semanas, tu cliente. A tiempo completo.

-Entonces tú dirás qué haremos...porque imagino que no has venido a jugar ajedrez.

-Admito que prefiero el billar...pero no ahora. Dime, ¿has cenado?

Graham lo miró confundido.

-No...

-Yo tampoco. Y tengo hambre. ¿Bajamos al restaurante u ordenamos aquí?

Graham no respondió. Se sentía confundido y asustado. Ni siquiera la experiencia acopiada en todos esos años era suficiente para prever cómo terminaría aquello.

-Ordenemos a la habitación- propuso Damon ante su mutismo.

La cena no demoró mucho y los dos se sentaron frente a frente. Damon comenzó a comer con total normalidad. Pasaron largos minutos sumidos en completo silencio.

-Deja de jugar con la comida, Graham.

Levantó la vista del plato y lo miró, sonrojado hasta las orejas.

-Lo que tú digas- dijo y parecía enojado. Con Damon, con él mismo, con la vida.

Comenzó a comer rápidamente y a grandes bocados demostrando que no se demoraría en cumplir ninguna de sus órdenes.

Damon le tomó la mano con que sostenía el tenedor.

-¿Por qué haces esto?

-Porque tú pagas y yo hago lo que dispongas. Así funciona. Si te apetece que coma, yo como. Si se te antoja que me bañe en vino, yo lo hago. Simple.

-No estoy aquí para darte órdenes ni para que me cumplas caprichos estúpidos. Estoy aquí haciendo esto, en un sitio y en una posición que no me gustan, sólo porque me importas. Y lo sabes, Graham.

-Es absurdo, Damon. ¿Serás mi cliente a diario? ¿Hasta cuándo?

-Supongo que eso es asunto mío.

Graham frunció los labios.

-¿Puedo levantarme de la mesa?- preguntó resaltando el hecho de que estaba a su servicio.

-No comiences con eso otra vez...

Graham se sentó junto a la ventana, sus ojos tristes mirando hacia afuera. Damon giró su silla hacia él.

-He pensado que mañana podrías acompañarme a la galería.

-¿Qué tendría que hacer yo allí?

-Nunca has estado. Y deberías ir porque aún hay trabajos tuyos expuestos. ¿Piensas que no te he visto, Graham? Has merodeado por allí muchas veces, intentando ver hacia adentro. Pero nunca entraste, ¿por qué?

-No quería...- suspiró- no quiero que se te relacione con gente de mala reputación.

-¿Nadie que trabaje aquí puede visitar una galería de arte?

-Sí, puede. Sólo que no debería notarse que conoce al galerista. Lo hago por tu bien, ¿no lo ves?

-¿Y por qué te importa mi bienestar?

-Basta, Damon. No me hagas esto, por favor.

-¿De qué hablas?

-No...no hagas que desee lo que no puedo tener- dijo cerrando los ojos.

-¿Te refieres a mí, Graham?- se acercó lentamente hacia él- ¿Te refieres a nosotros?- susurró tomándole sus mejillas- ¿Te refieres a que quieres lo mismo que yo?- dijo acercando la boca a su rostro.

-Siempre seré esto, Damon. Y no arrastraré a nadie conmigo. No pidas más. Puedes ser cliente, si lo deseas.

-Entonces seré el cliente.


El ClienteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora