7 - Puerto de Palma de Mallorca

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Cuando cuelgo observo a un chico que parece que es Ivan quitándose la camiseta para meterse en la piscina. Digo parece porque tiene un tatuaje en el costado y no recuerdo que Ivan tuviera un tatuaje. Es pequeñito, pero Ivan no tiene tatuajes.

Sin embargo, cuando se quita la camiseta del todo, unos rizos pequeños aparecen acompañados de su blanquísima sonrisa. Y vaya cuerpo.

No me mira, sino que se tira a la piscina de cabeza.

–¿Desde cuándo tienes un tatuaje? –pregunto mientras sale de la piscina subiendo por las escaleras.

Sale de la piscina y, alcanzando una toalla que había dejado sobre una tumbona, se sacude el pelo. Termina y me mira fijamente a los ojos, sonriendo.

–¿Desde cuándo tengo que contarle todo sobre mí a una chica que conocí ayer?

–No me hablas de tatuajes pero me dices que tu padre es el Gran Fabio Colaianni. –imito su tono de voz y pongo los brazos en jarra.

Ivan carcajea con su característica carcajada rasgada.

–¿Quieres verlo?

Me encojo de hombros quitándole importancia. Pues claro que quiero ver el tatuaje. Ivan levanta su brazo derecho para dejarme ver su tatuaje del costado que siempre queda oculto bajo su brazo. Cuando lo miro mejor veo que es un trece escrito en números romanos, XIII, pero que además, en cada palito de la unidad tiene escritas las palabras: "Love doesn't exist" en cursiva.

–¿Puedo preguntar qué significa?

–¿Cuál de ellos? –pregunta con una media sonrisa irónica.

–Si solo tienes uno, ¿no?

–Sí, pero hay dos en uno. –responde, mirándose el costado.

–Pues los dos. Yo qué sé, empieza por el número. –lo invito a que me explique su o sus tatuajes.

–El número trece es el número de la mala suerte, como ya sabrás. La mala suerte me ha acompañado toda mi vida y me han dado muchas decepciones. Es un recordatorio del día en que nací y de la mala suerte que me acompaña. Voy con un trece clavado al costado como si fuera una puñalada. Es simbólico.

–¿Y la frase?

–La frase ya te la explico otro día. –responde–. ¿Comes con nosotros o te vas a comer con tus padres?

–¿Quiénes son nosotros?

¿Conoceré por fin a la familia de Ivan, al Gran Fabio Colaianni y su esposa?

–Si vienes te los presento. –contesta volviéndose a poner la camiseta de mangas cortas que llevaba esta mañana sobre el torso ya seco.

Ivan comienza a andar hacia el buffet mirando un par de veces hacia mí por si lo sigo, algo que efectivamente hago.

Llegamos al buffet y ambos cogemos un plato para echarnos comida. Ivan acaba con el plato hasta arriba de porciones de pizza, una hamburguesa y algo que creo que es pasta. Yo me echo en el plato una porción de pizza y una ensalada al estilo mediterráneo.

–No me digas que eres de esas chicas repelentes que sólo comen ensalada. –pronuncia Ivan al sentarnos en una mesa con cuatro sillas.

–No es por nada, pero también hay pizza en este plato.

Ivan sonríe.

–Bastante tengo con que seas una pija como para que también estés obsesionada con la comida.

–¡Eh! ¡No soy una pija! –me quejo pegándole un bocado a mi pizza de atún.

–Ah, ¿no? ¿No tienes ropa de marca de ninguna clase? ¿Alguna vez has sido capaz de saltarte las normas?

El amor no existe hasta que llegaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora