S w e e t C r e a t u r e

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La noche seguía su curso normal, en lo que se le podía llamar un mundo en cenizas. Era un infierno fuera de su habitual cuento de terror. Pero no para ellos dos, era como si estuviesen encapsulados en el tiempo, todo iba lento pero con mucho detalle. La muerte era su vecina, se paseaba de aquí a allá, cadáver tras cadáver. Para Hyuk, el hecho de no poder brindarle un ambiente mejor a Darden lo hacía sentir culpable; no se podía hacer mucho, y no es como que ella tuviese mucha opción, al final de cuentas estaba a salvo... ¿verdad?

Darden yacía aún lado de él pensativo demonio, el cual no dejaba de rebuscar en lo que ahora circulaba por las venas mortales de aquella que amaba. La culpa era su constante melodía al igual de la curiosidad. Sabría que ella estaría bien pero no sabría en lo que se convertiría. No era una neófita o una mitad humana y mitad lo otro. Su sed se había desvanecido después de siglos, unas pocas gotas hizo de aquel demonio un ser de lo más tranquilo y sin apetito. Solo un amargo silencio con mucho ruido en su interior, bombardeando su mente . Miraba a la chica, dormida en sus brazos entre más buscaba respuestas menos entendía. Tomó uno de los mechones de cabello de esta y lo olfateó, suave olor a jabón de rosas y nada más que olor humano. Los demonios tienden a oler a Azufre. Ella no, su rostro seguía teniendo esas mejillas tono granada, se escuchaba su corazón latir, su respiración seguía siendo tranquila y constante.

Entonces, ¿que es lo que circulaba dentro de aquella humana?, no puede ser veneno, su cuerpo estaría recorriendo el cambio a demonio. Tomó la muñeca izquierda de Darden y checo su pulso, dando unos masajes en circulo en sentido contrario a las manecillas del reloj. Una luz tenue carmesí empezó a emitirse por debajo de los dedos de Hyuk, mientras en su rostro endemoniado se marcaban unas venas que conectaban a sus ojos que se encontraban cerrados. Leía hacia donde es que su veneno se mezclaba, vena tras vena se escondía y mutaba. Sus ojos se abrieron de golpe al sentir como Darden se movía entre las sabanas hasta apoyar su mano en su pecho. Dejó soltar su mano para al final descansar a su lado, aunque los vampiros no pueden hacer eso precisamente, pero apagar sus pensamientos es un calmar similar al dormir. 


Era una dulce criatura, en sus ojos no podría causar daño, seguía siendo esa torpe humana que se topó con un alma en pena eterna. Cuando los rayos del sol por la mañana tocaban su piel esta se notaba tersa con un ligero tono rojizo sobre ellas, su melena castaña se hacia notar más clara y resplandeciente, y su pestañas caídas sobre sus ojos, a él le gustaba escuchar su respiración detenidamente era tranquila y suave, le traía un silencio con paz. La suave voz de Darden le erizaba la piel; algo inusual a este vampiro, lo tenía adiestrado sin si quiera intentarlo. Fue cuando ella despertó, que él comenzó a darse cuenta en la situación en la que estaban, en la que él los había puesto.

Darden parecía cansada pero era más su voluntad de salir de la cama, ella caminó un poco y enseguida cayó de nuevo a la esquina de la cama, Hyuk la tomó por ambas manos y la llevó hacia el baño, al mirarse en el espejo no notó ningún cambio en su físico, el demonio parecía notar la curiosidad en ella más que una preocupación. Darden se giró colocando su mano sobre el lavabo detrás suyo, su mirada al suelo y fruño ceñido en su semblante.

No entendía porque se sentía diferente pero físicamente no había ningún cambio,  "no soy como él pero tampoco me siento como yo misma" pensaba Darden para si misma.


— ¿Cómo te sientes? 

— No me siento diferente, supongo que subestimaron el veneno de un vampiro.- bromeó a lo que extrañamente el vampiro sonrió. 

— No creo que pueda explicarte lo mucho que odio haberte lastimado.- el semblante cambió era una mirada perdida en sus manos. Ella soltó un leve respiro y paso sus manos por su frondosa melena color miel obscuro.

— ¿No se supone que eso es lo que hacen los vampiros?.- de nuevo bromeó, no pareciere querer escuchar que se lamenta por algo en lo que ambos tuvieron la total culpa. 

No se podía esperar que un depredador no comiese a su presa. 

v a m p i r eDonde viven las historias. Descúbrelo ahora