CAPÍTULO 20.

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CHUCK ANDERSON.


― Señor, tenemos información importante.

Aparto mi vista del bello atardecer que se observa desde mi casa en Miami y miro a uno de mis hombres con fastidio mientras me doy la vuelta y termino mi copa.

― De qué se trata ―Espeto de mal humor, sentándome en la tumbona cercana al balcón.

― Taylor ha encontrado registros de la actividad de las cuentas bancarias de Z.

¿Qué demonios?

Me pongo de pie de inmediato y salgo como una exhalación de la habitación para dirigirme hacia el cuarto de operaciones que Taylor ha improvisado al final del pasillo y azoto la puerta abierta como si de ello dependiera mi vida. Y es que puede ser una pista del paradero de Maika, así que no dudo en aferrarme a la posibilidad de que el maldito de Z haya cometido un error. Taylor señala con su cabeza a la computadora que tiene delante y empieza a decir estupideces.

― Encontramos estos registros de hace un mes y medio en las cuentas bancarias de Z luego de hackear una cuenta remota que usó una vez desde la cárcel... Pude extraer un poco de información valiosa antes de que el sistema de encriptación de datos que resguarda sus cuentas y movimientos me bloquee y me saque del sistema. Z debe tener un maldito Hacker experimentado a su servicio para poder haberme rechazado de esa forma...

― Al grano, Taylor ―Espeto sin paciencia y él asiente.

― Claro. Sí. Aquí dice que Z gastó una gran cantidad de dinero en el pago de una cuenta de hospital, al parecer alguien fue herido de gravedad y lo llevaron de urgencias al hospital, con habitación y atención médica de lujo incluida...

― ¿De quién se trata?―Pregunto impaciente.

― Mmm... No lo dice, pero... Al parecer era una mujer... Hay registros de un examen de sangre y análisis para puebas de violación... Espera, ¿qué rayos..? ¿Violación? ¡Demonios! ―Taylor abre sus ojos como platos al darse cuenta de la situación.

― Se trata de Maika ―Digo sus pensamientos en voz alta y él maldice. ― Puto Z, voy a colgarlo de las pelotas por haberle hecho daño a Maika, joder, que es mi posesión más valiosa... ―Paso mis manos por mi cabello y empiezo a caminar de un lado a otro mientras pienso en mi siguiente movimiento. ― Tenemos que usar esto, Taylor. Averigua dónde llevaron a Maika, dónde se oculta ese maldito, y prepárame a los policías corruptos que me deben un favor... ―Al darme cuenta de que esa puede ser la mejor oportunidad que se pudo haber presentado ante mí. ― Debo recuperar a Maika y librarme de Z ―Susurro.

― ¿Qué piensa hacer, jefe? ―Pregunta Taylor.

Lo medito un instante.

― Querido Taylor, al parecer, Z va a pasar otra larga temporada en la cárcel ―Sentencio.

Porque, demonios, nadie se mete conmigo.

Mucho menos Z.

El producto de mi propia creación.

El Secuestro. (+18)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora